<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418</id><updated>2011-04-21T13:54:14.072-07:00</updated><title type='text'>Cuentos para sobrevivir</title><subtitle type='html'>Si un dia te apetece leer un cuento amateur sin mayores pretenciones estás en el sitio correcto
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Disfrutalo</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>26</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-2037218403973736796</id><published>2009-03-31T13:20:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T13:24:07.841-07:00</updated><title type='text'>PIES ...</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJ7sbG1dzI/AAAAAAAAADE/DoTSarPOSvs/s1600-h/PIES.bmp"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 304px; height: 297px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJ7sbG1dzI/AAAAAAAAADE/DoTSarPOSvs/s400/PIES.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319450112998864690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nena, nunca voy a ser un superhombre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sueles dejarme solo”&lt;br /&gt;–Soda Stereo –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo se acaba el 2012. Hay que puro joder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me comería unos pies...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi jefe piensa que estoy como una cabra porque apenas hablo con nadie desde que me libré de ir a la cárcel por lo de las drogas en mi coche. Sólo sé que me estaba riendo de un compañero de trabajo que es sudamericano porque le acababan de despedir y, en la calle, le grité que eso le había pasado por ecuatoriano. Dos días después me paraba la policía y encontraban en el maletero de mi coche unos gramos de coca y una botella de vodka. No se puede ser tan rencoroso ¡La puta que los parió!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me pongo sentimental en mi habitación. Me recuerdo mucho de una hija que tuve con una colombiana, pero que se fue de regreso a su país llevándosela consigo. Nada más me queda ahorrar para ir a verla el próximo año otra vez cuando ya haya aprendido a caminar ¿No decían que con Obama iban a cambiar las cosas? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Estados Unidos hay muchas oportunidades para tipos como yo. Por ejemplo, siempre he soñado con hacerme rico de un paragüazo porque tengo las ideas claras; un montón de planes dentro de la ilegalidad porque sé que jamás me iban a pillar, y también tengo talento. Mogollón. Todas estas ideas se me ocurrieron en Colombia, caballero, donde acompañé a mi novia y a mi bebé de regreso a casa para que así vieran que no soy otro desgraciado. La policía nos registró en todos los aeropuertos y por más que yo les decía que tenía nacionalidad americana no me hacían ni caso. Nada de caso, ni esto. Todo era abrirse de patas como los pollos y registro por aquí y registro por allá incluso en los centros comerciales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante toda mi estancia estuve dando paseos por la ciudad, tranzando con gentes raras que me ofrecían oportunidades de negocio porque sabían que podía entrar y salir de Estados Unidos cuando me diera la gana, pero yo no les escuchaba ¿Qué se creen que soy portorriqueño? A mí sólo me interesaba la ilegalidad allí, en su tierra, porque los americanos me dan un asco de muerte. Yo que sé, poner un puticlub, hacerme camello importante y ser un mafioso como Don Pablo, vender coches robados, negocios así, negocios de caballero fino. Pero por todos te sangran hasta la última gota. La guerrilla colombiana aún tiene el hocico metido en todos los negocios y no te deja crecer ni na’. Les tienes que pagar por todo como le pasó a un vecino de New Jersey que se enteraron que vivía allí y le extorsionaron todo lo que quisieron para no matar a su familia. El pobre terminó volviéndose a Colombia con el rabo entre las piernas. Colombia tiene buena gente y muy poca mala, pero la que lo es, es muy puñetera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un par de semanas decidí volver a USA y ahí estaba toda la familia de mi novia en el aeropuerto para despedirme con caritas de esperanza y yo con ganas de perderme para tener un minuto de claridad y pensar en un buen negocio rápido y así traerme a mi geba y mi bebé a Estados Unidos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ideas tuve muchas. Incluso hacerme representante de artistas olvidadas como la puta de Blondie. Iba a ir a su casa a golpearle la puerta para ofrecerle mis servicios, lo malo iba a ser enterarme si vivía en Brooklyn o no. Como no soy muy moderno, antes me voy a tener que coger un curso de Internet para aprender a usar el guguel ése a ver si con eso encuentro la dirección de la vieja ésta. Lo mismo ni vive en NYC . Esta idea, la verdá, que no es mía porque me la soplaron una pareja de filipinas en el metro que querían contratarme como chófer de limos, pero pa eso yo no valgo ¿Te imaginas un flipao’ de la vida por las calles de esta ciudad? ¡Iba a estamparme contra el Flatiron a la primera de cambio! ¡No vea, tío, si se montara en la limo el culo de la López!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Porqué tiene que ser todo tan complicado! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También tengo una idea buenísima para imprimir entradas falsas a conciertos y vainas de la NBA. Una vez un negro quiso venderme un ticket que se caía a cachos para ver a Madonna en el Madison Square Garden y casi pico, pero por na’ porque no llevaba doscientos dólares en el bolsillo, que si no, lo mismo la hubiera visto cantar eso del American Pai ¿Lo véis? ¿A qué es buen negocio? Imprimes tickets de conciertos, le pones un cayapo de ticketmaster, le pintas un logotipo chufle de SuperStar o Superpop o Superpolla o alguna de esas palabras que les gusta ver a los turistas japos, a las niñatas tontas y a las mariconas bailarinas ¡y ya está! ¡Doscientos dólares por calabaza y a ser felices! Y si lo de Madonna va bien me pongo con U2. Ahí caerían los de Green-pis, los socialistas, los leder y la madre que les parió. Basta que el Bono diga que sacan disco nuevo para yo forrarme de cabo a rabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un poquito yonkarra, pero nada más que un poco. Al día me meteré un par de fideítos, pero de ahí no paso que yo no soy un marxista. No como la loca que vive en la esquina que ya ni me reconoce. Esa si que es drogata. El último atracón que nos metimos fue para un año nuevo y de esa vez que se quedó tonto perdío. La pobre se veía jodía en la camilla con los tacones que le sobresalían de la colcha. Si nos hubieran atendido rápido podríamos haber vuelto esa misma noche a casa y habríamos tenido party, pero no fue así, nos quedamos muertos de asco y ahí no mojó ni Dios. Y todo porque nos dio por probar el MDA. Yo salí bien pero ella se quedó estúpida. Nos llevaron de la discoteca en ambulancia a urgencias y nos dejaron tirados en una camilla porque no sabían si teníamos seguro médico o no y hasta que pudieron comprobarlo estuvimos al otro lado. Eso es lo malo de vivir en USA, es una mierda, te puedes morir y a todo el mundo se la sopla. Solo recuerdo que junto a mi camilla había una india ecuatoriana vestida con el traje regional quitándome la vía y bebiéndose mi suero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La salud es muy distinta a como es en España, donde viví un tiempo. Aquí en América la vida humana se la trae floja a todos, aquí te puedes comprar un rifle en el supermarket y meterle un tiro al que te vende las entradas de cine porque te ha mirado feo. Los gringos son bastante imbéciles: se creen las noticias de CNN, viven en una burbuja creyendo todo lo que diga el gobierno de turno, llenan las Iglesias presbiterianas golpeándose el pecho mientras cantan gospel, se vuelven locos por los famosos degenerados como la zorra de la Paris Hilton y la tarada de la Lojan pero cuando una mujer muestra una teta en la tele se mueren de vergüenza. Son cartuchos, como se les llama en Chile a la gente pacata que parece que no rompiera un huevo y, estando a solas, los rompen por docenas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día del accidente con el MDA pensé en lo que estaba haciendo con mi vida pero no llegué a ninguna conclusión decente porque estaba hecho polvo ¡Cada día me parezco más a Lou Reed! Aunque después de eso como que me cuesta hilvanar las palabras y suelto unas perlas que lo flipas, colega. A veces tengo que pararme a pensar porque se me revoluciona el balón a mil por hora y me sorprendo a mí mismo dándole a la sin hueso con gente que no conozco de na’. Tuve una época chunga que me daba por hablar solo y soltaba mis rollos revolucionarios por la libertad del pensamiento, mis cosas con mis amigas lesbianas del club privado y mi debilidad por el ron Cacique. Por eso nadie quería darme trabajo, pero ahora con el Deli’s tiro pa’ delante haciendo unas horitas de madrugada. Por ahora no me queda otra que comerme el coco un poco más con algún negocio a ver si pego un pelotazo y triunfo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos ecuatorianos me tienen enfermo; siempre intentando colarse con la caja registradora. Pero a mí me da igual como al cantante de los Ratones Paranoicos. Son gente sucia. No como nosotros los españoles con nacionalidad americana. Podemos ser delincuentes pero no se nos ve en la cara. A ellos sí. Lo malo es que no pueda decirlo libremente sin miedo a que venga uno de ellos y te vuele la sanguchera. Aunque los árabes son peores... como no entiendo ni patata lo que dicen. Eso lo llevo fatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo quiero salir de New York porque estoy rallado. Las paredes del cuarto que he alquilado se me caen encima y odio el maldito cuchitril. Debería tener una familia unida ya, pero me da fatiga de sólo pensar que una vez la tenga dejaré de ser leyenda y ya nadie hablará de mí. Pasaré al olvido, pero si me pego un tiro con una escopeta como Cobain pasaré a ser un puto Dios. Lo malo es que no lo disfrutaré, pero eso da igual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salga del curro me pondré los cascos bajo la lluvia y me pondré la cumbia sicodélica del flaco Horvilleur que me vuelve loco y la voy a tararear hasta que se me seque la garganta “Digo que es un sueño esto que nos pasa, todos están es guerra y yo escapo de casa para encontrarte en la playa...” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;New York no tiene playa. New York me da asco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy mogollón de eufórico. Podría estar toda la noche escribiendo. Me pongo en el cuarto con un temita de Queen y lo flipo que te cagas. Es como cuando de chaval escuchaba a Pink Floyd sólo que ahora ya no está ninguno de mis amigos. Ese tamborileo de Innuendo de Queen me pone esquizofrénico, me pone a mil, me tiemblan las manos por coger la escopeta que tengo bajo la cama ¿Cómo puede un cantante entenderme tan bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Bang! ¡Bang! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Easy, easy, man. Me tengo que tranquilizar. No debí haberme metido esas vitaminas que se toman los negros con el logo de un caballo porque ahora no puedo parar. Tendría que salir a la calle a correr hasta llegar a Central Park como cuando vivía en Jerez de la Frontera y salía a dar vueltas corriendo por la Plaza del Arenal para tranquilizarme. Pero es chungo de cojones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces creo que me incendio. Camino por las calles y es como si caminara en llamas. Eso me confunde. Quizá sea sólo porque tengo sangre latina, mucha sangre, y me circula como si mi riego sanguíneo fuera la pista de Indianápolis. ¡Uf, uf, quema, quema!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces me da igual ocho que ochenta. Me siento totalmente destinado a dar placer a todo el universo como si mi obligación fuera entregarme a cualquiera que me pidiera fuego; ahí, en el medio de la puta calle, me quitaría toda la ropa para que quien quisiera me poseyera como a un despojo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me conozco muy bien. Me conozco y no lo voy a dejar porque no me da la gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los curas saltan convertidos en marsupiales en el medio de la vegetación. Quieren que me acerque a ellos y a toda su fealdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Hostias! ¡Estoy descalzo en la entrada del curro! Ya no me da tiempo a volver a por unos zapatos ¿Cómo pude olvidar ponérmelos? Se me va la cabeza. Últimamente me ha dado por oler los pies desnudos de la gente como a los fetichistas y en la taquilla del gimnasio lo paso muy mal. No hay nada que me caliente más que el arco de un pie, meter la lengua entre los dedos pequeños y dar mordiscos en los talones. El loco de Freud decía que los hombres heterosexuales fetichistas de los pies masculinos son algo maricas porque sustituyen el pene por el pie. No sé si es cierto, sólo sé que me encanta andar descalzo y me vuelven loco los pies de los tíos. ¡Enterarme recién ahora de esto que ya tengo un hijo! ¡Que putadón! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tengo que afeitar. La tía de anoche se quejaba mucho ¿Qué sentirán ellas cuando un tío con unos pelos como clavos le come la entrepierna? Un día lo voy a probar. Voy a salir a buscar al gato más guapo del callejón que se deje acariciar por mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida es circular, es como si no terminara jamás. Los mismos errores una y otra vez. Podría empezar a escribir de nuevo desde donde empecé y no me daría cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero qué voy a contar? Mi vida no es muy interesante. Me cabe toda en diez páginas de na’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La libertad del pensamiento me enloquece. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me comería un buen par de pies. Meterme un par de pies hermosos a la boca y darles bocaditos y llenarlos de saliva, dejar que las uñas se me claven por dentro de la boca, meterme los dedos pequeños por las fosas nasales y aspirar hasta extasiarme. El riesgo es el camino más intenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estoy bien. Me he metido otro dinosaurio y tengo el cenicero haciendo una montaña de colillas. Debería salir al curro ya pero no encuentro mis zapatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento frío en los pies. Tengo una carta en el buzón de gente que no conozco pidiéndome dinero y si me niego van a matar a mi geba y a mi bebé en Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tanto frío en esta ciudad, tiemblo por completo. Estoy rodeado de gente que me mira correr descalzo con la escopeta al hombro por Central Park.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy capaz de hacer nada bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me comería unos pies...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-2037218403973736796?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/2037218403973736796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/pies.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/2037218403973736796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/2037218403973736796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/pies.html' title='PIES ...'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJ7sbG1dzI/AAAAAAAAADE/DoTSarPOSvs/s72-c/PIES.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-443053608657604806</id><published>2009-03-31T12:32:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T12:45:58.597-07:00</updated><title type='text'>LA MADRILEÑA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJymFTlSRI/AAAAAAAAAC8/qBMourv2K14/s1600-h/MADRI.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJymFTlSRI/AAAAAAAAAC8/qBMourv2K14/s400/MADRI.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319440108462885138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Era una noche más en el Safari Night Club,&lt;br /&gt;piel morena llenaba las noches de ritmo...&lt;br /&gt;“Exótica” – Cholomandinga -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tacones nuevos de aguja negra, un buen peinado a estrenar, falda de piel de jaguar ajustadísima, blusa blanca prieta que amenaza con estallar con el candombe, labial rojo por las calles como un farol, perfume dulzón, medias de rejilla, un carterón y la esperanza de que esa noche la corones con un acompañante que te encienda los cigarrillos y te abrigue entre sus brazos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las calles, que recorre el taxi, van cayendo desde la ventanilla del conductor una a una las notas de una cumbia bella que deja un rastro que seguirán los hombres de la ciudad. Sueñas con las escalinatas doradas que llevan a La Madrileña y con ver el revuelo que vas a formar al bajar del taxi al mostrar tus piernas contorneadas, un poco rellenitas, pero suculentas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se detiene el taxi. El chofer te sonríe ofreciendo estar por ti a las seis de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A las cuatro, querido – dices - porque a las seis sólo las fursias andan por la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te bajas como una diosa que sabe que esa noche sus ojos verdes encandilarán a los transeúntes que se detendrán a verlos de cerca para convencerse de que la belleza existe y vive en tu piel morena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Divina. Te guardas el tabaco en el carterón. Siempre hay un galán que te coge de la mano y te ayuda a bajar como una gran dama que eres. Junto a la disquería, a estas horas cerrada, te esperan esas escaleras hacia el salón de bailes y escupes el chicle en la calle porque eres una diosa de carne y hueso. Hoy te has hecho un peinado espectacular y te has dado algunas mechas rubias que resaltan más el verdor de tus ojos. Subes pausadamente y das un beso cómplice al guardia de seguridad porque ya eres de la casa y le aceptas un cigarrillo encendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esta noche no dejes entrar a ningún roto de calcetines blancos – le dices sabiendo que él te va a obedecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzas la puerta que da al salón al filo de la medianoche y ahí están tus amigas esperándote cada una con una copa en la mano. Liliana, la parlanchina y Tati la calladita, que antes de empezar a hablar suelta una gran risotada. Un camarero se acerca ofreciéndote una piscola que rechazas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Jamás en la vida, roteque, esta noche champán!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí, en la otra esquina, están las museo de cera. Ese despreciable grupito de tres viejas que te odian a muerte porque eres bella y porque no te merece ningún esfuerzo tener al hombre que quieras cada vez que te de la gana. Si la envidia fuese comida, con toda la que esas tres segregan por ti, se podría alimentar a toda Somalia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin tienes tu copa de champán y la bebes de un golpe porque quieres ponerte a tono pronto y soltar tu cuerpo para el primer caballero que te saque a bailar la primera cumbia sabrosa que suelte tus caderas y te haga reír. Muslos contorneándose, dedos y brazos estirados, saltos de uno a otro lado y coquetas sonrisas traerá la noche a ritmo de cumbión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Devórame otra vez”. Piensas en su letra cada vez que imaginas a ese hombre deseado que te haga seguir sus pasos con decisión viril. Hay tantas canciones que te gustan. Las de Adrián &amp; los Dados Negros tus favoritas, La Sonora Dinamita y Mala gata, los antofagastinos. Vas a bailarlas todas frente a las tres urracas mientras clavan sus uñas en sus copas y se estropean el esmalte rosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No paran de mirarte y no te amilanas; por el contrario, tu te creces más ¡Qué feas son! Ahora entiendes porqué les llaman así, porque están estiradas hasta límites insospechados, las tres se hacen un moño escandaloso como una corona peluda de mona y se enfundan esos vestidos que se han hecho con las cortinas del centro de madres de la Población. Las miras despectivamente a las tres: está la mayor de todas que es presidenta de algo y que un día tuvo fama de ser la mejor moviendo las caderas, la segunda, aquella más morena que es mala mala y, que incluso dicen que se metió a sus cuarenta años a estudiar inglés con la otra tercera envidiosa para hablar mal de los demás frente a sus narices y así quedar de estupendas y cultas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esa va de buena onda y a la primera oportunidad habla mal de la gente a la espalda y, ahora con las clasecitas de inglés te imaginarás el ridículo que hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te das la vuelta para escuchar a Liliana, tu amiga que habla de la envidiosa bilingüe. Te aburren pero son tus amigas y ya es hora de que les prestes algo de atención porque ellas son lo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Querida – le dices – hoy vienes pintada como una puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo se detiene. Ha entrado en el salón de bailes el hombre más bello que has visto jamás ¡Dios, es gringo! Lo auscultas de pies a cabeza y, horror de horrores, lleva calcetines blancos. Eso significa que le ha dado una suculenta propina al guardia de la entrada para dejarle pasar de ese modo. Es alto, rubio castaño, ojos oscuros, viste camisa blanca como de camarero y chaqueta sin corbata, pero se ha pedido una cerveza en botella. Descartado. Ya ha dejado de gustarte. Es un chulo de medio pelo y se lo dejarás a las envidiosas que lo miran embelezadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liliana habla. Y cuando eso sucede te duelen los oídos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Déjame decirte que conozco de hombres, brutos y también galantes y a todos los respeto mientras se lo merezcan y el que acaba de entrar no se lo merece ¡Ni se te ocurra fijarte en ése!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muchas gracias, linda, tu sabes cual es mi manera de ser y de pensar – le respondes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te sientes segura. No te ha ido nada de mal en la vida, por lo que crees que haces lo correcto al no fijarte en ninguno de esos ordinarios que se cuelan en La Madrileña y la llenan atraídos por las trompetas de los Viking 5 y Tommy Rey. Te enciendes otro cigarrillo y pides una copa fuerte como un vodka naranja mientras mueves las caderas al ritmo de “su corazón que aún se siente palpitar en el viejo Galeón Español...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahora Tati se había mantenido callada pero se ha decidido a hablar. Eso quiere decir que está borracha como una mona y que pronto empezará a reírse de las museo de cera. Porque Tati es así, habla poco, pero cuando se ríe echa la sala de fiestas abajo, cosa que no te gusta nada, pero te aguantas guardando la compostura. Cuando Tati empieza a reírse de ese modo sabes que falta poco para pedirle las llaves del baño al guardia para encerrarla en el váter y sacarla a las cuatro de la mañana para montarla en un taxi que se la lleve a su casa que está a un par de manzanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liliana, por el contrario, está todo el rato habla que te habla que termina por enfermarte, pero también te aguantas. Después de todo es la primera que liga y es la primera que se levantan de la mesa y ya no vuelve más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estáis rodeadas de jotes, como les llamas a todos los hombres que pululan por el salón de baile y entre las mesas abarrotadas de botellas y copas buscando una pierna que les abrigue al menos una noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Puta los güeones feos! – exclamas con un suspiro desesperanzador – todos son guatones, pelaos, hediondos a patchoulí y mal vestíos ¡Y seguro que están todos casados!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ... Pero algo tenemos en común... Y es que somos MUJERES, y con eso me basta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si, si, linda, tienes razón – dices desorientada porque no estabas escuchando absolutamente nada de nada de lo que dice Liliana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miras a la esquina. Las urracas envidiosas ya no están y te agobias ¡Jamás hay que perder de vista al enemigo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Linda – preguntas a Tati, que sigue hablando sola salpicando con su copa a todo dios - ¿dónde están las museo de cera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Y a mí qué me importa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miras sus ojos vidriosos y piensas que tu amiga ya venía bebida de casa y está a punto de ganarse las llaves del váter porque te niegas rotundamente a pasar vergüenzas con una borracha y menos si a ésta le da por meterle mano a todos los hombres del salón de bailes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Oye tu, el de los calcetines blancos, yo soy la menor de estas tres viejas! – grita Tati, que ya ha olvidado las formas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Querida, esto no es una despedida de soltera. Estamos en La Madrileña y hay que ser finas porque hay que pinchar ¿Me sigues, linda? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Qué atroz la Tati bebida! – exclama Liliana escandalizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vamos a hacer que se calle. ¿Tienes un porro para dárselo y que se quede frita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Uffff! parece que les dolió el comentario. Ya saben que por más que hablen bajito yo soy medio bruja y casi siempre sé lo que piensan ustedes las viejas porque son demasiado predecibles ¡Me quieren meter al váter como el sábado pasado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La más vieja de las museo de cera se ha plantado frente a ti con las llaves del baño que se mete a la cartera. Te echa una mirada de arriba abajo y se aleja al son de una cumbia sabrosa triunfante. Por delante aun quedan dos horas de aguantar a la Tati borracha y sin modo de esconderla de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena “Esta canción que canto, amigos, es una más de dolor...” y tus muslos empiezan a temblar. Hay que bailar con quién sea. Pronto serán las dos de la mañana, hora en que el maquillaje y el desodorante te empiezan a abandonar y aun no has visto a un hombre que valga la pena. En la otra esquina hay una mesa con cuatro muchachos rapados que parecen recién salidos del servicio militar. Liliana, que te mira leyéndote en pensamiento, te detiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ni se te ocurra! ¿No te acuerdas de lo que pasó la semana pasada? Me llevé a uno de ellos a casa y me bebió toda la cerveza del refrigerador ¡Me costó tres días echarlo de mi cama!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo tuviste tres días contigo, eso quiere decir que el chico tampoco te disgustaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liliana se ofende. Le quita una copa al camarero de la bandeja y se la bebe al seco como una buena camboyana y te deja sola con la borracha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No te hagas la fina conmigo, chica, tu también estás como una perra por llevarte uno a casa. Si no fueras tan fruncía te iría mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el fondo sientes que ella tiene razón. Ser una mujer soltera a los cuarenta y dos no es fácil y menos en esta ciudad pequeña para tus aspiraciones. Cruzas el salón manteniendo el tipo hacia la ventana que da a Condell y te entristece ver lo que hay en la calle. Ves pasar uno, dos, tres y así un sinnúmero de taxis colectivos con gente que va a sus casas con su familia. Familia que tú no tienes y que has perdido la esperanza de tener. Vas a terminar como cualquiera de las tres “museo de cera”: operada, vieja, sedienta por jovencitos, borracha y con un carterón de Tacna de imitación colgando del brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pelados del servicio militar corean una canción y te irrita porque crees que te cantan a ti eso de “Tarjetita de invitación”. Invitación de boda que tú nunca enviarás a nadie jamás en la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les das la espalda. Ya no estás en edad de aguantar niñerías, el instinto te falla y cada vez que das con un hombre que vale la pena resulta ser casado, separado con tres hijos, borracho, flojo e incluso, alguno muy guapo, termina por escapar de ti con su novio que, aunque es un hombre, le ofrece una vida mejor que la que tú podrías ofrecerle. Si no te hubieses bebido esa última copa estarías lo suficientemente lúcida como para deprimirte. Pero algo en tu interior te detiene y te dice que en algún sitio hay alguien para ti y te creces aún más porque no quieres terminar borracha como Tati; así, rodeada de amigas que sólo quieren deshacerse de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tus caderas se mueven solas con el “tomo para no enamorarme, me enamoro para no tomar” y la sonrisa vuelve a tu rostro. Tus ojos verdes no merecen acabar la noche así, sola como una perra arestinosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La museo de cera mayor se te acerca y te coge por un brazo ¡Cómo se atreve!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola – te dice – yo sé que tu crees que yo y mis amigas te tenemos envidia y no es tan así. Es sólo que nos recuerdas a cuando nosotras teníamos quince años menos y nos íbamos de fiesta.&lt;br /&gt;Enmudeces. La vieja aquella no parece tan mala gente o al menos eso dicen sus arrugas al reflejo de las luces de la sala de fiestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Quiero presentarte a mi sobrino – continúa – No le rompas el corazón y baila con él porque es un poco tímido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le das las gracias aguantando una lagrimilla y te preguntas qué ha hecho que ella venza su orgullo y se acerque a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi sobrino es mudo – recalca ella - Espero que no te importe. Después de todo con el bullicio que hay aquí no harán falta palabras. Con mis amigas te hemos elegido a ti por ese afán de guardarte para un hombre que valga la pena y, además, porque una de tus amigas está vomitando en la barra y la otra está enredándose con los milicos. Has ganado por descarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enmudeces. Tu también te has quedado muda. Alguien está de pie a tus espaldas, sientes que se te pone la carne de gallina y que un hilillo nervioso de sudor recorre tu espalda y se escabulle hacia tu falda felina. Te coge por el brazo y te quita el carterón para dejarlo sobre una silla abandonada. Con la otra mano te coge por la cintura y te invita a bailar con esos aires de saber exactamente lo que quiere de ti. Quiere bailar y hacerte feliz unos minutos. Ni más ni menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso haces. Bailas sin palabras en el medio del salón. Las chicas del museo de cera ya no te miran con envidia, ahora te miran emocionadas por verte bailar ilusionada como ellas bailaban quince años atrás. Afuera, son casi las cuatro de la mañana. Adentro, en el salón de bailes de La Madrileña, es medianoche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera, en la calle, un taxista espera por una princesa para llevarla a casa sola. Pero se equivoca. La princesa de ojos verdes ya no necesita que la lleven porque ya tiene quien la lleve por las calles al ritmo de la cumbia sabrosa, al ritmo de su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando vayas a bailar, no te olvidaras de mí, pasito tum tum...”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-443053608657604806?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/443053608657604806/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-madrilena.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/443053608657604806'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/443053608657604806'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-madrilena.html' title='LA MADRILEÑA'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJymFTlSRI/AAAAAAAAAC8/qBMourv2K14/s72-c/MADRI.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-3544957684420154847</id><published>2009-03-31T12:29:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T12:32:11.420-07:00</updated><title type='text'>LA SEÑORA MIHAU</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJvtrUvvDI/AAAAAAAAAC0/d2GoUvTHW68/s1600-h/GEUISHA.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 234px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJvtrUvvDI/AAAAAAAAAC0/d2GoUvTHW68/s400/GEUISHA.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319436940392512562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque la Dra Romaria tenía que volver, porque las heroínas nunca descansan; se quedan quietecitas unos días pero apenas se huelen que afuera en la calle hay lío e injusticias, salen disparadas a echar un cable a quienes lo necesiten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, bueno… pero antes de seguir… ¿Os habéis leído el cuento de la Doctora Romaria? ¿Qué no? ¿Pues entonces cómo vais a entender este? Venga, leer el otro antes y volver. Yo os espero aquí, en el segundo párrafo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;¿Ya?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día, como todos los sábados, estaba la Dra. Romaria intentando lavar a su gatuno estelar y, toda empapada como estaba desistió al ver que no había modo humano de mojarlo ni cepillarlo con el peine para gatos rebeldes. Así que, ni corta ni perezosa, le endiñó la tarea a la Sra Mihau (pronúnciese “Nijau” como si estuvieras en China y dijeras “hola”) la que, sin remilgos, cogió el gato de las patas y le dijo amenazante: “Te vas a entelal, gato y la madle que te palío”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a detenernos un poco en esta señora achinadita que cuidaba y ayudaba en las tareas del hogar a la Doctora, y veremos que primero: En este tiempo ha estado yendo a clases de español en la Escuela Oficial de Idiomas y gracias a eso y a las charlas que se mete con los Hermanos Jevis de Gran Vía, día a día, aprende mogollón incluyendo palablotas… digo, palabrotas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo; su nombre se pronunciaba con “N” por puro error ya que en su DNI se habían equivocado de letra y le habían calado una “M” por toda la cara. Cosas que ocurren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercero; bueno, creo que no había tercero. Ya me acordaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como os contaba; una vez que el gato quedo limpiecito y la Sra Mihau bien rasguñada, la Dra Romaria se aprestó a salir a la calle, pero antes se acercó al ventanal con vistas a la estatua del ángel del Edificio Metrópolis y se perdió en su belleza. ¡Ah! ¡Qué estatua de mujer más hermosa, desnuda, alada y en la cima observando la ciudad! Dentro de su ser se sentía como ella: vigilante, atenta a cada detalle y al borde del abismo existencialista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gatuno le daba patatas con una pata en el abrigo para salir a la calle a echarse una vuelta por Lavapies (lo que pasa que el gato era un listo y sabía que en este barrio era donde más cosillas de comer le daban: desde restos de pescado hasta restos de bocatas y tapas como en el Bar Revuelta de Argumosa) así que la Dra Romaria no tenía más remedio que abrir el carrito de la compra para que se metiera dentro de un brinco y volviera a salir con un billetito para la Sra Mihau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sra Mihau ¿qué era lo que iba a contar de ella? ¡Ah! Bueno, todo parece indicar que su historia debería ser exótica como las vidas de esas mujeres que nacen en países con volcanes en erupción, que crecen corriendo en pelotillas por la playa y luego las rapta un barco pirata donde las esclavizan vistiéndolas de sirenas para largarlas a las calles de Estambul a limosnear. Pero no. Nada más lejos de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sra Mihau era (y ahora sí que estoy seguro) de un país largo como un fideíto que está al lado de Argentina -lo digo así porque en USA no sabrían decir donde está Chile en un globo terráqueo ¿Os lo podéis creer? - Aunque después de todo ¡Hasta ellos saben de donde es Maradona! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, la Sra Mihau era chilena, del norte parece ser, medio atacameña, medio de Jujuy y de padres chinitos que emigraron por esas latitudes cuando la fiebre del cobre (fiebre que aun afiebra esos sitios) y que, con los años, se quedaron a vivir allí con los pulmones silicosos como le sucede a todo aquel que vive de la Minería. Creció bajita, porque sus padres y abuelos lo eran, y se quedó estancada en el metro sesenta coronada con una coleta que poquito a poco tornó a gris porque nunca se casó con ningún hombre. No por falta de ganas de tener una familia, que yo creo que las tendría como cualquier niña chinita en tierras desérticas, sino más bien porque desde pequeña la pusieron a trabajar de interna cuidando generaciones y generaciones de niños malcriados que iban al San Luis y niñas déspotas, pero muy cristianas, que iban al Santa María. Eso hasta que llegó el día nefasto que se encontró con uno de tantos niños que vio crecer y éste, avergonzado junto a sus compañeros de la facultad de Derecho, le dio la espalda dejándola con la palabra en la boca y la lágrima de felicidad por el reencuentro en la garganta. Y dijo basta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Basta de cuidar niños ajenos!, basta de limpiarles la boca después de comer, de llevarles al colegio y traerles de vuelta, de aguantar las tonterías de las madres y los padres respecto a su alimentación, de ayudarles con las tareas, de disfrazarles en Halloween y de consolarles cuando los padres les ignoraban. Así, de tan menudita que era ella, salió una pequeña guerrera que decidió coger los ahorros de toda una vida para irse más allá de Juan López a buscar a quien le necesitase de verdad y, al menos le echara de menos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un momento algo triste hacer las maletas, pero no por lo que dejaba atrás (dos niños rubitos que terminaría de criar quien sabe quién) sino por lo poco que tenía para meter en su maleta que olía a nueva de la Feria las Pulgas de Antofagasta. Y dentro metió sus tres blusitas con dibujos de chinitos acarreando agua, su falda escocesa (si, tenía algo de mal gusto, pero si el gusto se midiera por todo lo que una persona puede aguantar trabajando sin parar a ella deberían darle un Oscar). Poco le costó hacer hueco para un montón de cartas de sus padres, que ya no estaban con ella, de cuando trabajaban en María Elena e intentaban convencerla que se regresara con ellos a atender el Almacén donde se compraba con fichas de juguete. Y poco más: unos libros en chino, unas alpargatas que se metía cuando le dolían los juanetes y un abrigo que casi nunca se puso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después del incidente con el niñato petulante se despidió de la familia donde trabajaba en calle Condell sin decir palabra alguna y con un sonoro portazo. Nunca sabré qué razón la llevó a negarse a aprender español; sólo sé que ella sola aprendió chino, inglés, francés y algo de ruso porque le dio la gana. Quizá sabía algo, pero puede que le haya dado cosa que se rieran de su pronunciación y el orgullo le pudo más. Sólo de este modo se entiende que todos los niños que cuidó hoy en día sea políglotas y algo petulantes, aunque ninguno heredó de ella su orgullo, valentía y sacrificio. Bueno, no exactamente, una de las niñas que crió terminó siendo monjita ¿eso cuenta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Chile sólo se trajo el recuerdo de la televisión de esos tiempos. Sus Sábados Gigantes y ese gordo que la entretenía tanto con el ¡Dispara usté o disparo yooo!, el Jappening con Ja y a la Mansa Woman (su heroína porque era una abuelita que se metía dentro de un frigorífico y salía echa un portento de mujer montada en una ridícula bicicleta y un paraguas), su culebrón preferido “Marta a las ocho” que dibujaba su realidad: ¡China!, a las ocho entran los niños al colegio, China que tengo prisa, china plánchame la camisa, china sírveme el almuerzo, china hoy no libras porque tengo invitados a cenar, china hoy libras porque no quiero que la vean mis suegros... Cosas así, del diario vivir de una nana puertas adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quién te va a contratar ahora así, vieja y coja, y encima con ese nombre de gato que tienes?&lt;br /&gt;- ¿Dónde vas chinita, no ves que nos vamos el fin de semana y ahora quién se queda con los niños?&lt;br /&gt;- ¡Que se queden los sueglos! – dijo ella cogiendo su maletita orgullosa y caminando hacia la puerta sin mirar atrás y sin decir ni media palabra más. El portazo sería como mil palabras a mil por hora. Y así fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió a calle Condell. Estaba nublado como se nubla todas las tardes de invierno en Antofagasta y se fue a una agencia de viajes de calle Latorre, se compró un billete a Europa (ya decidiría donde largarse, lo importante era irse lejos) y se metió en el principal hotel de la ciudad, hasta que llegara la fecha de su vuelo, quedándose encerrada con las ventanas cubiertas por unas finas cortinas para no ver los cerros de tierra, ni el océano Pacífico, ni el Club de yates de al lado, ni la piscina, ni la playa privada del hotel donde no dejaban entrar rotos, ni la Plaza de Armas que estaba más allá de la oficina de correos. No quería nada con la ciudad que la había ignorado toda su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Eso de que tu ciudad no te extrañe debe doler, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, si me permiten, voy a darle un descanso a la Sra Mihau porque eso de las ciudades que te aceptan o rechazan es algo verdadero como un puño en alto. Antofagasta, la perla del desierto, había sido eso para ella: un puño en alto y cada vez que recordaba la mano del desierto la imaginaba como una gran mano de piedra que le decía ¡Adiós y no vuelvas más, china con nombre de gato!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada persona vive o debe vivir en la ciudad que le acepta y le acoge. Yo creo, incluso que las ciudades en función de su fecha de fundación, tienen signo zodiacal y todo. Por ejemplo, Madrid es sagitario dicen, y según esto es una ciudad que te acoge con las manos abiertas o te echa fuera así, sin términos medios. ¿Curioso, no? ¿Cómo será Santiago de Chile? ¿Buenos Aires será susceptible? ¿Hará frío en París? ¿Hacia donde vuelan las palomas en Caracas? ¿las voces de la llamada a la oración de Estambul viajarán por el aire hasta llegar a Jerusalén? ¿Podrías caminar tranquilo por las calles del Cairo? ¿Será realmente una maldición ser ciego en Granada? ¿Adónde podría ir la Sra Mihau con ese nombre de gato para empezar de nuevo y ser feliz? ¿Puede una vieja chinita, algo coja, empezar de nuevo casi al final de sus días?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la Sra Mihau se levantó de la cama y se montó en el furgón que la llevaría al aeropuerto de Cerro Moreno un día de invierno a la capital y de allí a España donde se quedaría en una pensión cualquiera a pensar dónde irse después, sólo deseaba mudarse a una ciudad donde tuviese la certeza que la extrañaría al irse si se iba, donde quizá echar raíces y ver otras caras que le sonrieran al ver su cara arrugada como una pasita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun recordaba el día aquel en que salió del aeropuerto de Barajas y sintió el calor de la bienvenida y, valiente como sólo podía ser ella, se montó en un metro, que era como un gusano bajo tierra que la meneó hasta despeinarla y la escupió en Nuevos Ministerios. De allí caminó por la Castellana con la maleta con ruedas arrastrando hasta que se cansó y pidió un taxi para que la llevara a una pensión donde dormir por días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer amanecer la despertaron los gritos de gente joven que chillaba por las calles de regreso de unas fiestas y gritaban algo así como el orgullo para arriba, el orgullo para abajo y eso le bastó para decidir que allí se quedaría; en esa ciudad orgullosa como ella con gente que vive en las calles y no se calla nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cosas del destino, dicen muchos, pero el primer trabajo que tuvo fue en la misma pensión donde vivía fregando el portal – que era lo que mejor sabía hacer - y así, poquito a poco fue haciéndose conocida por los transeúntes que la saludaban al pasar calle arriba por Fuencarral. Los domingos se iba a darle miguitas a las palomas del Retiro y se quedaba embobada viendo las estatuas de los edificios de la Gran Vía especialmente en la estatua de un ángel que se erguía en el edificio Metrópolis. ¡Cuánta belleza en un simple trozo de metal!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como era curiosa se acercó al portal del edificio que estaba al frente y tocó todos los telefonillos hasta dar con el del ático para pedir que la dejaran subir y ver la estatua de más cerca, aunque sospechaba que desde esa ubicación no le vería nada más que el culete. Subió las escaleras hasta la última planta, porque quién le abrió la confundió con alguien que repartía publicidad, y llegó boquifloja. Una extraña mujer pelirroja le abrió la puerta y le preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sabe usted lavar gatunos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue como la Sra Mihau conoció a la Dra Romaria, que siempre le abría el portal a los repartidores de publicidad porque ése era su trabajo y a nadie molestaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede decirse que las coincidencias existen o no. Pueden decirse muchas cosas bellas e inventarse cosas y hechos intrincados para disfrazarla de destino inconmensurable, pero nadie podrá decir que las coincidencias no son un milagro. Pequeños actos cotidianos pueden resultar en grandes aventuras, después de todo ¿de qué están hechas las coincidencias? ¡Pues de aventuras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sra Mihau entró a la casa de la Dra Romaria haciendo hueco con el pie entre folletos, libros, papeles, discos, cajitas de música y vinilos hasta abrirse paso al balcón y, sin que mediara palabra, se le iluminó el rostro al ver de tan cerquita el culo del ángel y sus alas enormes. A su lado se plantó un gato anaranjado chorreando agua que se quedó ensimismado como ella ante tanta belleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Dónde está el baño pala el gato? – dijo entre sonrisitas recordando que sabía español – y muchas lenguas más – pero no lo practicaba porque no le daba la gana (cosas de chinita orgullosa)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ese día, la Sra Mihau comenzó a limpiar y ordenar ese piso lleno de cachivaches, se propuso cuidar a esa pobre mujer sola que de vez en cuando se perdía por días y, cuando se cansó de pagar la hostal, se mudó con ella, le abrió una cuenta de ahorro y fue depositando allí un alquiler simbólico. Después de todo sentía que le debía más ella a la Dra Romaria por acogerla que al revés y, si había gastado tres partes de su vida en criar niños desmemoriados, que más le daría a ella ahora cuidar de una pobre vieja pelirroja y de su gato que a fin de cuentas la recordarían hasta el fin de los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue como la Sra Mihau llegó a la vida de la doctora: por casualidad. Y cada sábado ella se encarga de meter en remojo al gatuno que siempre vuelve oliendo a pescado de las pescaderías de Lavapies, los domingos acompaña a la doctora al Rastro a regalar vinilos viejos para que algún gitano le saque unas monedas, compra alguna planta, se comen un bocadillo de calamares y se echan unas risas con las mariquitas resacosas que van a echarse un baile a La Sista de La Latina, donde conocen al dueño, un hombre bajo y flaquito que habla a murmullos porque está traqueteomizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Está tlaqueteao? – intenta decir la Sra Mihau – pero aún le quedan palabras por aprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para muchos la Dra Romaria no es más que una loca indigente sin casa (pero la tiene y ya veis, es una terraza con vistas al culo de un ángel), que no tiene qué comer, con un gato feucho que huele a pescado, y que a veces para evadirse se pone unos cascos antiguos para escuchar a Grace Jones. Pero ellos ven solo el exterior porque si se detuvieran verían que la Dra Romaria es otro ángel que recorre las calles de Madrid cambiándoles el nombre y confundiendo a los turistas, para ayudar a quién le haga falta. Para muchos esa es la doctora; una loca más. Para la Sra Mihau es su propia versión de la Mansa Woman; una mujer especial que ha trascendido la realidad de una ciudad y la ve con ojos de niño que en todo ven magia viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede decirse que la chinita esta, arrugada como una pasita, siente por la doctora lo que sentía Sancho por Don Quijote y, en pequeñas cosas, ven grandes aventuras a la vuelta de cada molino... digo, esquina. Por esa simple y poderosa razón jamás la abandonaría, no mientras ese gato huela a pescado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay cosas que la Sra Mihau no entiende, como aquellos discursos políticos de ayuda al prójimo de la doctora, pero la apoya porque es su lucha personal y es que todos tenemos que tener una lucha particular por muy insignificantes que nos sintamos dentro de esta sociedad. ¡Hay que tener una razón para vivir! ¡Hay que dar hasta el último suspiro en búsqueda de la felicidad! ¿De qué vale vivir sin una meta? ¿Vivir donde te ignoran, morir donde te olvidan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la Sra Miahu no dejó de luchar por ser querida por los que la rodeaban hasta que se hizo un huequito en las calles de Madrid y ya le conocían como la señora de la limpieza que curó del Síndrome de Diógenes a la Dra Romaria. Y todos se le acercaban cuando iba al super.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ay Sra Mihau mi gato no se deja lavar! ¡Mis niños no quieren comer! ¡Qué va a ser de nosotros! ¡Cuando se enteren en casa me van a matar! ¡No encuentro trabajo! ¡No encuentro el amor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todos ellos les remitía a una habitación a solas a pensar. Pensar en sus vidas y lo que querían de ellas. Pensar hacia donde iban y hacia donde querían llegar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa era la Sra Mihau, otra idealista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No en pocas ocasiones tenía que salir a buscar por las calles a la doctora y siempre la encontraba en el bar de los hermano Jevis de la Gran Vía charlando sobre la vida y terminaban liándola en una de esas charlas sobre hacia dónde va la Humanidad. En esas reuniones bajo las luces de los edificios, se distraía y se alejaba un poco para comprarle el arroz a todos los chinos que vendían comida por la calle y regalarlo a las prostitutas y a todo aquel te tuviera hambre, qué más daba. ¡El hambre es el hambre en todos los idiomas y culturas! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que ya no hace falta decir que la Sra Mihau era china como el bambú, y aunque estaba arrugada como una pasa, siempre tenía una colleja guardada para todo aquel niñato que escupiera en su ciudad ¡Su ciudad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Sra Mihau, por dónde andarás! Este domingo me voy al Rastro a ver si os veo por ahí regalando los vinilos que lleváis en el carrito de la compra y, si no os encuentro, me iré a tomar una cerveza a La Sista y le preguntaré al viejito traqueteao’ si os ha visto pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque mujeres como vosotras deben existir, ¿no? Porqué no iban a hacerlo siendo que toda ciudad, independientemente del signo que sea, siempre necesita habitantes como vosotras para dar la bienvenida a los nuevos que llegan y el hasta pronto a los que se van.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vosotras no os vayáis nunca. Sin vosotras ¿qué sería de Madrid?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-3544957684420154847?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/3544957684420154847/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-senora-mihau.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/3544957684420154847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/3544957684420154847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-senora-mihau.html' title='LA SEÑORA MIHAU'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJvtrUvvDI/AAAAAAAAAC0/d2GoUvTHW68/s72-c/GEUISHA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-7159436147244877840</id><published>2009-03-31T12:21:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T12:29:03.209-07:00</updated><title type='text'>EL PEDERASTA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJu-MQFv6I/AAAAAAAAACs/u0pXdgOF7xw/s1600-h/NI%C3%91OSS"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 292px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJu-MQFv6I/AAAAAAAAACs/u0pXdgOF7xw/s400/NI%C3%91OSS" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319436124597632930" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sé que ya me has juzgado y ni siquiera he comenzado a contar nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es mi verdadero yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi historia comienza de jovencito cuando tenía problemas en casa con mi padre, problemas que no voy a contar aquí porque ya están superados a mi modo, problemas que mi padre se llevó a la tumba. Escapé de casa porque lo necesitaba, necesitaba probar que era capaz de explicarme esta vida a mi modo y con mis propias leyes. Y así fue. Había otra persona dentro de mí que quería salir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podría decir que me construí a mí mismo según mi propia escala de valores y sobreviví vagando por las calles de la capital, donde me escapé, esquivando sinvergüenzas en busca de un trabajo decente con sólo dieciséis años y, después de golpearme por años en todos los aspectos terminé trabajando en una triste oficina que, con los años pasaría a llamarse consultora de algo. De lunes a viernes era una vida perfecta la que tenía: estaba soltero, alcancé un poder adquisitivo decente y me daba mis caprichos. A mi familia la olvidé. Los fines de semana me escapaba por ahí a jugar el papel de salvador de chicos. Me iba a los bares y las calles más oscuras buscando a los más desvalidos para ofrecerles una vida mejor; ofrecerles lo que nadie me ofreció a mí cuando lo necesité. Les compraba ropa, revistas, vinilos, les dejaba vivir en casa a mi costa y les daba todo lo que mi sueldo me daba a mí. En el fondo fui un buen padre para todos ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de estos chicos era Miguel, que era un pequeño diablillo muy listo. Desde el momento que le vi pidiendo que le invitaran a una copa en Bellavista sospeché que sería mi perdición y yo su salvador. Llevaba un carné falso y tenía dieciséis, pero yo pasé de largo este detalle hasta que un día, invadido por el miedo y la culpa, llamé a su casa y sus padres vinieron por él desde la cordillera. Nunca vi un par de padres más agradecidos. El chico estaba desaparecido desde hacia semanas y por poco no me cae una buena a mí por ir de buen samaritano. Gracias a Dios todo eso duró lo suficiente y después de aquella mala experiencia me contuve de recorrer las calles en mi coche y cuidé de no recoger a nadie camino a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no se puede escapar a la naturaleza humana. ¿O tu crees que sí se puede?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el jardín hoy he aprendido los días de la semana gracias a Blancanieves y los siete enanitos que son los días. Mi preferido es el enanito gruñón que es el día miércoles porque corta la semana en dos e indica que el fin de semana está pronto a venir y podré dormir hasta más tarde y luego jugaré todo el día en el cerro a construir ciudades con tierra. Me gusta jugar con las hormigas negras que hacen filitas y arrastran hojas de plantas para meterse en un hueco en la tierra. ¿Cómo lo harán para organizarse con la comida? ¿Harán ciudades bajo tierra? ¿Y si llueve no se mete el agua por los huequitos y no se mojan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi vida son todas preguntas, nunca nadie me dio una respuesta a lo que sentía contra mí mismo, nunca. Caminaba por las calles del centro, entre los recovecos de los cines X y las cervecerías y la gente me miraba como si lo llevara escrito en la frente y se apartaban tanto como yo me apartaba de ellos. Era como un maldito que nunca aprendió a actuar según el día de la semana que vivía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitaba vacaciones lejos de la capital. Me ahogaba. Recorrer caminos y destinos circulares no le hace bien a nadie. Para airearme planeé un viaje al sur en tren. Corría el verano de 1997 así que me junté unos días y decidí hacer este viaje nostálgico para replantearme mi vida porque no quería vivir como aquellos europeos que se van a Tailandia a buscar jovencitos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un primer momento pensé en hacer este viaje con algún compañero del trabajo que quisiera venirse conmigo pero mis pocos amigos tenían planes alternativos más entretenidos que recorrer el sur con una mochila al hombro; algunos estaban casados, separados o tenían novia, otros preferían viajar con paquetes turísticos contratados con todos sus hijos y a otros simplemente no les atraía lo más mínimo esta estúpida idea. Sólo yo sentía en el pecho que aun era joven. Así que decidí irme solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me monté en el tren al sur una tarde soleada en Santiago y partí sin saber qué sería de mí. Tenía veintiséis horas para recorrer mi vida y decidir, asta llegar a Puerto Montt, convencido que allí estarían las respuestas que necesitaba envueltas en un paquete de regalo abandonado en la estación. A pesar de mi angustia el viaje fue fabuloso y llevadero gracias a la vista de aquellos niños que vendían frutas en cada parada. Habían más mochileros como yo que cantaban y tocaban la guitarra buscando respuestas en las letras de Silvio Rodríguez, pero no hay respuestas en las canciones. Allí sólo están los sentimientos del autor y no los míos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casa se van a enojar conmigo porque me he meado en los pantalones sin querer. Es que me da vergüenza ir al baño y mear con todos esos niños y niñas con sus cosas al aire. Me han puesto junto a Blancanieves, en la pared, junto a otra niña que se come los mocos y siempre llega despeinada al jardín. Si puedo me escapo porque cuando vengan a buscarme a las cinco seguro que me pegan. Si la profesora no se da cuenta me pondré junto a la ventana para que se me sequen los pantalones con el sol. Y si me pregunta algo le diré que me aburría y me puse a jugar con un tren en el suelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche soñé con serpientes envueltas en el ruido del tren que venían siguiéndome desde la capital. Y desperté. Creo que llovía y a la distancia vi rayos luminosos señal que los problemas no se irían. No mientras moviera mis pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al amanecer del día siguiente me despertaron los chicos que se colgaban del tren de camino al aserradero, hacha al hombro, a la tala. Me siento como un perro olisqueándolos a todos porque no hay nada más sabroso que el sudor de un chico joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había una niña que no tendría más de dieciséis que llevaba un bebé en brazos sentada frente a mi lado. Iba acompañada de un chico que parecía su novio que apenas hablaba. El chico se bajó en una de las ciudades del sur y nunca más supe de él y sospecho que ella tampoco. En un momento en que trabamos amistad ella me dejó el bebé en brazos para ir al baño. El bebé era precioso y estaba hambriento. Saqué de mi mochila una caja de leche y se la dí gota a gota como si le amamantara. Algo dentro de mí me carcomía, me estaba matando. Las manos de ese bebe que apretaban mis dedos gigantes y su mirada transparente me atravesaban. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo conspiraba para enloquecerme de un momento a otro; los niños que insistían en que les comprara fruta en bolsas de plástico, los chicos del aserradero, el camarero que era muy jovencito y no paraba de mirarme para que le comprara y le salvara de su vida desgraciada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un niño de cabeza muy grande que está todo el rato mostrándome sus dibujos y son muy lindos, pero no para. Como no le hago caso me los pone en la cara y luego se ha entretenido tirándome los lápices de colores al delantal. Como me ensucie le parto la cara porque si llego más sucio de lo que ya estoy en casa no querrán hacerme el disfraz de payaso y mañana no podré venir como los demás a festejar Halloween. ¡Quiero venir y que todos vean el traje de payaso brillante que me está haciendo mi tía! Quizá tenga suerte y venga un circo al jardín, y si me ve el payaso jefe quizá pueda salir en la función con los leones. La profesora me lo prometió si no vuelvo a mearme en los pantalones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el resto de niños del kinder seré el mejor de los payasos y todos se reirán conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el resto de pasajeros del vagón somos como una feliz familia de jovencitos irresponsables: yo, el bebé y la chica. Todos se han acostumbraron a vernos juntos aunque por dentro me muero de ganas de comerme ese bebé y a su madre a besos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No paro de sudar como un animal y el bebé se resbala por mis manos así que se lo he regresado a su madre. Hablando con ella supe que se había quedado embarazada del chico que le abandonó al bajarse del tren y ahora iba de camino a ninguna parte con el hijo de ambos de regreso a su casa donde le esperaba su madre y su padrastro. Era una niña hermosa y era su fortaleza lo que más acentuaba sus mejillas sonrosadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde ella tuvo frío y le dejé mi saco de dormir para que se abrigara con el bebé. Como única comida se comió una manzana verde y al bebé le daba de mamar. Cuando éste lloraba ella le daba el chupete ensalivado antes por sus labios y el pequeño se dormía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde se ha nublado y me ha dado mucho frío así que la profesora me ha dejado una manta para echarme la siesta con los demás. Pero en un descuido suyo le he dicho que ya he aprendido a mear y me ha dejado ir solo al baño. ¡Por fin podré escaparme a casa! Si tengo suerte llegaré calladito, me cambiaré el pantalón y le diré a mamá que nos han dejado salir antes para poder probarnos los disfraces del día siguiente. Mamá seguro se pondrá contenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi interior sabía que no podría escapar a mi naturaleza y apenas el tren se detuvo en una estación decidí desaparecer. En el bolso de la chica metí algunos billetes que sé que le vendrían bien. Mi corazón no daba para más y corrí hacia la salida de la estación muerto de miedo porque sabía que Dios me estaba mirando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vagué por la estación e hice parar un autobús al norte de regreso. No sabía adonde ir, estaba completamente desorientado y por cada esquina que doblaba aparecía un maldito niño con fruta embolsada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brinqué dentro del autobús a la capital de donde había salido completamente avergonzado por intentar escapar de algo que no conocía pretendiendo que las soluciones cayeran con la lluvia. Había sido todo un error ¿dónde pretendía ir si mi naturaleza iba conmigo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me bajé en Talca, al día siguiente y vagué con la mochila a hombros alrededor de su plaza de armas y me senté en una banqueta que daba a una esquina y sin querer me vi rodeado de un grupo de niñas gitanas que insistía que les fotografiara con sus vestiditos de colores. Les hice la foto con mi cámara y me largué a toda prisa. Al llegar a la esquina un coche se detuvo y un extraño hombre bajó la ventanilla. El hombre aquel no tendría más de 35 como yo, pero quizá le llamó la atención que yo no representara mi edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te llevo? - me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El extraño usaba gafas y parecía un profesor de primaria; vestía traje y fumaba un cigarrillo. Al mirarle a los ojos asentí sintiéndome reflejado en su mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Podemos pasar un buen rato – me dijo – Vivo cerca de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menos mal que vivo cerca, como a dos calles del jardín así que le ahorraré a mamá el venir a buscarme aunque no debo abusar de eso porque ella me ha dicho que a medida que crezca los colegios me quedarán más lejos. Incluso la universidad puede que me quede en otra ciudad y ella reza para que vaya a ella. El crecimiento es así, como cuando los pajarillos aprenden a volar; la mamá pájaro les enseña a volar a los pajaritos hasta que se alejan más y más y ya no vuelven nunca más. Yo le he prometido a mamá que aunque vuelve muy lejos siempre volveré a casa. A veces me dan ganas de saber lo que pasará cuando sea grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá aquel extraño hombre me de respuestas porque hace lo mismo que yo hago en la capital, el mismo deporte. Estuve hablando dentro de su coche unos minutos y me di cuenta que él no buscaba respuestas como yo, sólo buscaba diversión. Estaba acostumbrado a lo que hacía y le divertía que la sociedad le viese como una persona respetable. De él no aprendería nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él me llevó a su casa. Entramos y me sirvió una cerveza sintiéndome como un niño que sabe que le van a hacer algo muy malo. La casa estaba cubierta de pared a pared por crucifijos e imágenes religiosas, cosa que me dio mucho asco. Me cogió de la mano y me llevó a través de un pasillo que terminaba en una pequeña puerta que comunicaba a una sacristía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era sacerdote, uno muy joven cuya belleza destacaba aún más con la luz de aquella pequeña iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ayúdame por favor – le pedí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡La puerta está cerrada! Voy a tener que salir por la otra que da a la reja de colores y me la voy a saltar ahora que la profesora ha salido a hablar con las otras tías. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subiendo por el patio de conchitas hay un camino que lleva a las rejas del jardín infantil y ahí hay un hueco por el cual puedo salir. Si me doy prisa nadie me verá y llegaré a casa antes que salga mamá para venir a buscarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me voy ¿cómo salgo de aquí? – le pregunté amenazante y su mirada lasciva desapareció de inmediato. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo vivir así toda mi vida buscando la felicidad en lo que a otros da dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me miró asombrado y cogió una pequeña biblia para instarme a rezar, pero dudo que las escrituras me diesen respuestas a un sentimiento humano tan fuerte. Así que dí media vuelta y me fui dejándolo de pie en aquella pequeña iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí a la calle y caminé perdido en esa ciudad tan pequeña. Muy cerca de allí había un jardín infantil y me senté en una banco junto a una camioneta aparcada. Antes de anochecer alquilaré un coche para regresar a la capital, pensé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este no era el día en que yo iba a cambiar mi vida. Nada va a cambiar nada por más que yo quiera. No puedo dar gracias a nadie, no me puedo redimir, me siento como un asesino al volante que conduce a un abismo para despeñarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suicida, así me siento, suicida a manos llenas. Suicida que da cortos paseos por el cerro San Cristóbal, suicida que admira cuadros pintados en otras épocas por otras manos con talento, suicida que lee libros temáticos, suicida que no tiene la suficiente valentía para aceptar el camino que alguien eligió por nosotros, alguien que pone en nuestro camino los desvíos a la ruta principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabar mi vida no me va a dar respuesta alguna. Quien decide escaparse de ese modo no soluciona nada, no es valiente por no tener miedo a la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Suicida, es a la vida a la que temes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Hay una camioneta que es como la de papá! ¡Es igualita! Seguro me han pillado que me meé en los pantalones y han venido a buscarme. Habrá sido la profesora que llamó a casa para acusarme por meón. Me metí bajo el hueco de la reja y he salido a la calle pero me he raspillado las piernas con las conchitas. Si me quedó sentado en la acera un rato dejará de sangrarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando crezca quiero ser muchas cosas: bombero, policía, astronauta y explorador para ir a la legión extranjera y conocer el desierto del Sahara. Si me porto bien y estudio mucho la vida me alcanzará para todo eso y más y si soy bueno y estudio más aún quizá pase a ser jefe de los astronautas y les diré que nos vayamos a vivir a Marte para ver por las tardes como La Tierra se pone en el horizonte. Mi padre me dice que salga a la calle a jugar con los otros niños pero yo quiero estudiar para ser muchas cosas y tener muchas novias (en el jardín tengo cuatro, pero hay otra que un día me dio una manzana así que yo creo que tengo cinco)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mi vida va a ser súper entretenida! ¡Lo juro! Y por más lejos que llegue siempre volveré a casa a ver a mi mamá aunque ella insista que los hijos no vuelven jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorro mi vida como si viera en un cine a solas las imágenes grabadas en celuloide. Crecer sin amor, Tentación, querer ser otro, buscar el amor que no me dieron en cuerpos indefensos, culpa, dolor y arrepentimiento ¿Porqué me da placer el dolor de un indefenso? ¡Porqué! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca me gustó ceder a mis deseos, pero lo hice movido por un sentimiento tan poderoso como el mar que arrasa y se come las costas de este país, que finalmente terminará ahogado por el mar que le acaricia. ¿Y si algún día voy más allá, donde no me atreví a cruzar, a los campos del crimen? ¿Qué pasará el día que mis manos maten movidas para borrar las huellas que ellas hagan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vida no da respuestas porque es circular. La vida de todos lo es; una y otra vez, una pregunta tras otra como las cucharadas de comida que se traga un niño sabiendo que no podrá vomitar el alimento. Miedo insuperable, miedo a que no pueda sentir arrepentimiento y me vea frente a un juez con la mirada fría y el rictus en la boca aquel que adoptan todos para decirle al mundo: Aquí estoy, soy culpable y vuestra madeja de leyes me absolverá. Quizá tenga suerte porque los hombres como yo siempre la tienen cuando están frente a un jurado popular inepto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Me siento completamente lleno de mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Me he sentado en una mierda de perro! ¡Ahora si que me matan en casa! Ni siquiera puedo sacarme la mierda con una piedrita y tengo tantas ganas de echarme a llorar que no me aguanto, pero los niños grandes no lloran. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un hombre sentado junto a la camioneta que se parece a la de mi papá. Si le pido que me ayude a limpiarme seguro me dice que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señor, ¿me deja un pañuelo para limpiarme el pantalón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que hombre más raro. Le he pedido que me ayude a limpiarme el culo y ha cogido su mochila y ha salido corriendo como si yo fuera un fantasma. La rodilla aún me sangra, quizá me he muerto y no me he dado cuenta y por eso se asustó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he metido dentro de la camioneta que estaba aparcada y no es la de mi padre. La nuestra es más bonita y tiene un perro que se le mueve la cabeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué tarde que es! Mi mamá ya debe estar en la puerta del jardín esperándome y yo aquí con una rodilla sangrándome y el pantalón lleno de mierda. ¡Seguro que mañana no me dejan venir con el traje de payaso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos oigo a mi mamá que me grita. Me voy a quedar quieto, si dejo de respirar quizá ella no se dé cuenta que huelo a caca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Hijito, me tenías tan asustada! ¡No vuelvas a hacerme esto nunca más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que eso significa que me perdona ¡Qué feliz soy! ¡Mañana fijo que el jefe de los payasos me lleva en su circo por todo el mundo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que me has juzgado, incluso ahora que te conté mi historia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-7159436147244877840?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/7159436147244877840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-pederasta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/7159436147244877840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/7159436147244877840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-pederasta.html' title='EL PEDERASTA'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJu-MQFv6I/AAAAAAAAACs/u0pXdgOF7xw/s72-c/NI%C3%91OSS' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-73801317290689154</id><published>2009-03-31T12:17:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T12:21:11.413-07:00</updated><title type='text'>EL FUTURO</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJs77AcneI/AAAAAAAAACk/L4H6hMsL16w/s1600-h/robot_piensa.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 388px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJs77AcneI/AAAAAAAAACk/L4H6hMsL16w/s400/robot_piensa.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319433886585626082" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Select&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Idiom : Spanish (urban version from 2009)&lt;br /&gt;Place/time : Asylum, 6077 d.C (Others not allowed)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recording... Remaining time – universal eternity&lt;br /&gt;Please talk …&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Esto ya está grabando?... A ver cómo nos entendemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejem, ejem... ¡Mierda de tecnología! ¿Qué era lo que yo quería decir? ¡Si no fuera por este robot que soporta todo lo que le hablo no tendría con quien hablar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a ver; voy por la avenida de las delicias del asilo de ancianos. Hoy es un día precioso aunque a nadie le interese eso. Siempre empiezo hablando del clima, será una costumbre de anciana decrépita. ¡Uy! Que se me va la cabeza. ¿Ese bip bip bip será que esto está grabando o estoy hablando sola por la calle como las locas? Vamos a hacer una prueba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo, sigo bajando a paso lento, muy lento por la Avenida de las delicias. Tengo que llevar los cascos y las gafas al especialista para que me los ajuste porque apenas escucho los bip bip que me mantienen viva y proactiva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy estoy algo cansada. La inyección del robot enfermera me ha despertado cinco minutos antes porque su sistema determinó que yo estaba semi muerta. ¡Máquinas! ¡Estoy muerta desde hace cuatro mil años! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las calles están llenas de baches que pueden hacer que una abuela como yo se descalabre. Debo esquivarlos porque me niego a montarme en esas plataformas voladoras individuales para recorrer la ciudad como si fuera montada dentro de un huevo transparente. He visto ya muchos accidentes con abuelos que se han chocado entre ellos y los robots enfermeros han corrido a inyectarles el vita-totta para que se levanten de una patada energética en el culo. Me niego a ello. Yo creo que soy una de las últimas que mueve las piernas y pisa con los pies de manera natural en las plataformas asfálticas de polietileno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Estos cascos! Como se me caigan al suelo la hemos cagado. En fracción de segundos tendré un puñetero robot enfermera recogiéndolos del suelo y clavándomelos al cráneo. Mis cascos, son lo único que me mantienen viva, allí reproduzco la música de todas las épocas por las que pasó la humanidad. A mí especialmente me gusta esa electrónica que se hizo en el siglo 21 ¡Me trae tantos recuerdos de cuando estaba viva! Eran buenos tiempos, salía con mis amigas, tenía novios por todas partes, mi coche, mi piso de 15 metros cuadrados ¡Ah, qué recuerdos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los beats me mantienen respirando. Sólo me desconecto cuando tengo que dormir. Me recuesto en la cama y el robot enfermera me inyecta la solución que despereza mis venas y soy capaz de dormir por meses, pero ella siempre me despierta al día siguiente para que no me olvide que hay una razón para mantenerme viva: Vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago todo lo que dice el robot médico holográfico: hago ejercicio físico todo el día conectada a esa música vieja, me trago las vitaminas que se inflan en mi estómago, y de vez en cuando hago algún viajecito interestelar con esas puertas dimensionales que aún no aprendo a usar pero que me despeinan todo el rato. ¡La madre que las parió! ¡Todo está diseñado para gente joven!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un momento; tengo una llamada. ¡Es mi hija! A ver si un día me entero cómo van las gafas para comunicarme con ella y verla y oírla a la vez. Siempre se me va el audio y la imagen al carajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La navidad pasada mi hija adoptada me regaló esta puerta dimensional que es como una funda de almohada de las de antes pero más grande, y sólo tengo que extenderla en cualquier sitio para transportarme donde quiera (dentro del asilo) gracias a un ordenador que lee los pensamientos. Pero por más ella me lo ha explicado por espacio-conferencia como va la cosa, no me entero. Y digo yo, si fuera tan fácil de usar el cacharro éste ¿porqué no se compra ella una y me visita más seguido?. Seguro que es porque está ocupada con su trabajo, sus tres esposos y con los tratamientos para mantenerla siempre joven y viva... Si no me equivoco y me salen las cuentas yo creo que ella murió de manera natural hace un par de décadas pero se mantiene como una moto gracias a las inyecciones de vita-totta. Ahora que lo recuerdo, ella con ninguno de sus esposos se ha planteado adoptar hijos. Ella dice que eso es para humanas histéricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Humanas histéricas! ¡Será hija de puta! Si esa hija adoptada malagradecida mía supiera lo que sufrimos el año 2050 con el virus genético de los estadounidenses que se les descontroló por el aire y envenenó a todas las mujeres del planeta haciéndolas infértiles. Ese año el mundo se condenó a la extinción y, a la fecha, el mismo puñetero gobierno estadounidense sigue pidiendo disculpas. Nunca más una mujer podría tener hijos ni siquiera a través de inseminación. Todas las mujeres se secaron por dentro y ya no hubo razón para casarse ni buscar la felicidad. El individualismo creció como la espuma y los gobiernos mundiales comenzaron sólo a pensar en los seres humanos como unidades afectivas. El crecimiento demográfico se detuvo en seco y el último niño que nació por parto natural vino al mundo deforme con la misma cara de Michael Jackson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta esquina debo tener cuidado. La esquina de la calle ferrocarril del asilo está hecha polvo y ha sido siempre conflictiva. En esta esquina siempre se chocan los abuelos montados en las plataformas. Por eso siempre hay una unidad vigilando que nadie se vaya a meter un piñazo porque es un gasto de energía desorbitante recoger a dos abuelos accidentados para revivirlos con la inyección esa y, menos aún dejarlos morir para cremarlos por petición de la familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo Madrid con sus rascacielos y su gente joven volando por los aires a sus trabajos con la prisa que sólo tienen ellos; las mujeres divinas pasear ostentosas con sus maletines, los hombres obsesionados con los resultados del fútbol con el planeta vecino (los de las colonias exploradoras) ¡Ese es el Madrid que me gusta, el de hace unas décadas atrás!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un tiempo que la antimateria nos mantenía en un estado de guerra latente. Eso hasta el año 4058 en que, la que era nuestra principal fuente de energía, llevó la desgracia a medio oriente ¡Dónde más si no! ¡Esos hijos de puta que en nombre de su ridículo Dios son capaces de poner el mundo patas arriba! ¡Es increíble que, siendo que casi rozamos el 6077, aun tengamos gentuza que cree en cosas invisibles! Si fuera por mí les hubiese exterminado antes a ellos y no como hizo USA al exterminar a todos la raza oriental. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hija, siempre que me llama, dice que me calme; ahora por ejemplo veo su imagen pero no tengo audio, pero sé que estará diciendo que no me meta en política universal a ver si me van a escuchar los del asilo y me van a tener durmiendo por días por rebelde porque que cada vez que me exalto no me tomo las medicinas. ¡No hay cosa que me joda más! ¿Qué es eso que me quede calladita? ¡Faltaría más! Una vez incluso me amenazó que si no dejaba de revolver el gallinero en el asilo con mis cosas contra USA iba a dar la orden para que me congelaran como a un palito de merluza ¡Eso le gustaría a ella porque así le saldría más barato el asilo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo con las fechas me suelo hacer un lío. Después de todo sólo soy una vieja inútil aquí encerrada en la unidad de tratamiento de Madrid. Sé que hay unidades para viejos como yo por todo el mundo porque fue decisión de la Unión europea plantarlos por doquier y llenarlos de viejos inútiles como yo. Todo gracias a que un par de siglos atrás se demostró que los planetas colindantes eran aptos para la subsistencia humana si los colonos se inyectaban de por vida una proteína que transformaba cualquier gas en oxígeno ¡Y todo el mundo de mudó de planeta, incluso yo, pero aquí estoy de vuelta! Ya sabéis, los viejos estorbamos en todas partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eso de la colonización universal fue antes del cataclismo de la antimateria que sacó al planeta de su eje de rotación. La Tierra comenzó a vagar por el universo como una pelota de ping-pong siguiendo una trayectoria que alteró las leyes gravitatorias, las mareas y ya no hubo razón para creer que había un Dios que controlaba algo ¡Si estábamos a la deriva en el universo, quien iba a controlar nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Si yo me pusiera a hablar no veas la que liaría!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo recuerdo que cogí a mi niña adoptada y me lié la manta a la cabeza y me fui con lo puesto. La Tierra se anegó completa como cuando llueve en Levante. Nos compramos un billete de estos interestelares y, antes del viaje, nos inyectaron la solución ésa para morirnos y revivirnos con el vita-totta, la enzima que permitía respirar en cualquier ambiente. Pero claro, para eso nos tuvimos que morir como seres humanos y renacer como colonos. Pero a mí qué más me daba, si era un pinchacito de ná. Era como una visa de las de antes. Claro, no todos tuvieron derecho a ella, pero ese es otro cuento, ya sabéis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, recuerdo que desperté en aquella sala de post operatorio con mi niña al lado que jugaba con las enfermeras robots y me asomé a la ventana. Al otro lado tenía el planeta tierra, tan bello y tan desgastado. De los antiguos continentes apenas se vislumbraban las costas; era casi todo mares y mareas. Y me sentí feliz de salir de allí. A mi familia la dejé viviendo en las plataformas marinas a esperas que aceptaran sus solicitudes también para emigrar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo se diseñaron nuevas naciones y ciudades idénticas sobre las antiguas como se hizo con Troya en la antigua Grecia y la base era una gran plataforma semi translúcida donde, si te agachabas y te pegabas al suelo, podías ver la sombra de los pocos peces y bicharracos que sobrevivieron al cataclismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Este sitio está lleno de ancianos! Son seres humanos que se mantienen vivos a la fuerza hasta que quieran sus familias dejarles morir sin la inyección (que es cuando se les acaba el dinero que se paga por el asilo) o bien pueden volver con ellos si aceptan inyectarse vitta-young que es una porquería que te tiene meses vomitando dentro de una cámara de gas y te rejuvenece hasta tener treinta años. Dicen que las colonias están superpoblándose de ancianos de 30 años, todos guapísimos pero con ganas de morirse de una vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Fíjese usté! Aquí nos tienen, nuestras familias, en el asilo de Madrid toda entera para nosotros, conectados a un sinnúmero de cosas para mantenernos vivos. ¡Ni siquiera soy capaz de cagar si no es por algún tubito que tengo metido en alguna parte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día voy a ceder. Voy a ir a la Seguridad social del asilo y me apuntaré al programa de rejuvenecimiento para que me dejen como cuando tenía 30 y, así pueda salir de aquí para irme con mi hija adoptiva aunque después solo tenga ganas de morirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé porqué la Humanidad llegó a este orden de cosas tan injusto. No entiendo porqué te mantienen vivo y no te dejan morir cuando te da la gana. Encima te castigan por tener el aspecto de un anciano y te mantienen retenido en un asilo. ¿Eso está bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, si de mi dependiera, volvería al antiguo orden de cuando vivías ciento cincuenta años y luego te morías de manera natural. Ahora no; ese loco afán de super-poblar el universo con generaciones artificiales de jóvenes de cuerpo pero añejos de espíritu. ¿Qué va a ser de nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad asilo está tan fea con toda esa publicidad que nada más resalta la belleza de la juventud que vivo deprimida. Otro día saldré a dar un paseito un poco más allá de la calle ferrocarril, ahora estoy muy cansada y la energía de mis gafas pantalla y los reproductores cada día me duran menos. Creo que voy a llamar a uno de las enfermeras robot que están en cada esquina para que me enseñe cómo usar la puerta dimensional para volver a casa ¡Estoy tan desmemoriada últimamente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días son tan luminosos dentro de esta pecera de planeta. Es como que nunca anocheciera, siempre hay luz artificial, si me caigo al suelo no me hago mucho daño, me alimentan, me mantienen viva y fresca, me cuidan e incluso algunos robots me quieren. Solo extraño a mi hija adoptada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡La echo tanto de menos que duele!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy a casa, estoy harta de caminar por caminar. Debería dejarme morir para probar si algún robot de éstos se da cuenta y me revive a tiempo. Esta noche haré la prueba para ver qué tan sensibles son a los sentimientos humanos. ¡Uy! ¿He dicho humanos? ¡Pero si yo llevo muerta desde la época de la colonización! Si estoy viva gracias a todo lo que me inyectan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡hace siglos que no nace nadie de manera natural! Quizá eso es lo que hecho de menos más que a mi hija... Echo de menos la humanidad de la gente. A veces me pongo a pensar y llego a la misma conclusión: los seres humanos renunciaron a su vida para poder salir de un planeta agonizante a colonizar otras galaxias y mira lo que son las ironías que han vuelto a La Tierra nada más que los despojos de esos colonizadores transformados en trozos de piel andantes que se niegan a rejuvenecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Un día me voy a escapar sólo para dejarme morir y saber qué se siente que nadie venga a hacerte reaccionar artificialmente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez escucho más débilmente los bips que me recorren. Voy a llamar a un robot enfermera que me ayude a regresar a casa porque estoy algo desorientada. Otro día seguiré hablando y grabando mis quejas de vieja aburrida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Oís ese pitido? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... End of transmision....&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-73801317290689154?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/73801317290689154/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-futuro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/73801317290689154'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/73801317290689154'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-futuro.html' title='EL FUTURO'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJs77AcneI/AAAAAAAAACk/L4H6hMsL16w/s72-c/robot_piensa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-3510478028337864482</id><published>2009-03-31T12:14:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T12:17:00.961-07:00</updated><title type='text'>LA QUEBRADA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJsJd5AqSI/AAAAAAAAACc/qc1h8DST0Kk/s1600-h/NI%C3%91A.bmp"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 266px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJsJd5AqSI/AAAAAAAAACc/qc1h8DST0Kk/s400/NI%C3%91A.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319433019776346402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ya me había acostumbrado a mi barrio donde nunca pasaba nada tuvimos la oportunidad de mudarnos algunas calles más hacia el cerro en unos terrenos que les llamaban tomas. Allí era suficiente con llegar con calaminas y cuatro palos para construir una casa. Mi padre, en su infinito ingenio, logró construir lo que se convertiría en nuestro hogar por años, lugar donde con el tiempo nacería mi hermano menor y terminarían de crecer mis dos hermanas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El piso era de tierra y de vez en cuando teníamos que echar agua y apisonar para que no se levantara el polvo ni nos invadieran los alacranes. Tiempo después mi padre, con ayuda de mis tíos, volvería a construir todo de nuevo pero esta vez de cemento, haría muebles de madera, diseñaría un segundo piso y levantaría una reja con su jardín y su césped. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por detrás del terreno había una gran quebrada donde todos los vecinos arrojaban la basura porque no teníamos sistema de recolección, ni agua potable, electricidad ni calles pavimentadas. Así que llegaba al colegio con los zapatos sucios hasta que aprendí a llevarme una escobilla y sacudirme antes de entrar a clases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había una niña. Se llamaba Gabriela. Ella y su familia vivían un par de calles más allá de la mía y para llegar a su casa tenía que rodear el cerro de tierra pasando por una calle llena de perros que siempre me salían al paso a morderme. Yo creo que de esos días me quedó la afición por correr a toda velocidad hasta quedarme sin aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriela vivía en una casa que eran dos cuartos con piso de cemento, pero rodeada por un cierre de madera invadido por las ramas de unos arbustos que crecían de manera salvaje. Vista la casa desde afuera se podía pensar que allí vivía una familia de locos, pero no era así. Ella tenía un hermano más pequeño muy calladito, su madre estaba todo el día trabajando lavando y planchando ropa ajena y con el tiempo se hizo muy amiga de mi madre. Ambas sabían lo que era ser de origen humilde y darlo todo por su familia para sacarlos adelante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriela también tenía padre, por desgracia, pero no era el típico padre que se desvive por los suyos como el mío. El padre de ella siempre volvía borracho, no sé si les daba palizas a ellos o a su esposa, pero su presencia era inquietante. Recuerdo que siempre que yo estaba en su casa y él llegaba venía y me daba un par de palmaditas en la espalda de cariño. Era un hombre afectuoso, pero torturado por alguna razón que un niño nunca sabrá, y por eso bebía hasta perder el sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriela intentaba por todos los medios relacionarse con los demás niños del colegio y, aunque tenía todas las papeletas para ser una niña aislada, nunca lo fue. Siempre se integró, se reía con facilidad, hacía las tareas y cumplía con todo lo que podía cumplir, pero el resto de los niños del colegio se burlaban de ella porque era pobre y venía con los zapatos sucios. A veces, si me la encontraba antes de entrar a clases, le prestaba la escobilla de zapatos y le ayudaba en todo lo que podía de las tareas. No creo que haya tenido yo más de diez años cuando la conocí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del colegio guardo los mejores momentos de mi vida y también los peores cuando los niños se burlaban de ella. Como yo era flaquito poco podía hacer para defenderla y soñaba con ser como Charles Atlas para salir a protegerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ella se burlaban absolutamente todos; desde niños, apoderados y profesores pero ella se lo tomaba bien porque tenía un sentido del ridículo a prueba de balas. Siempre que le decían algo para herirla ella se reía con una risita tímida y se disculpaba diciendo que tenía el delantal roto o los zapatos sucios porque su familia era pobre y vivía en el cerro (pero se callaba el que su padre era alcohólico y a veces no llegaba a casa por dormirse en las calles)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños y las niñas creo que tienen disculpa al burlarse de otros más desfavorecidos porque se están formando y el criterio se gana con los años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema eran los profesores que bromeaban con la higiene y el extraño tinte rojizo de la piel que tenía Gabriela. Hubo una, especialmente malvada que siempre la humillaba. Un día la sacó adelante y pidió al curso entero que le ayudaran con cosas que les sobrara en casa. Una niña prometió al día siguiente regalarle una pasta de zapatos negra y otro dijo una escobilla. Gabriela volvió a sentarse a su pupitre avergonzada. Ya no reía y yo permanecí en silencio viendo como la maltrataban. En mi interior sabía que eso no estaba bien y me paré indignado pegándole un grito a la mediocre que teníamos por profesora de Técnico manual, Mª Isabel, pero nadie me apoyó y terminé e una esquina de la sala de clases limpiando la pizarra y barriendo. No sé si de esto se acordará alguien, pero yo si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me propuse ayudarle en todo lo que pudiese. Iba a su casa, le ayudaba con las tareas, le ayudaba con las maquetas de Ciencias naturales, le prestaba mis cuadernos si ella se enfermaba e intentaba no dejarla sola. Un día otra profesora que teníamos de Castellano, le arrojó el cuaderno al final de la sala porque estaba manchado de mantequilla y le metió una sonora cachetada que nos dolió a todos o al menos a mí más que todos. La profesora se llamaba Uberlinda y de linda no tenía nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al año siguiente a esta mujer la cambiaron de colegio, pero yo creo que la internaron en un psiquiátrico porque estaba desquiciada. Gabriela no fue la única que sufrió sus cachetadas, pero a mi nunca me hizo nada. Si lo hubiese intentado no sé qué hubiera hecho. Por esa misma época me gustaba leer y recuerdo que mi libro favorito era “El niño que enloqueció de amor” y por su lectura andaba siempre en las nubes maquinando cómo matar a esta maestra. Incluso creo que un día intenté hacerle una zancadilla al borde de las escaleras para que se rompiera la crisma, pero como éramos tantos críos corriendo por salir del colegio, no se dio cuenta y salió ilesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ese día de la cachetada, Gabriela comenzó a reír menos, pero era una niña muy fuerte y se guardaba todo dentro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre me acuerdo de ella con su pelo ondulado y castaño. Sus ojos expresivos, sus gramitos de más y sus granos rojizos en la piel del rostro. Granitos que todos los críos de mi barrio nos ganamos por toda la basura que se arrojaba en la quebrada que estaba al otro lado de mi casa. Esa quebrada que sólo atraía miseria y sarna a los niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años las cosas no fueron a mejor. Su padre, un mal día, ya no volvió a casa. Se dedicó a vagar por las calles como un indigente preocupado más de beber vino. Se paseaba cerca del colegio por una plaza donde yo siempre le veía. Las primeras veces me reconocía, pero con el tiempo su vista se hizo nebulosa y dejó de reconocer mi rostro más por vergüenza que por mala memoria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriela se mudó de esa casa con su madre y su hermano pequeño a otra ciudad, a La Serena, donde los tres comenzaron una nueva vida. Ella jamás olvidó a su padre y, siendo ya adulta, cada vez que venía se quedaba en mi casa para peregrinar por las calles buscándolo para llevarlo a casa, pero él nunca viajó de regreso. Ella siguió intentándolo por años sin resultado hasta que un día nos enteramos que le habían encontrado muerto en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo último que supe de Gabriela es que había cambiado la ruta que tenía como azafata de Pullman bus y ahora viajaba al sur lo más lejos de la ciudad nortina donde nació.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces cuando me acordaba de ella salía del patio de mi casa y me iba a la quebrada de donde ella se ganó la sarna que siempre le acompañó de niña y la echaba de menos. En el cerro una vecina del barrio había construido una animita con una virgen y subía hasta ella para admirar la ciudad. Era una de mis pocas distracciones: subir el cerro y ver toda la ciudad con sus calles de tierra y pavimento, los coches pequeñitos, los camiones de la mina y las micros que llevaban y traían niños a la escuela para educarlos en la tolerancia a los demás. Tolerancia que Gabriela nunca sintió. Ella merecía un final feliz a su infancia pero Dios había decidido que perdiera por las calles a su padre sin más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso desde pequeño aprendí a no creer en Dios ni en su promesa. Me metí a cuanta iglesia evangélica, metodista, mormona, testigo de Jehová y absolutamente contraria a la religión católica como manera de insultarle por lo injusto que era con algunos. Vagué de iglesia en iglesia aprendiéndome rezos y cánticos evangélicos hasta que me di cuenta que se trataba del mismo Dios de injusticia. Y desistí de Él. Me harté y renuncié a creer porque si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años todo el mundo tuvo un lindo final: los chicos y chicas del colegio siguieron estudiando carreras profesionales (incluyéndome), la profesora Uberlinda tuvo un hijo bellísimo y seguro no recuerda a Gabriela ni a todos los que abofeteó, la profesora Mª Isabel aprovechó sus dotes espirituales, que nadie sabía que tenía, y se hizo algo así como médium-consejera-espiritual cambiándose el nombre a María Ángel y se hizo famosa en la ciudad, yo estudié Ingeniería de minas y Gabriela, bueno, de ella no se nada desde hace años. La última noticia que supe fue cuando la visité en La Serena y pude comprobar que aun conservaba un poco de la sonrisa tímida que tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La quebrada donde la gente echa la basura y toda su mierda aun está detrás de la casa de mis padres. Sé que con el tiempo han prohibido seguir tirándola allí porque ya hay sistema de recolección, pero la gente persiste en lanzar por los aires bolsas llenas de desperdicios de vez en cuando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gabriela era como una Gran Quebrada donde todos echaban su mierda. Todos se descargaban con ella: las profesoras consejeras espirituales, su padre, los chicos y las niñas del curso porque ella llegaba a la escuela con la cara y los brazos con sarna y los zapatos sucios. Pero Gabriela siempre fue al colegio intentando conserva la sonrisa. Me gustaría saber cuántos de los que siguen arrojando mierda a la quebrada de mi barrio, pueden decir lo mismo luego de arrojar sus desperdicios allí. &lt;br /&gt;¡Cuántos...!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-3510478028337864482?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/3510478028337864482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-quebrada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/3510478028337864482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/3510478028337864482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-quebrada.html' title='LA QUEBRADA'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJsJd5AqSI/AAAAAAAAACc/qc1h8DST0Kk/s72-c/NI%C3%91A.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-7532169044612328297</id><published>2009-03-31T12:09:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T12:14:05.112-07:00</updated><title type='text'>THA' BOMB !</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJrY_woi5I/AAAAAAAAACU/rFKfQtB6grs/s1600-h/COCHE.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJrY_woi5I/AAAAAAAAACU/rFKfQtB6grs/s400/COCHE.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319432187054427026" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Tha’ Bomb!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente y su obsesión por la seguridad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente paga por sentirse segura; gente que jamás ha tenido confianza en sí misma paga seguros de vida, de hogar, de coches, garantías técnicas de productos, ¡todo! para sentir que alguien se responsabilizará por su inmensa inutilidad al momento se enfrentarse a un problema de la vida diaria. Inútiles, desconfiados, histéricas y malhablados; todos ellos contratan un seguro para sentirse responsables y cuando llega el momento de recurrir a ellos dan rienda suelta a toda su prepotencia e ignorancia (porque jamás se leen la póliza que ha contratado y, con suerte, sabrán con qué compañía lo han hecho). ¡Lo quieren todo ya porque para eso pagan religiosamente una póliza que cubre todos los imprevistos y descubre toda la acuarela que constituye la estupidez humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día te levantas deseoso de liberarte de domiciliaciones bancarias y haces el intento de librarte de todas ellas aunque tengas que esperar al teléfono largos minutos y responder cuestionarios de calidad del servicio. Pero desistes. Es domingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día te decides a probar en carretera tu coche nuevo con garantía de 2 años y el sistema de alarma de seguridad por si intentan robártelo. Será un viaje muy seguro porque tienes tu póliza con asistencia en carretera por si te quedas tirado en el medio de la nada, el seguro de vida que el banco te exige con la hipoteca que te ahoga cada fin de mes, los contratos de telefonía e Internet que te mantienen on-line con el mundo, el seguro en caso que te pierdan las maletas en el aeropuerto (pero ese día no lo usarás), el de casa por si te dejas las llaves dentro o por si estalla el gas del vecino de abajo, el seguro médico en caso que te intoxiques con el bocadillo que comprarás en el área de servicio y el seguro de superprotección millonario que no sabes muy bien para qué sirve, pero lo tienes. Y marchas feliz porque sin duda será un viaje placentero. Te sientes seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tienes la sensación que la hipoteca te ha atornillado a una ciudad pero no importa. Es un paso importante en la vida de un hombre: tener un lugar propio donde vivir aunque tenga treinta metros cuadrados. Aunque la verdad, piensas que después de haber firmado ese compromiso con tu banco ya no podrás mudarte tan fácilmente de país. Te has robado a ti mismo: tu libertad de movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de meterte al coche, insistes una vez más en llamar al teléfono de lo primero que se te ocurre para darlo de baja, digamos la póliza de superprotección del banco. Ocurre lo que sospechabas: te pasan de un teléfono a otro ¡Dios! ¡Nadie te super-protege! Finalmente cuando dejas de quejarte a una grabadora logras hablar con un ser humano que te dice que no sabe dónde remitirte para dar de baja el seguro en cuestión y que llames mañana porque no son horas. Cuelgas sintiéndote estúpido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te sientas al volante despreocupado y sales de viaje con tu coche nuevo. En casa, tu casa por la que te has hipotecado, quedan tus dos compañeros de piso que has cogido para paliar este gasto porque de otro modo con tu sueldo no llegas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conduces con la intención de irte a pasar el día a tu casa del pueblo, también asegurada, y poder disfrutar algunos días de ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Por fin un imprevisto! Ya estás preparado para usar la primera garantía que tienes disponible: te quedas tirado en mitad de la nada por culpa de una abrazadera que tu coche nuevo no trae para sujetar el manguito del turbo. Llamas a la asistencia, siendo conciente que quien te responderá está al otro lado del mundo trabajando por menos dinero y le pides que te ayude. Gracias a dios no tienes hijos, ni perros de caza, ni remolques con caballos, ni abuelas hemipléjicas que llevar en tu paseo porque resultan ser obstáculos para la asistencia en carretera. Te mandan una grúa para llevar el coche a un concesionario oficial que no conoces, te envían un taxi para llevarte a una casa de alquiler en un aeropuerto y al llegar a ella la de la agencia se da cuenta que tu tarjeta de crédito no tiene suficiente dinero para bloquear como fianza en caso que regreses el coche sin combustible. Protestas, llamas quince mil veces, insistes y te envían un taxi para llevarte a tu destino. Como ya te has amargado pides al taxista que te traiga a casa de regreso porque las ganas de paseo ya las has perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El taxi te deja en el portal casi al anochecer, derrotado. No sabes donde se han llevado tu coche pero te da igual. Mañana llamarás y, después de unos minutos, la voz de la grabadora se tornará humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar a tu piso, que tanto te costó al hipotecarte, compruebas que en tu ausencia tus compañeros han organizado un after-hour dominguero con todos sus colegas de la facultad donde estudian y los vecinos han llamado a la policía para acabar la fiesta. No te da tiempo ni siquiera a tomarte una copa para pasar el mal trago, pero te tranquilizas fumando un cigarrillo que has encontrado en el lavabo del baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando por fin se va el último de los extraños que invadía tu casa piensas en echar a tus compañeros, pero como ya es de noche lo dejas para el día siguiente. Hablas con una de ellos, con la chica y, educadamente sin perder los estribos, le dices que al día siguiente tendrán que limpiar todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu otro compañero de piso ha bajado a despedir a su novio, con el que se ha peleado al llegar la policía, pero sabes que regresará haciendo ruido porque se habrán reconciliado y se lo traerá de vuelta para tirárselo toda la noche en su cuarto con el consabido escándalo de gemidos que suelen hacer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Minutos más tarde el chico regresa solo y sin dirigirte la palabra se va a su cuarto más ofendido de lo que estás tu. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo ya está en la cama. Mañana todo volverá a la normalidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medianoche un silbido extraño te despierta y saltas al baño donde una cañería ha explotado y llamas al seguro de hogar, pero como es domingo, no vendrá nadie hasta el día siguiente para arreglar el desperfecto. Así que te toca cortar el agua. Tus compañeros te ayudan, pero de mala gana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te recuestas en el sofá del salón y no paras de escuchar a tu compañera de piso hablando por teléfono con su novio sobre lo hijo de puta que has sido al cortarles la fiesta. Y te pone verde y habla a viva voz para que te enteres que es de ti que están hablando. Por fin decide colgar y logras conciliar el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las dos de la mañana. Tu compañero de piso ha abierto la puerta a alguien y das por echo que es su novio que pasará la noche en su cuarto. Tienes tanto sueño que te da igual. Te levantas del sofá y te vas a tu cuarto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las tres de la mañana alguien toca el timbre de casa insistentemente como si fuera el fin del mundo. Abres la puerta de tu habitación y tu compañero de piso habla por el telefonillo con alguien que resulta ser su novio ¿entonces con quién está en su cuarto? Pues será otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le escuchas hablar en susurros y vuelves a la cama pero cinco minutos después alguien está pegando patadas a la puerta mientras que en la calle alguien le da al timbre como si fuera una bandurria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sales al pasillo. Ya están todos despiertos. Tu compañera de piso semidormida te pregunta quién está golpeando como si fuera tuya la culpa. Tu compañero de piso se deshace en disculpas porque es su novio con el que lo ha dejado esa noche y por eso ha llamado a otro noviete de repuesto. Lo único que te incomoda es que ahora hay alguien en la calle que viene a meterle una paliza a quien se cruce en su camino. Amenazas con llamar a la policía. Tu compañero de piso sale a la calle y se queda allí muerto de frío intentando convencer a su novio cornudo que se vaya a casa y que lo suyo se ha terminado. Sin resultado, obviamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico vuelve a casa dando un portazo y aprovecha para sacar de su cama al novio de repuesto y lo larga a la calle sin importarle que se encuentre con el que le daba de porrazos a la puerta. Veinte minutos más tarde se escuchan voces y gritos en la calle, pero luego se hace un silencio sospechoso. El teléfono móvil de tu compañero de piso no para de sonar y éste termina hablando a gritos con no sabes quién. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Tienes tanto sueño! Rezas porque los romeos que se pelean en la calle terminen de disputarse a la maricona rompe-corazones y se abra de una vez la puerta del piso para que entre el triunfador con un ojo en tinta y se vayan todos de una vez a dormir. Pero no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La maricona rompe-corazones sale a la calle a calmar los ánimos y vuelve a entrar solo, esta vez llamando a tu puerta para contarte que en la puerta de la calle ha tropezado con una mochila y unas cajas extrañas. Tu compañera de piso se despierta y llama a su novio para contarle todo lo que está pasando a todo volumen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega el novio de la chica a casa. Son las cuatro de la mañana, también ha visto las cajas y la mochila con un equipo de dvd dentro y, como él está estudiando para policía nacional, decide sin consultarle a nadie que eso es una bomba artesanal que ha dejado el novio cornudo de tu compañero de piso. Y la paranoia en el ambiente se puede cortar con un cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te preguntas como un dvd puede servir para detonar una bomba, pero te auto convences que eso no te está pasando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por consejo del estudiante de policía decides llamar a los maderos que te piden todos tus datos desde tu nombre hasta la talla de calzoncillos que usas y al sonido de la palabra “bomba” escuchas al otro lado del auricular algo como sonidos de hojas frotándose entre sí que simulan el sonido del trabajo frenético y profesional. Ese sonido te tranquiliza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamas a tu seguro de superprotección decidido a poner a alguien como beneficiario para cobrar una fortuna por la vida que estás pronto a perder por culpa de una bomba artesanal activada por un equipo de dvd. Hablas con una mujer semidormida que te toma los datos y te dice que ya te llamarán al día siguiente aunque para cuando eso sea quizá ya hayas volado por los aires: tú y los muebles del Ikea con los que adornaste tu piso de hipoteca de por vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa media hora. Nadie viene a verificar si eso es una bomba o es un dvd metido en una mochila entre unas cajas inservibles. Eso es lo que has sospechado desde el principio, pero como la paranoia se puede palpar, nadie tiene tiempo de escucharte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajas decidido a la calle a ver si algún policía se digna a venir pero nada. Sólo encuentras al novio cornudo en la esquina haciendo guardia muerto de frío y le das veinte euros para que se coja un taxi y deje de hacer el ridículo. Del novio de repuesto no hay rastro. Al volver al portal hay un par de chicos jalándose un par de líneas sobre los cubos de basura y decidido te vas hacia ellos y les pateas los cubos. Se quedan boquiabiertos y huyes antes que reaccionen dentro del portal. A tu espalda los chicos aquellos te gritan que te van a partir la cara y te das cuenta que unos de ellos es Taurinho, el dueño de tu bar favorito del barrio. Ya le pedirás disculpas por no haberle reconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al piso vuelven a tocar al telefonillo de manera insistente. Es Taurinho, tu amigo dueño del bar, que está como un enajenado porque le has jodido su último tiro. Vuelves a llamar a la policía y tu compañera de piso reza por que venga algún policía guapísimo de ojos azules a detener todo ese escándalo. Tu compañero de piso reza por lo mismo. El estudiante de policía manosea tus vinilos de los Rolling Stones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son casi las seis de la mañana. La policía no ha venido y te vas a la cama esperando que, por una vez en la vida, la inútil fuerza de seguridad del estado no haga su trabajo y que lo que está en el portal sea una bomba de las de verdad que explote en mil pedazos el edificio completo, a tus compañeros de piso y al novio-estudiante de policía. Rezas también que la onda expansiva alcance en el taxi al novio cornudo; que explote Taurinho y sus gramos de coca, los cubos de basura, tus vecinos quejumbrosos y toda tu puñetera vida relamida apegado a un sinnúmero de seguros de vida y salud que no te garantizan ni la tranquilidad ni la seguridad que todo el mundo parece tener menos tu. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanece. Es lunes. Tus compañeros de piso se han quedado dormidos y no van a clases. La casa apesta a alcohol, cigarrillos y hay alguien durmiendo en tu sofá favorito: es el novio de repuesto que no sabes en qué momento entró a casa. Eso significa que has logrado dormir al menos dos horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelves a dar el agua. El baño se inunda pero tu has logrado ducharte con cuidado de no cortarte las plantas de los pies con los cristales de una botella de whisky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desayunas, haciendo un hueco entre toda la mierda de cajas de pizzas que hay en la mesa de la cocina y sales contento a la calle. No sabes porqué estás tan eufórico. Tienes tu casa invadida por dos irresponsables que tendrás que aguantar no sabes por cuánto más, no sabes donde está tu coche, tu tarjeta de crédito esta al mínimo y hueles a tabaco. Haces parar un taxi que te lleve al trabajo y al bajarte en Gran Vía con Callao el sol de la mañana te da en toda la cara. Te pones tus gafas de sol para disimular un poco tus ojeras. Antes de meterte a la oficina te beberás un café para despertar, pero mientras haces la fila se acerca a ti una indigente con un carrito de la compra y, sin mediar palabra, te da en la cabeza con un libraco y se marcha como si nada protestando porque la gente no ve el mundo con sus propios ojos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El golpe te despierta completamente. Ya no es necesario café ni nada. Sales a la calle en búsqueda de esa extraña mujer, pero ya no está. Tienes la sensación que algo ha sucedido, algo mágico te ha cambiado. Te quitas las gafas y miras al sol de la mañana. Coges el móvil y llamas a tus compañeros de piso hasta que te responden semidormidos y les dices saboreando cada palabra como si deslizaras la lengua por el filo de una cuchilla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Fuera de mi casa ya, hijos de puta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiras tus gafas de sol. El sol brilla más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has tomado la primera gran decisión de todas las restantes que tomarás ese GRAN DÍA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-7532169044612328297?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/7532169044612328297/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/tha-bomb.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/7532169044612328297'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/7532169044612328297'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/tha-bomb.html' title='THA&apos; BOMB !'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJrY_woi5I/AAAAAAAAACU/rFKfQtB6grs/s72-c/COCHE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-8021888442874848766</id><published>2009-03-31T12:07:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T12:09:35.813-07:00</updated><title type='text'>¿REALIDAD O FICCION?</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJqaazzsNI/AAAAAAAAACM/6_9OXYFeEAs/s1600-h/3-levon-derkrikorian-trabaja-sobre-fotos-coches-rubia-rusa-audi-combinacion-pantalla-cuernos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJqaazzsNI/AAAAAAAAACM/6_9OXYFeEAs/s400/3-levon-derkrikorian-trabaja-sobre-fotos-coches-rubia-rusa-audi-combinacion-pantalla-cuernos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319431111983739090" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“Acuérdate de tu creador en los días de tu juventud”&lt;br /&gt;- Eclesiastés 12:1; La Sagrada Biblia bla, bla, bla.... –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A que es curiosa la manera de traducir “pene” como “creador”? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un coche descapotable. Una chica y un chico de camino a la costa del sol a ciento veinte por hora. Intento escribir pero no me concentro porque quizá ya se me han secado las ideas y no sé de donde agarrarme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un coche descapotable, cigarrillos, Guarromán, Olivos, un reproductor de música comprimida, una botella de vino rosado semi cálida por el sol. ¡Auxilio! ¡más campos de olivos que no se acaban nunca! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Cuando lleguemos al chiringuito ni se te ocurra pedir aceitunas! ¡La madre que te parió, debimos venir en avión! – protestaría una chica rubia sentada en el asiento del copiloto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella envuelta en un vestidito blanco corto estampado de flores y descalza, al cuello miles de colgantes y unas gafas oscuras para el sol andaluz. Levanta los brazos al viento de la autovía y se despereza coqueta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Libre de Madrid!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico – vamos a suponer que es un chico moreno – es algo desgarbado, de barba de un huevo de días, un cigarrillo en la boca que no le deja respirar mientras conduce y la mirada vidriosa de algún peta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me estoy meando, Britny, voy a parar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo también voy a parar. Estoy en la biblioteca de Arganzuela en Madrid y tengo al frente a una chica que no para de gesticular con las manos y el rostro intentando memorizar no sé qué cosa del código penal español. Va en el tema 15 de ochocientos. Seguro está preparando una Oposición – el deporte favorito que se practica por aquí para sacarte los cuartos con la promesa de un trabajo como funcionario de por vida ¡De por vida! ¿Os lo podéis imaginar? ¡La vida entera tocándome los huevos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis personajes van en un coche hacia el sur. He empezado mal; he supuesto que la chica es un bombón sexy que viaja a la sombra de su chico más preocupado en llegar y por eso ni siquiera se detiene a mear tranquilo. Odian las aceitunas. ¿Porqué no cambiar la idea y suponer que el bombón sexy es el chico y la chica la dura de este cuento? Quizá mejore.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un coche descapotable, cigarrillos de liar, olivos, campos y campos de olivos sin fin, un reproductor de cedés con un disco metido dentro de verdiales de los montes ¡No, eso me pone de los nervios! Diremos mejor algo de A-ha (no sé que es peor) Suena “The blood that moves the body” y la rubia sube el volumen porque el coche es de ella y ahora el bomboncito es el chico. Él viste pantaloncitos cortos y rotos, piernas peludas, un par de colgantes que usan los chulos de playa que están de moda; se quita la camiseta provocadoramente y la lanza al asiento trasero (probablemente se haya ido al carajo) Pero un cambio es un cambio: una petaca de whisky de la que él bebe y deja escapar unas gotitas que le humedecen el pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Cuando lleguemos al chiringuito te voy a comer esas tetillas que lo vas a flipar, chaval! – dice nuestra chica, que se ha soltado un poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A que mola ser la chica que conduce?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Quieres mirar para adelante que nos vamos a estampar! – protesta el chico - ¡Y cuidao’ con la puta caja de cambios! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico por mucho que intentemos ponerle en el lugar de la chica sexy, será siempre un chico y las cajas de cambios son importantísimas para nosotros los tíos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡El puto coche es mío! – grita la chica dando una calada nerviosa a un cigarrillo - ¡Y si me da la gana haré un guiso con el puto embrague de los cojones!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, vale, tampoco te pongas así, rubita. También es verdad lo que ella dice. ¿Me está quedando algo sexista la cosa, no?. ¡Es que es inevitable! Apenas he descrito cosas básicas y escribo lo que se me viene a la cabeza. No es fácil ¿eh? Venirse a una biblioteca y escribir, escribir, escribir sin corregir nada de nada (bueno, tampoco es tan cierto, algo he corregido)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh Dios! Suena ahora en mis cascos la canción equivocada: Never never gonna give you up de Barry White ¡Cómo pude descargarme esto! Lisa Stanfield... fue por ella. Esta canción no pega nada: una chica rubia conduce su coche descapotable entre un bosque de olivos hacia la playa, le acompaña su novio que actúa como si llevara un calentón que te mueres pero en la autovía no se puede parar para dejar que su chica le arranque el pantaloncillo aunque tenga que viajar el resto del camino en bolas ¡Un área de servicio por favor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica que estaba frente a mí se ha largado a fumarse un cigarrillo, supongo. Oteo sus hojas: “Ejecución de sentencias” Le espera un futuro brillante como jueza o abogada o leguleya de esas. Ayer estaban de paro los jueces en Madrid y se supone que no deberían ¡Donde vamos a llegar!, diría mi abuela. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesito una cerveza aunque la garganta me está matando. Olvidé los cigarrillos en casa, me muero por uno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo me quejaba de Barry White... Ahora suena Britney Spear... “soy tu esclava, soy tu esclava”. Venga vamos a poner al chico a mover el culo todo lo que pueda antes que les pare la policía (también podemos prescindir de ellos, era sólo una idea, no os pongáis así)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Muévete, cacho guarroooo! – dice entre chillidos la rubia pellizcando un buen trozo de ese pastel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen no me termina de entrar. Yo creo que al chico no le gusta eso de sobarse provocadoramente el garrote en el coche mientras su chica conduce. Yo creo que desconfía de la destreza de ella al volante. Sigo viendo la historia algo sexista. ¿El sexo vende?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para equiparar las cosas diremos, para dar un giro, que la chica lleva un piercing (pirsin) en la teta derecha que se saca por sobre el vestido e intenta alcanzar el pezón con la lengua... ¡Se acabó la canción!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tía ésta de las Oposiciones ha regresado. No huele a tabacazo. Cosa que agradezco. Si supiera ella (y todos) las perrerías que se pueden escribir mientras otros preparan su futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico se descalza. Huele el aire abriendo muy bien las fosas nasales y luego se huele el sobaco derecho. Ya casi no hay rastro de olivos y cree sentir el picor de la sal entre los dedos de los pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Wow! ¡Cómo me gusta Cracker! Mi canción favorita suena en el media player: “A million miles, a million miles; be with you, girl, like be low, hey hey hey! like be stone…” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cambia la música, tío – dice ella – me estás matando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Me lo ha dicho a mí o a su chico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico obedece protestando y pone otro disco sin saber que ella ha traído su propia selección. “Y que solo tu amor ilumine mi vida, Wooo, wooa, solamente tu amor, solamente tu cariño, wooo woooaa...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Esta mierda qué es? – pregunta él ofendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Chayanne, y cómo se te ocurra cambiarla paro y sigues a pie. ¡Coño, me estoy meando, Seryi, voy a parar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a adelantar la cosa. La chica ya ha meado en un área de servicio, ha comprado dos cafés con hielo, se ha vuelto a montar en el coche y ha puesto la canción que le ha dado la gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“I wanna reach for the stars!... Bailamoooos! Te quiero amor mío...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Esto que mierda es! – protestaría otra vez el chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica de las oposiciones da un trago a una botella de agua y se ha metido en los oídos un par de tapones. Yo creo que le estoy jodiendo el estudio; pero ella me está jodiendo con las caras que me pone cuando memoriza en voz baja. Quito a Enrique Iglesias, por muy latina y calentorra que sea la canción, si no estoy absolutamente borracho soy incapaz de tragármela entera (Ojo, sé muy bien que me acaba de salir una perlita de esas que más vale no soltar en público: “Si no estoy absolutamente, borracho soy incapaz de tragármela entera”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh Dios! “Father figure” de George Michael ¡Jamás perdí la fe en mi personaje femenino! La escucho en mis cascos y digamos que ella también la ha programado en el coche. ¡Coros gospel, sexo, el aroma del mar, chicos desnudos de la cintura para arriba montados en motocicletas pasándote por delante en la autovía! La canción más jodidamente sexy y perfecta para entrar a Málaga desde el norte. Y que me crucifiquen los puristas que no hay ná’ mejó que los verdiales y la madre que parió al flamenco, pero esta vez prescindiremos del folclore.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Just hold on, hold on, and won’t let you go, my baby… I will be your father, I’ll be your daddy... till the end of time ”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros personajes cogen la rotonda que les llevará a al Hospital de Carlos Haya y tiraran por la avenida del mismo nombre hacia la Bp de la chapa donde el GPS les dirá que deben ir a la derecha en la rotonda trecientos metros más adelante hasta el puente de la Avenida de las Américas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo cuando vivía por allí ¡Nunca terminé de salir de mi asombro! En cada calle de mi barrio, Nueva málaga, había un tío al cual me tiraba. ¿Realidad o ficción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo parar un momento, voy a tomar aire. La chica de las oposiciones no sé si estudia derecho o papiroflexia. Lleva diez minutos doblando papelitos con textos pequeñitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vuelto, me ha llegado un mensaka, como diría mi ex compañero de piso bakala, un mensaje de alguien que no conozco. Pone: “necesito una camiseta para la noche, cacho cabrón, no pensarás que andaré toda la puta historia con un pantaloncillo pa’ que todo dios me vea el culo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué impacientes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rubia y el chulo ése se han parado en el Centro comercial Eroski, han aparcado donde han podido y se han metido al Zara a comprar una camiseta para él y un sombrero guapísimo para ella. Han pagado con la tarjeta de crédito ¡Tienen un montón de pasta y son asquerosamente felices porque están de vacaciones, son jóvenes, tienen un coche y están en la ciudad más marchosa de España! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Así está mejor? ¡A mí no me metáis bullas! &lt;br /&gt;¿Me queréis joder? ¡Os jodéis vosotros! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir se han encontrado el cristal del coche cubierto de multas por haber aparcado en doble fila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Me cago en la mar...! – protesta el chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Te dije que no le enviaras el mensaje, que ya se le ocurriría que necesitabas una camiseta! – recrimina la chica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encanta mi personaje femenino: Britny. El chico, Seryi, no tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora vamos a escuchar la que a mí me gusta: “La revolución sexual” de la casa azul. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los chicos retoman la marcha y cogen en dirección al puerto. Seryi coge las multas y las suelta al aire para que se las lleve el viento. Después de todo esto es sólo un cuento y, si no lo fuera, se podrían recurrir. Reconozco que ellos podrían haber tomado por la autovía hacia Benalmádena o Fuengirola pero había que mostrar Malaguita y algo de el Paseo de Huelin ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Santa Paula tenía yo un amigo colombiano negro como un tizón que estaba bastante confundido con la vida e insistía que yo lo estaba más (probablemente tuviera razón). Decía tener 24 pero tenía 10 más. Su casa siempre estaba llena de gente rara, promiscua, drogata. Era un chapero con buen corazón pero que tenía la mala suerte de rodearse de gente loca y remaba inútilmente contra la corriente. Lo último que supe de él es que abrió un restorán en la ciudad con todo lo que le pagaban. Era capaz de cobrar a un tío ochocientos euros por un par de horas de sexo, pero vivía intranquilo. Estaba todo el día pendiente si sonaba su móvil, no podía ni siquiera ir al cine o a cenar sin pensar que alguien le iba a reconocer. Cuando conocía a un chico siempre salía a colación su “trabajo” y nadie lo entendía. Le costó mucho sufrimiento conseguir que alguien le quisiera por lo que valía, y al final lo logró y abandonó toda esa vida de drogas y sexo por dinero. Con él recorrí las discotecas de la costa del sol, las saunas buscando clientes, los recovecos más oscuros del alma humana, las casas de citas de Torremolinos y algún que otro chalet de algún famoso que no viene a cuente nombrar. Él me enseñó que todos tenemos un precio y que podemos recibir dinero a cambio de algo; de sexo, trabajo, horas de nuestra vida. Por el contrario, yo le enseñé a que cada persona es un ser humano con el cual intercambiar algo y que no es necesario ser tan bestia para conseguir clientes ¡también hay sitio para la elegancia y la seducción! Muchas cosas que sé me las enseñó él, desafortunadamente de muchas jamás podré olvidarme. ¿Realidad o ficción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A qué venía eso? ¡Sigamos con Britny y Seryi!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“He despertado esta mañana y me he comprado una pistola...” Leonard Cohen, exquisito de camino a la playa: La brisa, los chicos semidesnudos, el aroma del pescaíto, la frescura de una cerveza, el calor de una pistola, sombrillas por doquier, un chico en vaqueros entre las dunas vendiendo su cuerpo, un pirsin en la teta derecha de la rubia más guapa de la costa, la arena en los dedos de los pies, la barba que me mata, la boca apestando a tabaco, la playa nudista de guadalmar, los tíos que hacen aquaplaning, las andaluzas poniéndose cremita bronceadora una a otra. ¡Porqué tengo que escribir del sitio donde quiero estar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Historias patéticas al arrullo de las olas. Sólo una vez sentí mucho, pero mucho miedo y fue en mi ciudad con nombre de trabalenguas. Yo era tan feo (lo era más por dentro) que hubiera hecho cualquier cosa porque alguien me deseara. Y lo hice, dios sabe que lo hice. Llamé a un aviso del periódico de un chico que se prostituía sólo con mujeres de dinero y con eso pagaba la carrera de Medicina. Era un chico bastante normalito pero con una seguridad en sí mismo que habría sido capaz de venderle el Corán a Bush. Nos hicimos amigos. Me engañaba a mí mismo pensando que hacía esto como un experimento antropológico, pero moría de ganas porque alguien dijera que me deseaba y que estaba dispuesto a pagar por mí - cuando vas a una entrevista de trabajo debes mostrarte profesionalmente deseable para que paguen mensualmente por ti ¿Qué diferencia hay ahora? ¡A que ya no ves ninguna!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este chico, una noche, me convenció de acompañarle a visitar a un cliente, un tío de unos cuarenta y cinco años, que decía que le daba miedo. Cuando íbamos de camino puso el altavoz de su móvil y le llamó para que yo escuchase su voz. Su voz era muy ronca y gutural, como si estuviese acostumbrado a beber whisky. Cuando llegamos a su piso le esperamos sentados en un sofá de una habitación que sólo adornaba con un escritorio y un ordenador. Él apareció vestido de traje negro y se disculpó porque había venido una chica a verle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi casa es así – decía una y otra vez – siempre hay alguien que viene para obtener algo de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos contó que había estado con gente muy importante y con una posición social y política muy delicada que, si algún día se sentía amenazado, lo soltaría todo y rodarían cabezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- He estado con hombres y mujeres, parejas, matrimonios, unos frente a otros, nunca me escondí. Me prometieron un gran futuro a cambio de mi silencio y aquí estoy: en mi departamento propio esperando que se cumplan las promesas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto con una voz desgarradoramente profunda. Afuera en la calle los perros ladraban, era noche profunda, y ese tío nos mostraba la pantalla de su ordenador con un diseño de una casa que viene por defecto en el Autocad para que viéramos lo buen arquitecto que era (sinceramente dudo que haya sabido encender el ordenador). Él se asomó por la ventana y ordenó callar a los perros porque tenía visitas: “dos chicos que se iba a desayunar” – palabras textuales. Le pedí una copa de lo que tuviera y él salió hacia la cocina. Cogí al estudiante de medicina, que estaba paralizado ante ese personaje tan triste, y salí del piso dando un portazo. ¿Realidad o ficción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡A la mierda esta playa, hay más tíos que tías en pelota! – grita Seryi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que es yo me estoy hinchando de ver tíos buenos – dice Britny.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Pero si son tos’ maricone’! – protesta Seryi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Por eso, porque están más buenos y en la vida me tocarían una teta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un chico que está junto a ellos sentado en una toalla de quinientos metros cuadrados (he exagerado), se acerca a la rubia y le coge la teta derecha con el pirsin y la manosea impunemente. La chica sonríe complacida. Seryi le mira con cara de “te voa’ arrancá un ojo de una hostia, joputa”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tranqui, aquí somo’ tos’ maricas – dice el chico riendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seryi se pone nervioso. Ya no le hace ni puta gracia que alguien desde alguna parte le escriba la historia de un paseo a la playa y ponga más cosas para que su novia se lo pase bien ¡Y qué pasa con él! Se levanta de un salto y se quita el bañador quedándose en bolas y se va al mar a zambullirse. Creo que lo ha hecho por sí mismo porque a mí en la vida se me hubiera ocurrido describir una acción tan simple. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que tienen voluntad propia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rubia se enciende un cigarrillo y se cala los audífonos para escuchar una banda chilena con una versión de Soda Stereo. Le encanta como el vocalista arrastra la voz, como suena la batería, la guitarra afilada y el coro de chicos que de fondo gritan ¡Hey, hey, hey! ¡Dios! Un grupo de hombres gruñendo de placer mientras cantan una canción de esas calentorras ¿puede haber algo mejor para ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Estamos solos en la selva, nadie puede venir a rescatarnos, estoy muriéndome de sed y es tu propia piel la que me hace sentir este infierno... te llevaré hasta el extremo...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico de la toalla de al lado le regala un libro y ella lo hojea sin prestar mucha atención recostada sobre su toalla. “En mi habitación” de Guillaume Dustan. Habla de drogas y sexo sin control por todo París.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que me he pasado con Seryi y le he dado poco juego en esta historia ¡Ni siquiera le he dado algo que disfrutar! Bien, diremos que al salir del agua se ha visto rodeado de chicas desnudas nadando junto a él y se ha creído transportado al cielo nudista. Ya está. Los chicos somos más simples.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El móvil de Britny vibra sacándola de su casi sueño profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Amparico! ¡Dónde estás morena!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En Benicassim – le responden – estoy con unos colegas. Mañana empieza el Fiberfib ¿Os venís?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vale, guay, esta noche tiramos para allá. Antes tenemos que despistar a un pesado que nos viene siguiendo desde Madrid y tiramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vale, guapísima, aquí nos vemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Hostias! ¡Quieren largarse a Benicassim y yo devaneándome el coco con que se pasan unos días guapos en Malaguita! ¡Malagradecidos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seryi sale del agua como tele transportado por las ninfas andaluzas que le hablan como si fuera un famoso jugador de fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me ha llamado Amparico – dice Britny - cuando hayas terminado con las guarras ésas te comento el plan que me ha dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Que tiremos a Valencia! ¡Pero si acabamos de llegar! – dice Seryi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rubia coge su móvil decidida y llama a su amiga confirmándole que contra viento y marea mañana se plantan con todos sus huevos en el concierto ése.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué vamos a hacer pa’ despistar al pesao’ ese? – pregunta Seryi, que al final va a ser el único que se acuerde de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿A ti alguien te ha preguntado qué quieres hacer con tu vida? – pregunta la rubia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A mí no&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pos a mi tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Britny escribe un mensaka de esos y lo manda no sé donde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha vibrado mi móvil, un momento que salgo para leerlo... ¡La madre que les parió! ¡Menudos cabrones, se marchan y me dejan sin historia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cito textual:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Chaval... por + k escribas lo k t venga n gana, nosotros hemos kdao n Benicassim&lt;br /&gt;¡ K t den por saco !”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-8021888442874848766?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/8021888442874848766/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/realidad-o-ficcion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/8021888442874848766'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/8021888442874848766'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/realidad-o-ficcion.html' title='¿REALIDAD O FICCION?'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJqaazzsNI/AAAAAAAAACM/6_9OXYFeEAs/s72-c/3-levon-derkrikorian-trabaja-sobre-fotos-coches-rubia-rusa-audi-combinacion-pantalla-cuernos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-8510208694275124071</id><published>2009-03-31T12:03:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T12:07:10.097-07:00</updated><title type='text'>LA DRA ROMARIA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJp1jWGiRI/AAAAAAAAACE/gKJVJK4134g/s1600-h/florence-art-academy-g_big_ritratto_donna.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 308px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJp1jWGiRI/AAAAAAAAACE/gKJVJK4134g/s400/florence-art-academy-g_big_ritratto_donna.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319430478619904274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“Ponte el disfraz y la cara enharina.&lt;br /&gt;La gente paga y quiere reír,&lt;br /&gt;¡Ríe, Payaso, y todos te aplaudirán!&lt;br /&gt;¡Ah, ríe, Payaso, sobre tu amor hecho pedazos!&lt;br /&gt;¡Ríe del dolor que te envenena el corazón!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“I pagliacci”&lt;br /&gt;- Ruggero Leoncavallo -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta ciudad llena de neones y cartelitos luminosos de Schweppes, Vodafones y Tíos Pepe necesitaba una heroína mediática de las eternas de antaño y no de las de hoy que sólo duran los quince minutos de Warhol en TV. Era una necesidad básica humana: creer en la superioridad de otros frente a la debilidad propia, pero con la sobreexposición en los platós de gente paleta y ávida de euros, nadie se acordó que las heroínas que cada uno necesita pululan por montones en cada esquina de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hicieron campañas de publicidad, muchos castings kilométricos, muchas filas desesperadas de chicas vestidas de capa, plumas, látigos, cuernos, máscaras de cuero y alguna que otra bruja Drag Queen cantando coplas, pero nadie valía para esto porque nadie tenía tiempo que perder defendiendo desvalidos sin pasta ni contratos de por medio. Y sólo salieron a la calle las bulímicas y anoréxicas deseosas de fama ¡A bailar!, de los flashes en alfombras verdes y las de los programas del corazón donde mostrar relaciones rotas, montajes y suicidios cerebrales. Nadie entendió la idea y la idea se disolvió por las alcantarillas que llevan a las profundidades de la miseria humana. Meses después era sólo una leyenda urbana y los telespectadores lo agradecieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este modo, las grandes heroínas se esconden y, cuando la tormenta de los medios ha pasado, salen a la luz respirando como se respira después de un día de lluvia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señoras y señores ¡la heroína ya existía entre nosotros!, pero no como la imaginamos en nuestra estúpida y amaestrada cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La doctora Romaria vivía en las calles como una indigente recorriéndola con un carrito de la compra lleno de artilugios y cosas inservibles que le valían de armas para protegerse de la mala leche y el olvido al que sometemos a los grandes corazones. Era todo lo que podemos desear como ícono: alta, pelirroja, muy pálida, vestida con un abrigo largo agujereado, un sombrero rebelde a lo Marlon Brandon y unas botas largas de montar que había encontrado tiradas en unos cubos de basura del Rastro. Otrora amasó una gran fortuna, decían los entendidos en la materia si se les puede llamar entendidos, y era un secreto a voces que lo de su indigencia era por excentricidad. Llamémosle que sufría de un síndrome de Diógenes ambulante porque coleccionaba relojes antiguos, libracos de historia, cintas de música vieja y un antiguo reproductor de cedés; también ropa en buen estado que repartía entre sus congéneres que sentían frío ante la indiferencia de los transeúntes de la Gran Vía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De noche, y sólo de noche, asomaba de su carrito de la compra un gato romano anaranjado al que llamaba cariñosamente “gatuno estelar“ porque estaba algo ida y a todo lo bautizaba con nombres estrambóticos. De ese modo si le preguntaban por la Gran Vía ella decía no conocerla y a los turistas enviaba a la “Autopista del caos” (homenaje a algún amigo que había hecho del caos su fuente de inspiración); la Cibeles era la “Señora Leona”, el kilómetro cero era “el ombligo del mundo”, el Ayuntamiento era la “cueva de las víboras”, las torres Kío eran “las playmovil”, y la Puerta de Alcalá: “ahí está, ahí está”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gustaba de ponerse a las orejas unos cascos gigantescos, que a veces ponía en silencio para enterarse de dónde estaba porque era muy despistada, y otras escuchar canciones disco de esas que pasaron sin pena ni gloria para todos menos para ella. Su canción favorita era “Am I ever fall in love in New York city” de Grace Jones, no por ninguna razón yanki, todo lo contrario, sino porque una noche una mujerona muy alta, con un pelucón escandaloso y pintarrajeada como una puerta le había regalado un libro sobre una Escuela de Glamour y se hizo adicta a él (al libro je je.) Y es que eso de pasearse por la Autopista del caos le había dado ocasión de conocer a toda la fauna que por ella pasea de día y de noche: los hermanos “jevi”, a Alaska y Vaquerizo y sus amigos de negro que le parecían lo más de lo más (cuando no usaban gafas oscuras), los chinos que vendían arroz en cada esquina, los que vendían cerveza en lata, las prostitutas con cara de niña de los portales, los repartidores, los vendedores del top manta y las mariquitas adictas a Cool y Ohm que siempre intentaban liarla para meterla en esos sitios y algún que otro poli con conciencia (quedaban pocos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aunque era todo corazón con las penas humanas también era puro rechazo con los payasos y los falsos: Esos que se le acercaban micrófono en mano para sonsacarle estupideces y mostrarlas en “Podría estar pasando”, las que iban de alcaldesa que intentaban usarla de símbolo contra la pobreza a las que trataba gentilmente de “porcas putanas” (algo me dice que nuestra heroína hablaba muchas lenguas ¡como si eso fuera tan extraño en la Autopista del caos!), no soportaba a las niñatas tontuelas que se montaban en los coches de los niñatos tontuelos que se cubrían la cara con unas gafas inmensas como si fueran superestrellas estrelladas(no había cosa que más le molestara que alguien que no muestra sus ojos; lo digo porque alguna vez que me puse las lentillas de colores y salí a dar un paseo por el centro me la encontré de frente y sin mediar palabra me dio en la cabeza con un libraco)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro día me la encontré reprendiendo al tontuelo de turno que, sintiendo frío por la nevada, escribió con un espray en una pared al lado del Palacio de la Prensa: “Si tienes frío quema a un madero” (nunca la vi tan ofendida porque en la capital se les llama “maderos” a los policías). Y aquella otra vez que sufrió un ataque de rabia en pleno Mc Donald de Montera al ver una pared pintarrajeada con eso de que “la única iglesia que ilumina es la que arde”. No es que fuera muy religiosa ni cristiana, no. No había cosa que detestase más que los fanatismos. La verdadera razón era que en todas partes hay gente buena (las menos) que se van lejos de sus familias para ayudar a los hambrientos del África y la América india en el nombre del Señor, aunque el resto se encargase de vaciarle los bolsillos y las mentes a los pobres con el cuento de la venida de Cristo, los aprehensivos del Opus Dei, los Mormones del diezmo, las sectas roba-prostituye niños, los terroristas panza-bomba, los Juan Pablos del pasado y los Benedictos del presente. Para ella valía más ese único sacrificado con vocación que mostrase a los demás “ladrones con la cruz a cuestas” de que aún podían retomar el camino a través de la ayuda humanitaria. Por eso no quería ver ninguna Iglesia arder, por ese “uno” que se lo tomaba en serio y que salvaría no sólo a hambrientos y desvalidos; sino que también a los ladrones a manos llenas, magos que vendían ilusión, fantasmas de sotana que persistían en perderse por los saunas de chueca, obispos alérgicos al látex del condón, los trepadores de las murallas del Vaticano y acérrimos defensores de todo lo contrario que fuera en beneficio de la Humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Esa era nuestra Doctora Romaria! Una idealista que sufría hambre y frío, no sólo en Ramadán, sino que todo el año y, cuando se acordaba que tenía casa, tocaba el timbre en su piso en las alturas frente al ángel del Edificio Metrópolis donde se refugiaba y dormía por días limpiándose del sufrimiento que había arrastrado consigo en su vagabundeo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a casa el gatuno estelar saltaba del carrito de la compra y, después de comer lo que le dejara la señora de la limpieza, trepaba a la ventana y se quedaba ensimismado con la estatua del ángel del Metrópolis y las luces de los coches de aquí para allá. Muchas veces la doctora Romaria había tenido que sujetarle por las patas para que no saltara al vacío por admirar la belleza que le atraía por enamoradizo. Eran noches mágicas, ella y su cucho anaranjado, observando desde el cielo la belleza de la ciudad olvidando unos instantes la fealdad de la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su piso estaba prácticamente vacío, solo lo adornaba una cama grande para ella y otra chiquita para el gatuno, un gran reloj de pared detenido (que dicen que era mágico porque daba vidilla a quien perdía un poco la esperanza), cajas y cajas de periódicos y libros de esos que no se pueden tirar a la basura ni de broma y en el techo una gran cristalera por donde entraba la luz del sol y algunas gotitas de lluvia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se preguntarán que pintaba ahí una señora de la limpieza ¡buena pregunta! Era la encargada que a la Dra Romaria no se la tragara la multitud de cachivaches que arrastraba consigo cuando volvía y, como tenía mala memoria, nunca recordaba lo que traía o dejaba de traer. Esta señora menudita se llamaba la Señora Mihau y estaba siempre con la sonrisa en el rostro, iba siempre detrás de la doctora limpiándole las huellas de los pies, y sacudiendo al gatuno cada vez que se dejaba. Al mirarla al rostro podías adivinar que no tenía ni pajolera idea del idioma, pero era muy lista y un alma bondadosa capaz de cuidar a la doctora cuando se dignaba a tocar a su propia casa. Algunos dicen que la señora Mihau era filipina, pero yo creo que era islandesa de esas que de tanto reírse se arrugan como una pasita. En español sólo sabía decir: “Ta liko, ta liko” y lo decía sólo cuando obligaba a la doctora y al gatuno a comer. ¡Ah! También sabía decir “Leílse” cuando veía a la doctora contrariada con tanta pena a cuestas del mundo. ¿O sería japonesa la señora Mihau? ¿Vosotros qué creéis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no había descanso que valiera para nuestra heroína. Abajo la ciudad bullía en maldad y mala leche y los esfuerzos de los curritos y machucados por la vida se hacían lágrimas saladas. Y eran los llantos, suspiros y quejas lo que la sacaban de su sueño profundo; se vestía, cogía a su gato romano de las patas y lo metía al carrito de la compra y éste, por arte de magia, asomaba la cabecilla con un billete en el hocico que la Dra Romaria le dejaba a la señora Mihau para que estuviera al volver. Aunque tengo la impresión que a la señora Mihau el dinero le traía sin cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día la Dra Romaria, dando un paseo por La Latina encontró un cerdito de peluche con una nota pegada a la pata que le rompió el corazón. La nota era una carta escalofriante de ¡auxilio! Y que paso a transcribir literalmente para que veáis lo empática que era ella y lo fácil que se acongojaba por los demás. Ejem, ejem, decía así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡La vida está llena de improcedencias!&lt;br /&gt;Soy La Gran Empresa: multinacional, globalizada, mundial; manos baratas, convenios, sindicatos y circo, ¡Equilibristas, echaros a temblar! Seguridad dolorosa, desconfianza, desilusión y rencor. ¿tu crees que a alguien vas a importar? ¡No sois más que números, estadísticas frías, ofertados y demandados, líneas telefónicas, unidades de mando, líneas de producción! ¡No habléis, riáis ni protestéis porque estoy siempre olisqueándolo todo!&lt;br /&gt;Si te despido verás cuan prescindible eres en segundos y buscarás otro trabajo igual: Revolución con aroma a carbón, Energía-explotación, Petróleo y desdicha, xenofobia, fundamentalismo y atención al cliente. &lt;br /&gt;Si te quedas para ascender, esas miradas te acecharán desconfiadas por los pasillos. Si, pequeño gusanito trepador, es el precio de estar bajo mi protección. Pero no temas a esos rebaños de ovejas tuertas.&lt;br /&gt;¿Te aplauden? ¿Te temen? Y recuerda, gusanito, a ti también te puedo despedir...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La doctor Romaria echó a temblar. Se había encontrado cara a cara con la principal preocupación de la gente que viaja en metro de madrugada: un gran monstruo invisible al que ella se sentía incapaz de combatir ¡Ni un ejército de empáticos podría con él! Cogió el cerdo de peluche, la carta, el carrito de la compra y el gatuno estelar y corrió por las calles hasta esconderse entre unos contenedores. A través de ellos veía pasar a la gente cabizbaja rumbo a su trabajo y no supo qué hacer. El mal no era un enemigo concreto, el mal estaba en el aire, se podía y cortar con un cuchillo y era parte de todos ¿pero quién alimentaba esa tragedia humana que es la incertidumbre laboral? ¡Lo tendría que averiguar so pena de nunca más volver a dormir tranquila!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió el carro de la compra y metió dentro al cerdo de peluche junto al gatuno que le daba de arañazos y salió disparada a casa sin reparar ni en los hermanos jevis que siempre la saludaban al pasarse por su bar de la acera de la Gran Vía... digo por la autopista del caos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No muy lejos de allí, escondido en su BMW, estaba Mister Pagliacci observando a la Dra. Romaria correr despavorida entre la gente confundida como alma que lleva el diablo. Ella había descubierto su ridículo plan maléfico: sembrar la incertidumbre entre la gente con estas notas creadoras de miedo a los despidos multitudinarios ¡Un loco que buscaba la confusión!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pagliacci vestía de traje y corbata con unas grandes gafas de diseño que casi le cubrían todo el rostro y un maletín donde encerraba los sueños arrebatados a sus empleados de bajo coste. Era dueño de media ciudad porque la otra mitad se la había jugado en la banca y la había perdido. Ahora, para recuperarse, sería necesario despedir a todo dios y volver a salir a flote. Sólo tenía una enemiga: la alcaldesa (que quería lo mismo que él pero con artimañas legales más finas) a la que había sobornado y ella había osado pedirle mucho más ¡Mujer sin escrúpulos y con menos sentido moral que una manada de hienas y la sensibilidad social de una panda de escorpiones! Bueno, ahora, también estaba esa mujer con el carrito de la compra con aspecto de loca, pero no sería un gran problema. ¡Qué guerra le podía dar una mujer que ayuda a los indigentes! ¡Dónde iría ella con un papel que al final verían todos como si fuera publicidad de un restorán!... ¿A la televisión? ¡Esos mileuristas que mostraban las noticias que él quería mostrar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pagliacci, el Pagliacci ¡Cuánto daño pensaba hacer a sus empleados de todas las fábricas que era dueño por jugarse sus sueldos en la banca! Pero la Alcaldesa no se quedaba atrás en cuanto a maldad. Era la responsable del alza de los impuestos y de todos los bienes básicos, multas por doquier, mano suave con los delincuentes y reducción de condenas y su última idea y la peor de todas: abrir expedientes de deportación a 35 inmigrantes sin papeles por día. De no cumplir esta meta diaria la policía sería amonestada severamente ¡Si no los encontráis, buscarlos bajo las piedras!, dijo ella orgullosa. Las manos extranjeras que una vez fueron útiles ahora ya no lo eran y, los que estuviesen indocumentados... ¡Pa’ fuera con viento fresco como en los EEUU (donde la alcaldesa hizo un master y la Libertad es una estatua)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes enemigos había descubierto la Dra. Romaria que, en su empatía, no logró esquivar tanto sufrimiento humano y cayó enferma por días. Y en las calles se le echaba de menos y todos preguntaban por ella y por su carrito de la compra de donde siempre salía un caramelo para algún crío, una oferta de trabajo para alguien parado, un billete de metro para quien lo necesitara, una palabra de aliento para un sin techo pegado a su tetrabrik de vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora Mihau se preocupó tanto cuando la vio llegar apresuradamente a casa que permitió que no comiera para irse directa a la cama. Mientras rebuscaba en el carro de la compra descubrió el cerdo de peluche y lo puso de adorno sobre el reloj mágico del salón. Pero no se olvidó del tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras que afuera; en las calles, la gente se organizaba en manifestaciones que alguien tomaría en serio, la Señora Mihau recurría a un antiguo hechizo de su tierra mezclando en una olla ramitas, yerbajos, raspitas del reloj mágico, vino tinto caliente y rezos para darlo a beber a la doctora y con este bebedizo ella recuperara la fe en el equilibro universal. Dicen que se lo dio a beber mientras dormía (así que poco o nada se acordará ella de cuantas cucharadas le metió) pero la doctora Romaria despertó unos días después más hambrienta que su gato y casi se comió todo el frigorífico. Se puso guapa guapa y dejó de sentirse mal por la suerte del mundo. Se curó de su empatía crónica y pasó de la preocupación a la acción. Abrió la ventana de su cuarto y de un silbido llamó al gato estelar que corrió junto a ella. Cuando salió a la calle rebosante de alegría metió las manos en su carro de la compra y sacó de allí, mágicamente, millones y millones de libros con los derechos laborales que repartió entre los transeúntes sin discriminar si tenían buena o mala apariencia. Se detuvo en un kiosco de la prensa y le regalaron un periódico donde se denunciaba las persecuciones fascistas de inmigrantes ilegales en Plaza de Castilla. Lo leyó indignada y lo metió al carro de la compra donde se multiplicó. Estuvo todo el día repartiendo noticias sobre injusticias, chorizos, ladrones varios, funcionarios saca-vueltas y dineros que no llegaban a colegios y hospitales. Todo lo multiplicaba dentro de su carro de la compra y acabó agotada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día la gente de a pie despertó y se dio cuenta que tenían derecho a una vida mejor sin tiranías legales y, seamos sinceros, porqué le tenían más fe a la Dra. Romaria que a la Lotería de la Manolita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Vete tu a saber como llegó esta noticia al Pagliacci y a la Alcaldesa! Pero supongo (no imagino modo alguno distinto) que fue por culpa de los reporteros mileuristas que no perdían nada si soltaban esta noticia en el telediario. ¡Qué iban a perder si muchos de ellos ganaban menos del mínimo como sueldo persiguiendo a la Pantoja! así que se cambiaron a delatar a los funcionarios inútiles, a los políticos ladrones, a los curas oscurantistas, a los hechiceros de África y Sudamérica, cirujanos plásticos y abogados usureros (eso para empezar, luego seguirían denunciando y sacando al aire cuanta injusticia vieran)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin quererlo la Dra. Romaria, con un poquito de magia filipina ¿o sería china? logró remover el fondo del río de la mediocridad político-social-judicial y con un poquito de ayuda de sus amigos: los periodistas mileuristas encendió la mecha de la revolución más rápido de lo que prende la mecha de los fuegos artificiales de Noche Vieja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por unos días se aparcó el circo televisivo, los realities, el corazón, el futbol de sueldos millonarios, las ideas de riqueza sin esfuerzo, la crisis de EEUU ¡qué nos importa a nosotros lo que pase allí! y la gente se enfrentó a sus problemas reales e inmediatos sin distracción alguna de ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el Pagliacci y la Alcaldesa no descansarían en su empeño de minar los derechos (y los deberes también ¡Qué fuerte!) de la gente, pero ahora habría una reacción con una nueva arma: la voluntad. Con este nuevo poder la gente se dio cuenta que no necesitaba de héroes ni heroínas de superpoderes porque el poder para cambiar las cosas estaba en sus propias manos. Ese día los ídolos cayeron y se transformaron en lo que han sido siempre: estatuas ornamentales como recuerdo de alguna hazaña no demostrable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo en siete días. Porque al séptimo día la Dra. Romaria, tan empática ella, dejó de sufrir por los demás. La gente dejó de ser una multitud quejumbrosa para pasar a ser una multitud activa y con poder de decisión. Ese día, nuestra heroína, que odiaba las gafas oscuras que esconden los ojos, devolvió la mirada a las ovejas ciegas del rebaño que se encaminaron por los caminos que ellas querían recorrer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan que en algunas noches, la Dra. Romaria y su gatuno estelar, salen de su piso en las alturas frente al ángel del edificio Metrópolis y recorren la Autopista del caos repartiendo dulces entre los críos y, si alguna nube de injusticia se asoma en el cielo, ella solícita abre su carrito de la compra y saca notas de interés para ayudar a los cegatas que no quieran ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y bueno, alguna que otra noche también, cuentan que algún pícaro logra liarla y la mete a la discoteca Ohm y se echa un bailecito entre las minorías (da igual qué minorías) y baila y baila con su gato liado al cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Algunos días te echamos de menos, Doctora Romaria! ¡Eh! Y también extrañamos a tu gatuno que saca billetitos con el hocico del carro y los escupe a los gorrillas, a los músicos ambulantes y a las estatuas humanas de la Plaza Mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y la señora Mihau... era china o qué? ¡Vete tu a saber!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-8510208694275124071?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/8510208694275124071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-dra-romaria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/8510208694275124071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/8510208694275124071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-dra-romaria.html' title='LA DRA ROMARIA'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJp1jWGiRI/AAAAAAAAACE/gKJVJK4134g/s72-c/florence-art-academy-g_big_ritratto_donna.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-2148979269812695458</id><published>2009-03-31T12:00:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T12:03:36.754-07:00</updated><title type='text'>LA DESNUDEZ</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJo8sOChMI/AAAAAAAAAB8/RAzFvUlGXZ4/s1600-h/spanjev58.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJo8sOChMI/AAAAAAAAAB8/RAzFvUlGXZ4/s400/spanjev58.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319429501749462210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No echamo’ un cigarrito? – preguntó Ariel cogiendo el paquete de tabaco y el bronceador para embetunarse de nuevo bajo la sombrilla del bar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Venga, vamo’ a echarnos uno – respondió Kiko, mientras llenaba un formulario para una agencia de empleo temporal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel le arrojó uno a las manos y buscó en el pequeño bar que tenía a los pies hasta dar con una botella. Se preparó un tinto de verano con hielo y se lo bebió de un trago. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tu quiere’ uno? – gritó a Salva, que bajaba por un sinuoso camino que llevaba al bar de la playa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salva abrió la puerta de cáñamo, soltó la mochila y se puso una copa. Sería otro domingo más de trabajo en el chiringuito de Benalnatura y debían preparar todo para los turistas alemanes: abastecer de licor, cortar limones para los mojitos, encender la máquina de café, hielos, poner algo de música flamenca chill out, enfriar algún vinito, gambas a rebozar y encender el fuego de la parrilla con forma de botecito marinero para los espetos. Minutos antes de abrir se juntarían los tres amigos y se darían un chapuzón en el mar, luego se desnudarían para atender las mesas con la misma energía adolescente de los andaluces de la costa del sol. Al finalizar la tarde guardarían todo y se pondrían una copa para charlar sobre sus vidas con esa paz que solo da el mar al anochecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel, después del bar, prefería comer comida recalentada en microondas acostado en una blanca hamaca que colgaba de un par de columnas de la terraza y, cuando se acordaba cogía el libro de la autoescuela de Fuengirola, a ver si un día se sacaba el examen teórico. ¡Pero es que con este solecito y las niñas guapas no había dios que se concentrara! Y por eso se arrepentía siempre de haberse puesto con ello en verano. Era algo descuidado, sí, con lo que era su propia vida pero siempre tenía los ojos puestos sobre su primo y su mejor amigo como todo un padrazo aunque apenas tenía veintidós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiko, el moreno menudito de dieciocho recién cumplidos, tenía la esperanza de salir de la costa e irse a vivir a otra ciudad donde seguir estudiando pero para eso tenía que seguir ahorrando y ahorrando aunque fuese “currando” en la semana en algún almacén de ultracongelados por la ETT y los fines en el chiringuito de su primo Ariel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salva, el mayor de los tres, no tenía una meta clara en la vida, por más que sus amigos se empeñasen en descubrirla. Sólo se afanaba por estar musculoso y bronceado, aunque últimamente se distraía con facilidad y había cogido el tranquillo a llegar siempre tarde, limpiándose la ropa, repeinándose y cuidando algo en su aspecto que no delatase lo que pasaba por su cabeza. Era una situación irónica: Salva pensando en ocultar algo a sus amigos y minutos más tarde se quedaba completamente desnudo frente a ellos para atender el chiringuito nudista. ¿Qué pensaba que podía ocultar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salva cogió una bandeja con copas y caminó hacia la primera mesa con clientes pero un vahído le hizo perder el equilibrio dejando caer todo al suelo y rompiéndose en mil pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Me cago en la puta, Salva, que vienes con una tajá como un piano a currá’! – gritó Ariel - ¡Rápido, quitar esos cristales que caminá en bolas por aquí va a ser más peligroso que ná’!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiko se puso las chanclas y puso un cartel de “no pasar”. Salió disparado al piso que tenían al borde del acantilado a por la aspiradora y Salva se quedó quitando los cristales con una escoba de ramas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Tu donde va’ en bolas! – gritó Ariel a su primo lanzándole un bañador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiko subió las escaleras hacia la carretera esquivando a los bañistas que bajaban con las sombrillas y las cubiteras con cervezas. Así, en la vida voy a ahorrá na’ si to’ el mundo se trae sus propias birras, pensó para sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salva se afanó en quitar los cristales del suelo con la escoba para que nadie fuese a cortarse los pies, pero era inútil, los cristales estaban pegados a los espacios entre las piedras y la madera. Se apoyó en la escoba y miró hacia el horizonte suspirando como si llevase miles de años desnudo frente al mar. Ariel se acercó a él y le puso una mano en el hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿A ti qué coño te pasa? – le preguntó – casi te prefería antes cuando andabas to’ el día liao tirándote a tos’ los tíos de Torremolinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salva enmudeció. Sacó fuerzas y pensó cada palabra antes de decir nada, pero Ariel siempre se le adelantaba y le adivinaba el pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo sé lo que te pasa – dijo Ariel – es el tío ese que has conocío’ que te tiene agilipollao’ perdío’. &lt;br /&gt;El tío ese: ése era el problema, ése era siempre el único problema que tenía su amigo en la cabeza: Sufrir como una chica las penas de un hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era difícil para Ariel como encargado de todo y, con todo el trabajo que tenían, indagar en lo que les pasaba a sus chicos y, más aún tratando estos temas completamente desnudos en la playa, rodeados de toda esa gente que venía a pasárselo bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hemos quedado para conocernos – dijo Salva – le he contado que trabajo en un chiringuito nudista y viene hoy a verme aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Pero tu le conoces bien? – preguntó Ariel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, llevamos viéndonos unos fines de semana, pero ahora viene a verme aquí al curro. Quiero que me vea en otro plan que de noche toa’ la gente es guapa y engaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y sabe que ere’ chapero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salva bajó la mirada. Ariel era muy directo pero nunca le había dañado. Todo decía que estaba enamorado de chico aquel, pero no como otras veces en que no le avergonzaba que sus conquistas supiesen a qué se dedicaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alzó la vista y miró a los ojos a su amigo con esa expresión de “por favor, no le digas nada” pero era difícil labor para un chico que llevaba años publicitándose en los periódicos de la costa y, gracias a eso y a un buen puñado de buenos clientes, había ahorrado mucho para tener el pisito del acantilado, con hipoteca, pero suyo y que compartía con sus amigos los meses de verano. Su deseo más ardiente era conseguir el amor sin necesidad de compartir su cuerpo con nadie a cambio de dinero y, principalmente, dejando de mentir porque tenía el derecho de buscarse la felicidad como todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel le dio un par de suaves palmaditas en el hombro, pero sólo un par porque su amigo le daba miedo. Se conocían de pequeños y le quería como un hermano pero ahora que eran adultos se sentía cada vez más violento al tenerle al frente desnudo y sincerándose de esa manera. Dentro de sí veía que él era incapaz de lograr una transparencia como la que su amigo mostraba, pero lo intentaba.&lt;br /&gt;Ariel llamó a su primo Kiko para saber porqué tardaba tanto pero éste no le cogió el teléfono fijo del piso del acantilado y se preocupó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los turistas comenzaron a llegar y se pusieron ambos a la labor de atenderles poniéndoles copas y espetos para comer prestando cuidado de que no pasaran por la zona de los cristales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiko salió del piso hacia la calle con la aspiradora en la mochila. Caminó lo más rápido que pudo debido al calor que subía más y más y enfiló hacia las escalinatas que daban a la playa. En la esquina, de un coche mal aparcado, bajó un chico de unos treinta años vestido sólo con un par de bermudas y unas gafas de sol oscuras que se le acercó para saber dónde estaba la playa nudista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿A quién buscas, tío? -preguntó Kiko.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A un chico que se llama Salva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Eres cliente de él? ¡No pensará éste irse por ahí contigo a folleteá con to’ el curro que tenemo’ hoy!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico no dijo nada. Se quedó de pie petrificado mientras Kiko bajaba las escalinatas a la playa con prisa pero al llegar vio todas las mesas sin atender que se desvistió con prisa y se puso a la labor de servirlas olvidando aspirar los cristales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un tío, allá arriba, me preguntó por ti cuando venía – dijo Kiko.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Salva no le hizo mucho caso y estuvo toda la tarde inquieto esperando por su visita. Entre copa y copa que servía aprovechaba para hacer alguna llamada de móvil pero siempre le salía el buzón de voz. Cada vez era peor; dejó innumerables mensajes de voz sin tener respuesta y finalmente derrotado se resignó a terminar la tarde cerrando el chiringuito y poniéndose a beber para luego irse a la sauna como en los viejos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel le observaba contagiado por lo que éste sentía y ya sabía lo que vendría ahora: un par de copas, un cigarrillo, el amor y los afortunados que tienen derecho a él. Tendrían toda una noche para disuadirle que no se marchara a una sauna y convencerle que el orden universal no tenía nada que ver con su soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si no vino es porque no le mereces, tío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si no vino es porque se enteró de algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pos ya está, chaval, no decir las cosas fue tu error pero el suyo fue crucificarte sin má. ¡Venga tío, que todo pasa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzó a anochecer y Kiko se vistió dejando a sus amigos charlar a solas. Cogió sus cosas para irse a casa y se despidió caminando hacia las escalinatas. Salva le detuvo y le dio un cariñoso beso en la mejilla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te quiero un montón – le dijo - ¿Lo sabe, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiko se lo quitó de en medio porque los besuqueos le daban fatiga y le dio un abrazo. Subió por el camino hasta llegar a la carretera y, una vez arriba, advirtió que el chico aquel aun esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Conoces a Salva? – le preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro, es mi amigo, tu debe ser el tío que ha estao’ esperando toa’ la tarde como un subnormá’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y tú también haces chapas? ¿Te mandó él a mí para distraerme mientras él trabajaba en la playa? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiko se detuvo dudando si defender a su amigo o partirle la cara a ese idiota, pero se dio la media vuelta y siguió caminando hacia casa dándole la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Putón! – le gritó el chico ése.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Kiko le ignoró porque conocía a su amigo Salva mucho más que a aquel desconocido y eso era lo que más le importaba. Continuó caminando con la frente en alto orgulloso de haber alejado a su amigo de aquel hombre vestido con unas bermudas y unas gafas de sol, pero prejuicioso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-2148979269812695458?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/2148979269812695458/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-desnudez.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/2148979269812695458'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/2148979269812695458'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-desnudez.html' title='LA DESNUDEZ'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJo8sOChMI/AAAAAAAAAB8/RAzFvUlGXZ4/s72-c/spanjev58.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-4532132060634655225</id><published>2009-03-31T11:56:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T11:58:24.478-07:00</updated><title type='text'>EL CIGARRILLO</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJnto8Gx0I/AAAAAAAAAB0/maWOFVWHKoE/s1600-h/EMBRUJ.bmp"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 304px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJnto8Gx0I/AAAAAAAAAB0/maWOFVWHKoE/s400/EMBRUJ.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319428143659272002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“Hace tiempo conviví casi dos años con una mujer hasta descubrir que sus gustos&lt;br /&gt;eran exactamente como los míos: ¡los dos estábamos locos por las chicas!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Groucho Marx -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el trabajo todos le llamaban la Barbie constrictor porque era rubia, guapa y pelafustana. Pero se llamaba Ana y tenía sentimientos como cualquier otro chico de su edad. Vestía con pantalones de cuero negro, camiseta de tirantes y unos pendientes metálicos con forma de una gran argolla. Se calzaba unos tacones que nadie explicaba cómo podía con ellos conducir el camión repartidor por las mañanas y la Kawasaki por las tardes para recoger a Milán, su muñequita de porcelana, cuando salía del despacho. Todos les miraban, tanto que ella había optado por sacarse el casco y plantarle un gran beso a su chica en los labios hasta oír aplausos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo estaba allí y fui testigo de esa historia de amor grandiosa como son las olas que revientan las rocas de la costa del Pacífico ¡Estamos aquí, somos dos mujeres más bellas que la que vosotros tenéis en casa y con más huevos que tu y tus amigos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Viva la vida! ¡Explotar de envidia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sacaba a bailar a su princesa en la discoteca Kamikaze cada fin de semana ante los ojos de todos y se bebían las miradas intrusas entre sorbos de katanas de cerveza. Bailar y bailar felices porque no hay nadie que pueda decirnos que esto está mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Vámonos de aquí! Cogeré un coche de alquiler y conduciré hasta llegar al sur junto a ti; te compraré unas gafas oscuras y un sombrero para el sol, nos pondremos morenas en La Serena, beberemos tequila para vencer el frío de Temuco y tarde por la noche comeremos curanto en la Isla de Chiloé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deja todo detrás, vente conmigo de vacaciones, le decía la rubia a la morena, pero ésta tenía miedo. Y fueron meses de decisiones bruscas: dejar al novio que no la amaba tanto y sólo la usaba para exponerla en las fiestas de la empresa, ser sincera consigo misma y aceptar que amaba a otra mujer, irse a vivir juntas al piso de Ana y esperar a que toda esta locura saliera bien. Esta locura que era traerla aquí, a nuestro piso, donde antes solo estábamos las dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Saldrá bien si lo deseamos ambas – decía siempre Ana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo sé – respondía Milán, la morena – qué tenemos que perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenéis nada que perder, pensaba yo al oírlas en el salón, la única que pierde aquí soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y habían sido meses de lucha con la familia y los amigos, de los cuales muchos se quedaron en el camino por no querer saber nada de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sé fuerte – gritaba Ana, abriendo la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te necesito conmigo – decía Milán, cerrándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto esperar para abrir los ojos y ahora no se detendrían a razonar nada más. Veintisiete años ambas, veintisiete rosas rojas que se regalaron para olvidar las dificultades y perfumar la cama que compartían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vosotros que os sentís libres de juzgar, ¿sabéis acaso cómo huele la piel de una mujer? ¿Sabéis lo que es amar y que te amen? ¿Sabéis lo que es tenerla junto a ti y no poder alcanzarla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana se descalza en el salón y pone su canción favorita de Saiko en el reproductor, porque es lo que su chica se merece: atardecer juntas con el ruido de las olas atravesando el cristal de las ventanas, el bullicio de los niños jugando en el Parque Japonés y oler sus cabellos negros hasta saciarse de su aroma como si ellos le diesen el oxígeno para respirar.&lt;br /&gt;Milán, dulces labios, la rodea con sus piernas perfumadas y se cobija entre sus senos para luego rodar por el suelo como si las arrastraran las olas del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo estaba allí y escribí esto a escondidas entre lágrimas por no ser Milán y besar a Ana, esa rubia venenosa que me había robado el corazón pero que encontró a otra antes de tener las fuerzas de decirle que la amaba. Ahora sólo me quedaba preguntarme porqué no lo intenté, porqué seguía sufriendo esta situación de verlas juntas y porqué no me iba a vivir a otro sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo ganas de levantarme de la cama, vivo con los ojos hinchados y culpo al estrés del trabajo y el master. Pronto tendré que irme porque cada vez son más fuertes y yo más débil y tonta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fumo como una condenada a muerte porque es así como me siento cada vez que las veo juntas desde el balcón; doy caladas más desesperadas al cigarrillo al verles desembarcar de su moto como si bajasen de una nube y cada vez que se besan antes de entrar al edificio me acerco decidida al borde para con un sonoro ¡chas! arrojar la colilla al vacío.&lt;br /&gt;Entran por la puerta y me ven como si fuera una lunática, de pie fumando un nuevo cigarrillo, sin que me salga palabra alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué tal todo? – pregunta Milán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le respondo porque le detesto y a mí misma más aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están en la cama jugueteando y abriendo bolsas de ropa que se han comprado juntas para su viaje de vacaciones al sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Chicas, he encontrado un nuevo departamento – les digo – Me mudo esta tarde...&lt;br /&gt;Pero no me oyen. Ana está acostada en la cama acariciando una chaqueta de cuero que Milán le ha comprado mientras ésta se prueba un sombrero de los locos años treinta que hará juego con sus ojos color miel. Sombrero que debió ser mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No fumes en nuestro dormitorio – dice bruscamente Ana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Déjala – me defiende Milán – tu también fumabas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella siempre me defiende. Así no puedo terminar de odiarla: sería como darle de patadas al gato que se mete a tu cama para abrigarte cada noche. Así era Milán; se metía a mi cama cada vez que discutían y yo sacaba palabras de consuelo para que continuasen juntas. Luego ella salía despedida de mi cama a refugiarse en los brazos de Ana que le daba más calor que yo, dejándome a mí la piel amarga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá por eso Ana terminó por ignorarme, porque yo me acercaba a Milán para llegar a ella y conseguía todo lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Le deseo, le deseo tanto que me faltan fuerzas, para olvidarle y aceptar que le quiere a ella, le deseo tanto amor”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy a mi habitación y escucho esta canción una y otra vez. Esta canción que me dedicó un amigo que emigró a España y supo de mi sufrimiento. Para consolarme me la regaló porque estaba casi escrita para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana está en mi habitación y se sienta en mi cama a pedirme disculpas por no poder corresponderme. ¡Lo ha sabido desde siempre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana me ayuda con la mudanza porque sé que Milán se lo ha pedido. Sé que no tiene palabras cada vez que coge mi ropa y la arroja con fuerza a la maleta abierta de par en par. Luego se deshace en disculpas con palabras que no quiero escuchar porque debería estar diciéndolas yo, pero prefiero actuar como una cobarde y subir aún más el volumen de la canción que habla por mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es cosa de dos – me dice como si yo fuese una estúpida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le miro triste. Ya tengo todo lo básico empacado. Otro día mandaré por el resto de mis cosas. Camino hacia la puerta. Milán está allí esperándome para la despedida y me acaricia el rostro como si fuera un gato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuando sientas algo por alguien díselo a tiempo y no le dejes escapar – me aconseja.&lt;br /&gt;Se lo agradezco sin ganas porque ya he aprendido la lección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y cómo me hace sufrir, maldigo que este amor que hay mí, que ni puedo soñar con su boca, lucharía si estuviera con otra”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Quita esa canción – le digo a Ana – pon la siguiente y las que vengan después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es mi modo de decirles que sigan adelante juntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La canción triste me la llevo conmigo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-4532132060634655225?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/4532132060634655225/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-cigarrillo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/4532132060634655225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/4532132060634655225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-cigarrillo.html' title='EL CIGARRILLO'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJnto8Gx0I/AAAAAAAAAB0/maWOFVWHKoE/s72-c/EMBRUJ.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-4152489837761800033</id><published>2009-03-31T11:54:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T11:56:15.204-07:00</updated><title type='text'>CRUCES &amp; ROSAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJnRfTwT7I/AAAAAAAAABs/bqsyOp5wtcE/s1600-h/ros.bmp"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 280px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJnRfTwT7I/AAAAAAAAABs/bqsyOp5wtcE/s400/ros.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319427660037771186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Estoy teniendo el mejor día de mi vida&lt;br /&gt;¡Y se lo debo a que no fui a la iglesia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- HOMER SIMPSON -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto insistir, tanto insistir con que mi vida de niño de barrio era aburrida que tuve que inventarme todo un mundo de fantasía para poder subsistir. Y estaba tan ciego con ellas que no me daba cuenta de toda la magia que me rodeaba en cada esquina de mi casa. No me daba cuenta de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podría decir que acabé con la poca inocencia que me quedaba el día que comencé a sentir odio por mi primo sin sentir remordimientos. Pedía a Dios que me perdonara por ese sentimiento tan malo, pero Él estaba demasiado ocupado envenenando los corazones de los muchachos del barrio que se iban al servicio militar con la esperanza de llegar a ser como Pinochet. Y esos mismos muchachos jugaban sus últimos partidos de fútbol en la cancha sabiendo que esos del equipo contrario algún día serían sus enemigos en otro tipo de competencias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primo tenía cinco o seis años cuando llegó a Antofagasta con una grave enfermedad sin cura. Estaba desahuciado y moriría porque la ciencia de aquel entonces era incapaz de curarle. Yo le miraba a veces; estaba casi calvo y vomitaba todo el día por los remedios que le daban en el hospital y por las drogas. Habían días que estaba en cama y apenas era capaz de hablar pero como todos los niños de su edad se aferraba a la vida porque no entendía porqué tenía que irse de este mundo tan pronto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días que se sentía mejor jugaba como un niño cualquiera pero era distinto a mí. Él no se divertía fantaseando como si estuviera solo en el mundo; por el contrario, él se dedicaba a incordiar a todos especialmente a mi prima y a mi hermana pequeñas rompiéndoles los juguetes, jalándoles del pelo y haciéndolas llorar por todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le visitaba en su casa, que estaba justo detrás de la mía, era para sólo saber si seguía vivo pero siempre terminábamos peleándonos. Era el niño más hinchapelotas que conocí porque sabía que le quedaba poco y quería que le recordáramos aunque fuera de ese modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día se puso peor y cayó enfermo de muerte. Ya no había nada que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para salvarle mis tíos pensaron en todo, incluso en llevárselo a un sitio llamado Estados Unidos volviendo a mudarse a una ciudad más grande, pero entre tanto viaje a la capital su dinero se les había ido de las manos como agua y sal al viento. Después de todos los intentos por curarle no quedaba más que rezar. Y, a pesar de que le odiaba tanto, yo también rezaba para que viviera muchos años más y se sanara para así poder partirle la cara porque a un enfermo me hubiese dado vergüenza pegarle. Y la verdad, es que él pegaba más fuerte que yo, pero quería verle crecer para tener la revancha. Y, en mi desesperación por tener más fuerza y dejar de ser flaquito, me montaba en mi triciclo y me lanzaba calle abajo para irme entrenando. Algún día sanaría y ahí estaría yo para arrancarle un par de dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día mi madre, viendo una revista de esas de moda de los setentas, vio un anuncio en las páginas finales sobre una congregación brasileña que se hacían llamar Los Rosacruces. Ella, con toda la Fe del mundo, les escribió contándole el caso y se quedó esperando alguna respuesta (desconozco cómo fue que hizo mi madre para aprender brasileño en tan poco tiempo, pero la Fe mueve montañas y cerros de tierra como los de mi ciudad y ella aprendió porque de otro modo no se explica)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre y mi tía siempre guardaron la esperanza de que mi primo sanara porque así son las mujeres de Salamanca, el pueblo donde nací, porfiadas y cabezonas por si acaso Dios se equivoca y se distrae con tanto barullo mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que en algún momento pudieron haberse sentido desfallecer y más cuando las vecinas a las que les contaban la historia se compadecían de ellas, pero no se rendían por más cuentos que éstas les contasen: que si eso es cosa del diablo, que hay que resignarse a los designios de Dios, que hay que dejar al destino y alguna que otra tontería como que esa congregación era capaz de salvar a la gente a cambio de su alma y cosas más raras aún. Ellas hicieron caso omiso; mi madre prefería probarlo todo a vivir con el remordimiento de haber podido hacer algo más allá y haber desistido por los cuchicheos de las mujeres ignorantes del barrio que vivían para pensar qué cocinarían al día siguiente para el almuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día mi madre recibió respuesta desde Brasil y con mi tía, locas de felicidad, prepararon todo lo que la congregación les pidió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo pensaba que los Rosacruces les habían pedido convertirse al Cristianismo o a algo así, pero nada de eso. Simplemente le pidieron tener Fe. Y de eso yo tenía más que nadie, porque una vez que mi primo se sanara le iba a arrancar un ojo e iban a ser necesarias más visitas de los Rosacruces para volver a sanarle de la que le iba a meter por ser tan cabrón con mi hermana y mi prima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y recuerdo que recé como yo pensaba que debía resarce en estos casos. Rezaba pidiéndole un milagro a Dios y rezaba, por si acaso, al otro por si Dios no escuchaba a los niños que sentían odio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la imagen en mi cabeza de mi tía y mi madre más unidas que nunca y a mi tío con el alma en vilo por la vida de su niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cuanto tiempo pasó hasta que todo estuvo preparado. Sólo sé que una noche mi madre me vistió y me dijo que ese día iba a tener que rezar con todas mis fuerzas y más que nunca por la vida de mi primo. Y así lo hice; me vestí y me fui a casa de mis tíos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué me llevé un susto de muerte. En la puerta de la calle había un grupo de personas que no conocía de nada rezando con velas en las manos. Nunca pensé que mi primo, con apenas seis años, tendría tantos amigos. Entré en la casa y me fui escabullendo entre una multitud que llenaba el saloncito. En la habitación contigua estaba mi tía acostando a mi primo vestido completamente de blanco, en una cama con sábanas y colcha blanca y, junto al velador, una jarra grande de agua y un lavamanos también lleno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo si ella salió al salón una vez que mi primo se durmió o se quedó dentro velando su sueño. Sólo sé que estaba rodeado de gente desconocida que rezaba y rezaba toda la noche. Me sentía como una hormiga rodeada de edificios gigantes porque la casa era un constante trajín de gente que entraba y salía, rezaban un rato y volvían a irse pero siempre había alguien rezando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando alguien dijo que mi primo se había dormido al fin, pensé que se había muerto por mi culpa y que un rayo iba a caer del cielo para partirme la cuesca, pero nada de eso pasó, y yo creo que al final me dormí en un sofá hasta el día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al amanecer, y esto no lo vi yo, entraron a ver al niño y cuenta la historia que se despertó con hambre y con ganas de jugar. Junto a la cama, en el velador, estaba el lavamanos lleno de agua ensangrentada y la jarra vacía. Dicen, los que allí estuvieron rezando, que en un momento de la noche sintieron mucha paz y nada más. Mi tía y mi madre, en alguna charla de esas de adultos que los críos no deben escuchar, dijeron que los rosacruces eran médicos brasileños que habían muerto y que ahora se dedicaban a ayudar a los más enfermos, débiles y desfavorecidos que habían perdido todo menos la Fe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso fue todo. Con el tiempo las visitas de mi primo al hospital se fueron distanciando en los meses y cada vez tomaba menos drogas y jugaba más. ¡Había sido un milagro! Hacía vida normal y poco a poco iba olvidando la experiencia aquella y los dolores de la enfermedad. Con el tiempo sólo le quedó una cicatriz en el cuello de todas las operaciones que le hicieron en el hospital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó un tiempo y le matricularon en un colegio aunque nunca dejó de ser un niño hinchapelotas por lo menos hasta que le empezaron a gustar las niñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo le observaba crecer sin poder creerlo, pero por dentro estaba feliz porque iba a poder partirle la cara y nadie me diría que era un niño malo por pegarle a otro enfermo. Y es que él, después de sanar, siguió siendo el mismo malcriado y abusivo de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que llegó el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de habernos peleado muchas veces, habernos arrojado cosas en mi afán de defender a mi prima y a mi hermana y de alguna que otra paliza que él me metió, por fin tuve la ocasión de desquitarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucedió unos años después durante unas vacaciones en Salamanca en que él casi nos arruina las vacaciones por salir corriendo a los columpios de la Iglesia sin ver a ambos lados de la calle. Un coche le golpeó tan fuerte que le lanzó por los aires tirándolo unos metros más allá. Mi primo se levantó como si nada y siguió corriendo hacia los juegos infantiles. Recuerdo que nos cogieron a todos los primos y nos llevaron castigados de regreso a la casa de la abuela todo el día encerrados por su culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me picaban las manos por pegarle pero aun recordaba que era más pequeño (aunque tenía más fuerza que yo y había sobrevivido a un cáncer y a un atropello como si nada). Si él hubiese querido podría haberme aplastado la cabeza como una cáscara de nuez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche en el dormitorio donde dormíamos con mis tíos, oliéndose todo el odio que yo sentía por él, me arrojó a la cara una cría de gatito negro de la abuela y eso me reventó la sangre, pero me dormí jurando que al día siguiente le mataba apenas se descuidara (sabía que la venganza se servía fría como la piel de una serpiente)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente estaba como de costumbre burlándose de mí y de lo flaco y feo que era pero me aguanté. Luego le dio con meterse con las niñas como siempre y me fui sobre él metiéndole una patada en el culo de esas olímpicas que le vi volar por los aires. Como por arte de magia mi tía se dio cuenta de lo que yo había hecho a su hijo (nunca antes se tomó la molestia de corregirle porque no le daba la gana) y me castigaron a algo que ya ni me acuerdo de la amargura que sentí. Lo peor es que mis tíos me miraban feo, como si yo fuera un monstruo vengativo y que poco menos tenía que haberme aguantado todo lo que me echase el cabrón de mi primo, quien después de hincharse a llorar se me acercó y me gritó a la cara que era un flacuchento y salió de la casa corriendo a jugar como si nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese verano mi primo siguió haciendo de las suyas: pegándole a las niñas y arruinando sus juegos, burlándose de mí, metiéndose en problemas en compañía de mi tío más chico y después castigándonos a todos por las tonterías que ellos hacían. De esa etapa me quedé con la enseñanza que sólo hace falta ser un niño malcriado y cabrón para obtener todo lo que quieras en esta vida y rezaba para que a mí también me diera cáncer para que todos me compadecieran como a él y me dejaran hacer todo lo que me viniera en gana. Pero nunca me enfermé por más que le di algunas caladas a un cigarrillo a escondidas ni tampoco me dio cirrosis por ese vaso de vino que me bebí debajo de la mesa. Así que me resigne a ser el mismo niño sano pero flaquito que no valía para nada y menos para defender a su propia hermana del matón de su primo que actuaba como la niña del exorcista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años, como ya conté, mi primo cambió bruscamente y se transformó en un niño ideal: ordenado, atento, educado. Como si hubiese despertado de una pesadilla y se hubiera dado cuenta que ahora era otra persona distinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día vino a casa con mi tía. Era otro, tenía otra expresión en el rostro. Me quedé estupefacto y me acordé de eso de los rosacruces y de inmediato pensé que aparte de sanarle ellos le habían echo un exorcismo y le habían sacado de adentro al puto enano cabrón que siempre fue y le habían transformado en un caballero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola – me dijo - ¿jugamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo asentí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios por fin me había devuelto a mi primito sano y salvo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-4152489837761800033?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/4152489837761800033/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/cruces-rosas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/4152489837761800033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/4152489837761800033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/cruces-rosas.html' title='CRUCES &amp; ROSAS'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdJnRfTwT7I/AAAAAAAAABs/bqsyOp5wtcE/s72-c/ros.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-5281665860578033156</id><published>2009-03-31T11:51:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T11:53:48.705-07:00</updated><title type='text'>LA MATOCA</title><content type='html'>Hay cosas que mi madre no me contó jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque siempre le pregunté de todo como cualquier niño curioso, ella siempre contuvo mi curiosidad porque estaba muy ocupada buscando la manera de sacar a la familia adelante. Como sólo me divertía en mis fantasías y divagaciones, ella estaba tranquila. Cuando no estaba con Don Luis, estaba sentado en el banco de la calle viendo pasar a la gente calle arriba inventándome sus vidas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba la Juanita, una niña que era vecina nuestra que intentó enseñarme a hacer el pino pero casi me parto la cara. Estaban los críos del barrio con los que hacíamos competencias en el pasaje y ver quien corría más rápido. Estaba la señora Diana y la Guayita que me regalaban dulces si les cantaba algo. Lita, que era una chica morena, que era novia de muchos chicos del barrio. El extraño matrimonio con dos hijos que vivía en la esquina calle arriba y que, con el tiempo se separó, quedándose el esposo en casa solo con el hijo mayor y la hija yéndose a vivir con la madre que estaba algo chalada. El hombre éste trabajaba día y noche y las únicas ocasiones que les veía era cuando salían por la mañana, padre e hijo (de no más de ocho años) a trabajar todo el día y cuando regresaban muy entrada la noche (el niño nunca fue a la escuela y apenas era capaz de comunicarse como un niño normal). Cuando pasaba fuera de su casa algún fin de semana veía a través del cierre al niño jugar con su perro y era como ver a dos animalitos divertirse. El padre nunca le perdía de vista hasta que llegaba la hora de cenar y se encerraban en casa hasta el otro día. Cuando miraba a sus rostros siempre sentía mucho frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas son las personas más curiosas de las que puedo hablar ahora.&lt;br /&gt;Y también estaba La Matoca; una anciana, que vestía una falda verde enorme, un chal y sobre los vestidos un delantal de cocinar. Cuando caminaba lo hacía apoyándose en un bastón de madera y cuando pasaba por la calle todos los niños corríamos a escondernos dentro de las casas. Era increíble, la calle se vaciaba rápidamente, incluso los adultos le temían y nunca supe porqué. Quizá era su locura la que espantaba a todos: los adultos temían que les insultase sin razón y los niños que terminaran dentro de su gran olla donde cocinaba a los desobedientes que no se comían la comida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La matoca era una mujer de piel morena, aunque me costó darme cuenta de ello porque siempre parecía sucia, que se cubría la cabeza con un pañuelo de flores; estaba muy arrugadita y tenía un solo diente que le sobresalía por los labios. Estaba todo el día rumiando y al subir la calle lo hacía apoyando una mano en el bastón y el otro en los riñones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su casa estaba a tres calles más debajo de la mía y se ubicaba junto al centro deportivo de la barriada. Así que cada vez que había partido de futbol y la pelota caía a su patio (calle abajo) todos la daban por perdida. Algunos niños se aventuraban sobre las gradas y la veían salir de su casa hacia su patio y de ella aprendieron las mejores palabrotas que nunca pensaron aprender. Las que más usaba eran: hijoputas, cuececaldos, guachos y comemierdas. Con las risas de los niños se encabritaba aún más y no fueron pocas las veces que las emprendió a piedrazos creándole la fama de la loca de la falda verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre fue una pesadilla tratar con ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día vino a comprar al almacén y no hubo dios que pudiéramos entender qué quería comprar así que se dio la vuelta y se fue sin nada. Yo salí de mi escondite y le vi irse. Su caminar era lento y apesadumbrado. Quizá tenía hambre y dentro de su locura sabía que necesitaba comer pero era incapaz de ir con el tiempo y éste terminó llevándose su cabeza como un tornado que se lleva los papeles a volar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella bajó la calle y la seguí hasta llegar al cierre de su casa, calle abajo, y me apoyé en las calaminas que servían de reja. La matoca entró en su casa, salió al patio y me vio ahí arriba. Caminó hacía el único árbol de su jardín, y el más alto del barrio, y apoyó la frente en él balbuceando algunas palabras que no entendí. Le hablaba a su árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de la puerta del patio que se dejó abierta, pude ver el interior de su casa. Estaba llena de basura, en algunas partes casi hasta el techo, tenía una silla de madera, una cocina donde cocinaba a leña y un catre desnudo. Me hizo una seña para que bajara por la calle y me acercara. Fui a golpearle la puerta y ella abrió con una bolsa en la mano y unas monedas. Entendí que quería comer así que me fui corriendo a casa y cogí cosas del almacén que yo pensaba podía querer comer: pan, té, azúcar, dulces, unas patatas y una botella de bilz. Cuando llegué a entregárselo le regresé el dinero porque mi madre no lo quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los meses siguientes siempre que me veía subir me llamaba y me entregaba la bolsa para que le trajera de comer lo que a mí me viniera en gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, cada vez que subía la calle insultando a todo el mundo se paraba en la puerta de casa y se quedaba mirándome sin hablar. Luego seguía caminando calle arriba hablando sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, a la salida del colegio, le compré los dulces que sabía que le gustaban porque no se le pegaban en el único diente que le quedaba y salí corriendo a su casa. Al llegar a su esquina encontré una ambulancia en la puerta de su casa con unos hombres de blanco que la sacaban en una camilla. Uno de ellos me dijo que había tenido un ataque en el patio y que los niños de la cancha de futbol la habían visto a través del cierre y les habían llamado. Esperé a que se fueran y me colé en su casa a través de las calaminas. Empujé la puerta del patio y entré. Tuve que abrirme paso entre montañas de cartones, cajas vacías, plantas secas, ropa sucia de todas las tallas, cacharros y un montón de bolsas de basura llenas de fotos y hojas escritas a máquina con letritas negras y rojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, a esa edad, llevaba poco en el colegio pero podía entender que esos eran poemas como los de Gabriela Mistral que nos enseñaban en el colegio. La Matoca escribía o escribió en alguna época remota. En una esquina tenía cajas llenas de libros viejos y revistas del Reader’s Digest de las que sólo aprecié las ilustraciones. Salí a la calle y me fui a casa antes que me echaran de menos, pero estuve semanas colándome en la casa para practicar la lectura con lo que ella escribió y con las revistas. Lo único malo era la peste que allí había, pero era una peste soportable porque olía a papel mojado, a encierro y a años de poesía que a nadie molestaba. De vez en cuando salía al patio y regaba su árbol para que no se secara con la esperanza que ella volviera y, si así lo hacía, que viera que había dejado todo como estaba pero había cuidado su árbol. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ella no volvió jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día sábado que me había levantado temprano me fui feliz a su casa para seguir leyendo pero la casa estaba abierta y unos operarios estaban talando el árbol, que cayó sobre el tejado de la casa, haciéndola añicos. Los días siguientes un corrillo de niños, entre los que me contaba, asistimos al espectáculo de la destrucción de su hogar y de la salida y entrada de extraños con bolsas de basura hacia el camión municipal. Algunos adultos comentaban que por fin se acabaría la plaga de ratas y cucarachas. Para mí, era como ver el incendio de una gran biblioteca babilonia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me arrepentí de no haber salvado sus libros y poemas pensando en que ella podría volver y, ahora los iban a destruir como basura. Los adultos no se detienen a pensar en las obras de arte que puede transmitir las manos de una anciana sola y abandonada, pero que no por eso deja de expresarse a través de cuatro palabras. El arte era invisible a todos los que presenciaban esa destrucción; mas sin embargo, para mí cada bolsa brillaba con toda la luz que despiden los libros viejos y que huelen a humedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La matoca era una artista que se había llevado el tiempo y cada vez que subía la calle insultando a la gente no lo hacía porque sí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insultaba la ignorancia de la gente, insultaba la comodidad de sus vidas, el estar día y noche quejándose de sus vidas aburridas, complacientes dejándose llevar por vidas que no querían vivir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insultaba a los niños porque sabía que vivirían las vidas que sus padres les transmitían. Insultaba a los jóvenes que se transformaban en padres prematuramente terminando infelices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insultaba al mundo entero por ser una incomprendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la Matoca murió de hambre entre sus cuatro paredes. Murió de hambre de cultura, hambre de música y de felicidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no se fue de este mundo completamente ignorada: Yo me acordaba de ella cada día y dibujaba cosas, escribía cuentos sin pies ni cabeza pero que a mí me gustaban y así se me iba la cabeza a todas partes. Por ella empecé a escribir y no desistí en mi idea. Escribir por escribir. Hacerlo por placer y, si no fuera por los ordenadores hoy en día, mi casa estaría llena de cuadernos, libros y cajas llenas de papeles como estaba la casa de la Matoca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay cosas que mi madre no me contó jamás, como por ejemplo que se podía tener cariño a alguien repulsivo y que se le podía extrañar y jamás olvidar, como a esa vieja coja que escribía poemas en una casa llena de basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo, de vez en cuando, también le hablo a los árboles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-5281665860578033156?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/5281665860578033156/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-matoca.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/5281665860578033156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/5281665860578033156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/la-matoca.html' title='LA MATOCA'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-1986856602306777437</id><published>2009-03-29T17:28:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T17:31:11.302-07:00</updated><title type='text'>EL ROCK&amp;ROLL ME SALVARÁ</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdASoLJk-XI/AAAAAAAAABk/GaFt0-DlCvM/s1600-h/twin-towers.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 358px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdASoLJk-XI/AAAAAAAAABk/GaFt0-DlCvM/s400/twin-towers.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318771641321585010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué siente cuando ve a todos esos indigentes en las calles?&lt;br /&gt;¿Se siente orgulloso?&lt;br /&gt;¿Cómo camina con la frente en alto?&lt;br /&gt;¿Podría mirarme a los ojos y decirme porqué?&lt;br /&gt;¿Cómo puede dormir por las noches?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Dear Mr. President”&lt;br /&gt;– Pink -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Rock &amp; Roll es un acto de honestidad. El Rock &amp; Roll me salvará porque es un acto de rebeldía como el acto del escritor que se sienta frente a una hoja de papel o frente a una pantalla en blanco y escribe, escribe sin parar y sin corregir porque es un acto de honestidad para consigo mismo. El Rock me salvará de una vida plana, de una vida llena de música prefabricada llena de correcciones ávida de triunfar. El Rock no busca triunfar, se crea y se ofrece y si gusta bien y si no, siempre puede ser una tabla de salvación para unos pocos; estudiantes rebeldes que construyen un mundo limpio de mierda feliz adoctrinado a punta de castings, de músculos, de lindas piernas, de chicas sexies, de chicos bellos con una guitarrita al hombro que gritan ¡más dinero, más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este cuento está escrito sin hacer una puñetera corrección y si cometo errores los dejaré así porque cuando escupes no te paras a limpiarte la saliva que pueda escurrirte por la boca ¡Escupes y ya! Eso es el Rock &amp; Roll.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría definirlo como un acto terrorista musical en contra de una industria como dos grandes torres que se desploman porque la gente ya no las aguanta más, porque no aguanta su frialdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;It’s war! Just an instant before the second jetliner hit the South tower of the World Trade Center.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué más da que tenga faltas de ortografía e incoherencias literarias!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Defiant American flag waves in the rubble of the World Trade Center!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una bandera que flamea rebelde en medio de los escombros. Una bandera que sobrevive pese a tanta mierda. Mierda de ver un país que se auto ataca para tener una excusa que es atacar Irak ¿Coincidencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bush to nation: United States “saw evil”!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que vio la maldad desde cerca. La maldad de su propia tierra y las consecuencias de sus actos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rock &amp; Roll!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día estaba en el 7-eleven de Ossining, a unos cuarenta kilómetros de la zona cero, vendiendo cafés con esencia de vainilla a los madrugadores. Encendí la radio para escuchar las noticias cansado de mis tapes con REM y Morrisey y escuché todos los titulares que voy desgranando en este cuento idiota. Mi relevo, una viejecita chula y antipática, llegó cinco minutos tarde, me saludó como todos los días con una expresión de Hola maldito sudaca (maldito latino) que me robas el pan de la boca, y subió el volumen de la radio. Sólo dijo “People are crazy” y siguió cobrando a los que venían a comprar como si con ella no fuera la cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hijacked jets destroy Twin Towers and hit Pentagon in day of terror...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solté el dinero que tenía entre manos y dejé para otro el hacer caja. Vino a buscarme Diego, un amigo uruguayo, todo paranoico y me sacó de allí cagado de miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Qué hacés, papá! ¡Que la parió! ¡Nos vamos a morir todos, nos vamos a la mierda por culpa de esos hindues hijos de puta! ¿Vos sabés lo que te digo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Diego, de qué me estás hablando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos a calle, donde solía sentarse un viejecito muy blanco que venía cada día a tomarse un café y que en otro tiempo había sido piloto de avión y, en vez de bromear como todos los días como nosotros con esas palabras que se inventaba mezclando inglés, ruso y polaco, nos dijo Run, guys, run!, lleno de calma porque él ya había vivido su vida y ahora tocaba que se salvaran las futuras generaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tu sabes el miedo que da que un anciano te diga que te salves porque a él le da igual morir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subimos corriendo la calle y joder si corrimos hasta Cedar Lane, a encerrarnos en el Chap a ver la tele y entender qué mierda estaba pasando. En la tele, que apenas sintonizaba, mostraban una torre humeando y yo bromeé: “El fin de semana pasado estuve en las Torres Gemelas y los hijos de puta me cobraron trece dólares por entrar a verlas y pasaban aviones por el lado que no paré de fotografiar; además, abajo estaba un grupo filmando... yo creo que era la 2ª parte de Spiderman porque en el trailer de la primera vi que el cabrón éste tejía una tela de araña entre las dos torres para atrapar un helicóptero”... pero cinco minutos después me callé la puta boca...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En directo, la madre que me parió, a las 09:03 am en directo on the news, vi el segundo avión que se estrelló contra la otra torre y lancé un grito de ¡Vamos a salir todos volando por los aires!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diego cogió el teléfono y, sin tarjeta de llamada ni nada, llamó al Uruguay para decir que estaba bien porque podía ser la última vez que hablara con su familia. Tuve que pelearme con él para que me lo dejara pero ninguno de los dos lograba contactar con nadie. En una de las torres estaba la antena de telecomunicaciones más importante de NYC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Minute by minute, fear envelops the country...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis, el Boricua que era nuestro jefe, entró dando un portazo al chap. No estaba borracho como todos los días a las ocho de la mañana y, por extraño que nos pareciera, no traía la escopeta que tenía siempre cargada por si un vecino se negaba a pagar la comunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hey, guys, what are you doing! Coger el truck y huir go straight ahead to Canada! La gente es fuckin’ estúpida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Logramos hablar a nuestras casas, apenas unos minutos. Nunca oí a mi madre llorar con más angustia. ¿Logré tranquilizarla? Seguro que no, pero al menos ya me había oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogimos la camioneta para salir cagando al norte aunque mi pasaporte lo tenía en casa, me importaba todo una mierda, si era necesario podíamos atravesar la frontera huyendo como lo harían todos como en una película de M. Knight Shyamalam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre recuerdo la frase del boricua Luis ¡La gente es fuckin’ estúpida! Especialmente cuando leo y releo cada vez que me acuerdo el pie de página del USA Today de Septiembre 12 de 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“It may have been the bloodiest day in the U.S history, when our two biggest office Towers were obliterated and the Pentagon, symbol of our military authority, was ripped open like an egg carton. Our commercial jetliners were turned into weapons of mass murder, and we had to stop doing we always do, from trading stocks to going to Disney World… ”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diego me dijo que tenía una pistola ¡Vamos a matar a todos los putos hindúes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Diego, ¡vos que sabes quienes son!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Vos no te das cuenta de nada! ¡No sabés lo que sos, pelotudo y la concha que te parió! Vos no sabés que en ese idioma de mierda que tienen están confabulando todo el rato para matarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogimos a casa. Él siguió a su casa a por la pistola. La cosa es que no recuerdo si después se olvidó o qué pasaría. Recuerdo que llegué, me subí al segundo piso y puse la radio. Abrí el frigorífico y me bebí una cerveza a las diez de la mañana, me encendí un cigarrillo y pensé en lo que hasta el momento había logrado con mi vida. Poca cosa, pero al menos tendría una familia y un puñado de amigos que me recordaría si caía un tercer avión cerca de la Planta Nuclear en Ossining.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tumbé en la cama. Algo no calzaba en esta historia de mierda. El país más seguro del planeta, el país donde es más difícil meterse como ilegal, había dejado pasar por sus controles aéreos a un grupo de hombres armados dejando que secuestraran dos aviones. Les habían dejado desviarse de su ruta y por más increíble que parezca no les habían derribado en el aire antes de estrellarse contra los dos edificios más importantes del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy muy chileno y muy desconfiado. Por años la duda la arrastraría conmigo y lo peor, nadie me escucharía. No quería perder la esperanza de estar rodeado de gente que se cree las noticias de CNN, del USA Today, del New York Times y del Daily News como cree cada palabra del estúpido Padre Nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I love Rock &amp; Roll! La puse a todo volumen. La gente de los cuartos contiguos alquilados no me dijo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años un gordo muy inteligente me devolvería la fe en la raza humana. Michael Moore. Ese día volví a reconciliarme con la Humanidad completa y con la promesa de amor a la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Vosotros no sabéis lo que cansan las mentiras! La mentira política es tan asquerosa que no te deja vivir porque en tu cara te están diciendo que eres un jodido imbécil que te crees todo lo que te dicen. Los políticos te tratan como si fueras un cerdo que, mientras te alimentan, no protestarás. No sería ni la primera vez ni la última que nos mienten:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ataque terrorista a las Twin Towers (Any comments?, yo creo que ninguno; eso solo puede pasar en USA, un país dónde es perfectamente posible amañar unas elecciones para volver a sacar al mismo individuo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ETA atenta en Atocha el 11M (Qué curioso Sr Aznar, a pocas horas de las elecciones que podrían significar para su partido la reelección, usted viene y niega que haya sido por culpa que usted apoyó a Bush en su ataque a Irak)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una cutre presentación de PowerPoint mostrando las zonas donde se escondían armas de destrucción masiva... Condoleezza, condoleezza... ¿En qué estabas pensando ese día mientras te peinabas?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El PSOE que niega que hayamos entrado en crisis (¿Una crisis es algo así como un fenómeno de generación espontánea? ¿No es acaso algo que se masca poco a poco producto de la especulación económica de un grupo de desaprensivos? ¿Cuánto toma en gestarse una crisis? ¿Un período de gobierno? ¿Dos? ¿La crisis venía desde los tiempos de Felipe González?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría seguir, pero me da tanto asco que tengo que encenderme un cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo año, 2001, emigré a España. De ese mes: Septiembre, guardo dos recuerdos muy potentes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Me mudé a vivir con una chica y un chico marroquíes. Un sábado me levanté y como de costumbre puse música (aunque no siempre les hacía gracia mi música), pero esta vez se produjo un momento llamémosle “mágico” porque estaba escuchando “New York, New York” de Frank Sinatra y aparecieron los dos cantando con su típico acento moruno, bailando y emulando a “la voz”. De haber trasladado ese mismo instante a las calles de la Gran Manzana seguro nos mataban de plano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Otra tarde salimos los tres a tomarnos un café a una cafetería donde había una tele donde echaban las noticias del 11-S. Había en el bar un grupo de niñatos malagueños que, mientras entrevistaban a un grupo de árabes, se atrevían a traducir lo que decían como que ellos habían sido los autores del ataque terrorista, cosa que ni en sus mejores sueños ellos podrían llegar a hacer ni entender. Mi compañera de piso, que era de Fez, se paró valiente y les dijo a la cara que se callaran la puta boca preguntándoles: ¡Tú sabes lo que están diciendo esas personas en la tele! ¡Porque yo sí lo sé y no es ninguna de las tonterías que tu estás diciendo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creí que ese día nos mataban entre todos. Pero no pasó nada. Los tarados aquellos se callaron, se bebieron la cerveza y se fueron como vinieron; ignorantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente llamé para ofrecerme como donante de sangre en NYC, pero nadie me hizo mucho caso. Sería que la sangre de un latino no vale tanto como la de un jodido americano. Y por más que intenté ayudar, tampoco me hicieron mucho caso así que desistí. Donde no te quieren, vete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Porqué cuando queréis referiros a los Estados Unidos decís América? Por favor no cometáis ese error. América es mucho más que Estados Unidos y su gentilicio es Estadounidenses; América es mucho más que ellos, América va desde Canadá, pasando por Méjico, Guatemala, Nicaragua, Cuba, Panamá, Costa Rica, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Guyana, Bolivia, Venezuela, Honduras, Puerto Rico... no!, Puerto Rico sí que es Estadounidense.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de recorrer las calles y de que no me dejaran pasar a la zona cero dejando sólo paso a los militares con su estela de aplausos, me fui a la calle 42 y me fui cantando una hermosa canción Rock de Lou Reed que dice algo así como “vas a cosechar lo que sembraste...” y la gente me miraba con cara de “Te vamos a partir la puta cara, cabrón sudaca”. Pero no lo hicieron. Los “Americanos” estaban más ocupados pensando en porqué les habían hecho eso a ellos que son tan buenos con el mundo entero y las iglesias de gospel se llenaron de gente ignorante para pedir a Dios una explicación. Explicación que aun esperan, aun.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Knocking on heaven’s Doors... ¿Hay alguien ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diego se enfundó su pistola y salió a recorrer los Deli’s y los 7-Eleven en busca de los malditos hindúes que le quitaba el sueño con sus turbantes y barbas negras y, después de pensarlo un poco, también incluyó a los Afganos, a los iraquíes, a los turcos, a los egipcios y con suerte no cayó un libanés porque nuestra jefa era de allí y estaba casada con Peter, que era israelí. Menudo lío tendría el pobre idiota en la cabeza; tanta nacionalidad moruna y tan pocas balas ¿Por donde empezar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pancho ¿Han dicho ya en la tele quien fue? ¡Si lo dicen me lo decís para lanzarme a la calle a matar moros!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo le ignoraba y me ponía la música más alta. Mi canción favorita se volvió aquella de Marilyn Manson, The beutiful people, I don’t want you, and I don’t need you...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Rock &amp; Roll es así. O te salva y te redime o te aplasta con su verdad. A mí me salvó y en vez de pedirle a Dios explicaciones del porqué de las cosas malas de la vida, me dediqué a vivirla de la manera más hedonista posible porque no hay nadie que deba decirte cómo debes vivirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes tienen en sus manos un país, en el momento del “sálvese quien pueda” te darán la espalda por más impuestos que pagues, por más seguros de vida que tengas, por muy buen trabajador que seas, por más comprometido que estés con tu putita mina y sus superintendentes, por más cristiano que seas, por más famoso. En ese momento, en ese preciso momento de caos político, religioso o económico, en ese pequeño punto de inflexión en que respires y aceptes que el mundo que siempre conociste se va a la puta mierda, en ese segundo de verdad en que abres los ojos por fin te das cuenta que algún día iba a cumplirse que somos todos iguales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo espero que ese día tenga a mano mi MP3 y Dios me dé un minuto para buscar la versión de “Thank you“ que hizo Chris Cornell de una canción de Led Zeppelin. Si eso sucede y logro escucharla mientras el cielo arde en llamas sabré que valió la pena vivir, con mis errores y aciertos, pero nadie podrá decir jamás que no me bebí la vida hasta la última gota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo esto por si algún día me dejo robar mis sueños y dejo ser el chico que vagaba por las calles escuchando a los Rolling Stones buscando refugio, espantando las nubes del cielo, pintándolo todo de negro. Escribo esto para mí; por si me veo necesitado de luz, por si olvido quien soy, quien fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No me quitéis lo poco que llegué a ser! ¡No me quitéis el Rock &amp; Roll! ¡Hienas en busca de mi voto, putas presidentas sin memoria histórica, funcionarios públicos, payasos sindicalistas, trepadores sociales, famosos adoradores de la estupidez televisiva!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Jamás podréis con los sueños del Rock de los que se alimenta la gente, jamás!&lt;br /&gt;Cayeron dos torres, yo no caeré y si lo hago enviarme esta carta que escribí para casos de urgencia sin demora. Me habréis salvado la vida, el Rock &amp; Roll me habrá salvado la vida como me la salvó en NYC ese día once.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo de Francisco Barrera Cortés para cuando deje de ser joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te acuerdas de cuando eras un soñador y te dormías escuchando a Ozzy? ¿De cuando te dejabas la piel de los dedos en la guitarra del Toño del frente en Antofagasta intentando sacar los acordes de “Fade to Black” de Metallica? ¿del miedo que te daba la mascota de Iron Maiden? ¿Y aquella vez que cantaste a voz en cuello en el bar de Tongoy “I remember you” de Skid Row? ¿O cuando veías a tus profesores de educación básica como ladrillos en el muro? ¿Qué será de Ricardo que te dedicó aquella de Lenny Kravitz? ¿Y de Carlitos tarareando “Epic” en la facultad? ¿Qué será de Mr. Q que arrojaba los vasos de cubata por la ventana a la policía en Lavapies mientras sonaba “7 Nation army” de White Stripes? ¿Y de Cristián, el señor exitoso, que te hizo saborear el despecho con esa canción de Radiohead y esa letra tan amarga que decía eso de “if I could be who you wanted, all the time”? ¿Y el liceo donde diste tus primeras patadas rebeldes gracias “Sweet child O’mine? ¿Qué será de los hijos de la señora Lucy que tenían una banda que se llamaba Beneath y hacían covers de Aerosmith y Nirvana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I’m just a poor boy nobody loves me! ¡Galileo, Galileo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedo con todas porque cada una marcó una etapa de mi vida. ¿Con cuáles te quedas tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Rock &amp; Roll me salvará, porque este cuento sin correcciones me salvó de ser deshonesto conmigo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Just a perfect day, drink sangria in the park,&lt;br /&gt;just a perfect day, feed animals in the zoo,&lt;br /&gt;just a perfect day, problems are left alone,&lt;br /&gt;Oh, Such a perfect day, you just keep me hangin’ on&lt;br /&gt;… You’re going to reap just what you sow...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Estados Unidos cosechó lo que sembró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1, 2, 3, 14!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-1986856602306777437?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/1986856602306777437/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-rock-me-salvara.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/1986856602306777437'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/1986856602306777437'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-rock-me-salvara.html' title='EL ROCK&amp;ROLL ME SALVARÁ'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdASoLJk-XI/AAAAAAAAABk/GaFt0-DlCvM/s72-c/twin-towers.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-5379693898451508353</id><published>2009-03-29T17:14:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T17:26:40.816-07:00</updated><title type='text'>HELICOPTEROS EN EL CIELO DE ANTOFAGASTA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdARqs9HeZI/AAAAAAAAABc/WWul0Nf6uRo/s1600-h/bee4.gif"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 242px; height: 185px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdARqs9HeZI/AAAAAAAAABc/WWul0Nf6uRo/s400/bee4.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318770585244236178" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Creí que “ traición” era vuestra palabra favorita.&lt;br /&gt;- No, no... es “crueldad”. Siempre me ha parecido que suena más noble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diálogo entre el Visconde de Valmont y la marquesa de  Merteuil&lt;br /&gt;“Las amistades peligrosas” – Stephen Frears -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Lekaíno &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me siento tan culpable, pero no puedo parar de reír.&lt;br /&gt; De niño siempre fui mentiroso. Me pasaba el día entero cavilando embustes para contárselo a las niñas tontas que se creían todo. Me acuerdo que la que siempre me hacía caso en todo era Grimaldina, la niña rubita que estaba en mi colegio del pueblucho. Nunca más supe de ella desde el día de la noticia del fin del mundo que yo había escuchado en la radio evangélica.&lt;br /&gt; Al tiempo después mi padre compró las tierras de la familia de Grimaldina, amasó una pequeña fortuna y nos mudamos al norte cerca del Perú para hacer una nueva vida. Yo tuve que aprender a controlar estas locas ganas de mentir todo el rato pero lo logré a base de chuletas y tirones de oreja.&lt;br /&gt; En la actualidad, después de intentar sacar Medicina, Ingeniería y Arquitectura (carreras de las que me echaron) acabé en Derecho. Aquí encajé perfectamente y estoy a punto de terminarla.&lt;br /&gt; Ahora, que me queda poco para titularme, hago unas horas de prácticas en un despacho del centro de la ciudad, Antofagasta, del cual es dueño mi padre. Allí los abogados me tratan divinamente porque todos en algún momento han asesorado a mi padre en asuntos de concesiones de exploración. En los temas que lleva mi padre no profundizaré porque desde que tienes negocios mineros con el hombre más rico del país está de un irascible que no hay quien se le acerque. Después de todo esta historia trata sobre mí.&lt;br /&gt; En el buffet de abogados, como decía, todos me respetan y se dirigen a mí con mucho tacto porque saben que heredaré absolutamente todo aunque sepa que en el fondo me envidian y odian. Sólo hay una persona que merece mi respeto: Patrice, el novato, que estudió como yo Derecho y el único que me mira a los ojos al hablarme y si cometo errores es el único que me enfrenta y me dice que lo he hecho fatal y que no entiende cómo es que estoy a punto de titularme. La honestidad es mi virtud favorita, que quede claro, aunque eso no significa que yo la profese.&lt;br /&gt; Patrice es la única persona con la que podía hablar con sinceridad y sin temor a nada. Eso se agradece. Una noche que nos quedamos en el buffet redactando unos informes nos tomamos un par de whiskys charlando sobre nuestras respectivas vidas. Patrice había nacido en El Salvador, esa ciudad que desde el cielo tiene la forma de un casco minero, y vivía en la ciudad desde pequeño como yo. Prácticamente habíamos ido a los mismos colegios y habíamos estado en los mismos eventos sin reparar el uno en el otro. Físicamente medía un metro ochenta como yo, era de piel pálida y unos ojos verdes que parecían salidos de una película de ficción. No era un bellezón de tío, pero si analizabas su conjunto podías decir que era atrayente como atrayentes son las serpientes que se enroscan en las patas de los caballos. Patrice era así; interesante, peligroso, con una imaginación bullente y una fuerza de voluntad que rallaba en la locura. Yo, por el contrario, era un chico físicamente normalito pero muy bien vestido. De mí sólo destacaría mi capacidad enfermiza de mentir, curiosa característica que despertó al conocerle y volvió a apoderarse de mi intelecto.&lt;br /&gt; Nos hicimos muy amigos; tan amigos como podrían llegar a ser una serpiente y un ave de rapiña. Si yo, con mis mentiras, había alcanzado la maestría; él había conseguido llegar a ser el más fino de los perfumes europeos dentro de la nauseabundez de las malas acciones de la gente. Era mi ídolo.&lt;br /&gt; ¿No suena gracioso que una serpiente sea amiga de un ave de rapiña? A los enemigos se les debe tener siempre al lado.&lt;br /&gt; Por aquel entonces estaba en alza el uso de Internet para conocer gente y nos entreteníamos charlando y conociendo gente por Internet a la que citábamos en el despacho para jugar a quién conocía a la persona más inteligente que no superara los treinta años. Les hacíamos venir, le desnudábamos a preguntas y luego nos íbamos a tomar copas por los bares. Algunas noches cogíamos el coche y recorríamos la ciudad olfateando gente en apuros que hubiesen salido a airearse. Les ayudábamos a encontrar trabajo, les asesorábamos gratis con sus problemas y les financiábamos algunos caprichos a cambio de ser nuestros amigos incondicionales, porque dos caballeros malditos como nosotros necesitan siempre de alguien en cada recoveco de la sociedad ya sea hoy o en el futuro.&lt;br /&gt; Un viernes por la tarde Patrice se negó a salir de la oficina y prefirió que nos quedásemos en el buffet todo el fin de semana encerrados. Mientras nos tomábamos un café y un cigarrillo en el hall de entrada me miró a los ojos y me dijo lo mucho que me detestaba y admiraba a la vez. Por tal quiso proponerme apostar nuestro futuro en la empresa. Siempre lo supe: Él me quería cerca pero olía perfectamente que quería mi sitio junto a mi padre. &lt;br /&gt; El trato fue el siguiente: tendríamos el fin de semana para que ambos lográsemos que un chico se enamorase de nosotros. La prueba no era demostrar que un hombre, heterosexual o no, puede cambiar o enamorarse en dos días, la prueba era que nosotros podíamos cambiar y mostrar sentimientos y, una vez lo lográsemos rechazar a nuestra conquista sin ninguna explicación. Ganaría quien se mostrara más cruel. La prueba sería más difícil si nos apoyábamos en nuestra propia naturaleza masculina calculadora. Entre hombres nos conocemos muy bien: A un hombre tenías que desbaratarlo desde el interior, hacerle dudar de sus deseos y elevarle a lo más alto de la rueda de Chicago para luego soltarlo en caída libre ¡Allí es donde se esconde el verdadero placer! En las lágrimas de quien te ha llegado a amar y que ahora te mira a los ojos incrédulo, desilusionado e indefenso ante la mordedura mortal de tu veneno.&lt;br /&gt; Para completar la prueba debíamos ser lo más transparentes el uno con el otro informando de los avances que llevásemos a cabo. Eso sería fácil. Sería como el cuento de la abeja haragana y la serpiente en la cueva.&lt;br /&gt;—¡Ah, ah! —exclamó la culebra, enroscándose ligero —. ¿Tú crees que los hombres que les quitan la miel a ustedes son más justos, grandísima tonta?&lt;br /&gt;—No, no es por eso que nos quitan la miel —respondió la abeja.&lt;br /&gt;—¿Y por qué, entonces?&lt;br /&gt;—Porque son más inteligentes.&lt;br /&gt; Y quien ganase se llevaría el premio de ver al menos despiadado salir del buffet el lunes por la mañana sin mediar explicación de modo de causar la peor de las impresiones y sufrir la mayor de las vergüenzas profesionales. Yo jugaba con ventaja, pero él algo ocultaba porque mostraba una seguridad en sí mismo que no era sana.&lt;br /&gt; A dos minutos de haber comenzado la prueba conocí en un chat a un muchacho que se hacía llamar Lekaíno, oriundo de Iquique a 400 kilómetros de distancia, lo que complicaba mi prueba, pero decidí ser lo más temerario posible y ganarle terreno a mi rival contándole a mi víctima de qué se trataba nuestra apuesta: Un hombre que sabe que es parte de un engaño y sin embargo le dices que terminará por caer ¡Eso si es un reto!&lt;br /&gt; Él por el contrario dejó de lado el chat y publicó online una foto suya en una página de contactos del principal periódico de la ciudad ofreciendo asesoría a hombres que quisieran casarse en el extranjero. Cinco minutos más tarde los teléfonos del buffet no paraban de sonar: Todo el mundo (gay) quería conocer y contratar al chico francés (mentira) que estaba al borde del despido improcedente de mi padre por ser homosexual ¡Encomiable! Tenía la mitad de la prueba conseguida y un sitio donde caer en caso de perder.&lt;br /&gt; Mientras él cogía llamadas de parejitas yo le reservaba un vuelo a Lekaíno para que al día siguiente a primera hora estuviese en la ciudad y nos conociésemos. Antes de eso me desnudé completamente y me hice una fotografía que le mandé por mail a mi conquista. Cogí el teléfono y le llamé mientras me paseaba desnudo sobre la alfombra hereke de seda asegurándome de que mi voz tuviese el tono de voz adecuado. La voz de Lekaíno, a diferencia de lo que esperaba encontrar, era masculina, cálida y digámoslo así, madura al hablar sobre cómo era su vida, su familia, sus amigos y la ciudad en que vivía. Lo que yo le conté de mí, en plan íntimo, era todo una gran bola de mentiras que él ya se conocía perfectamente. Y es que debo decir que mentir me encanta. &lt;br /&gt; Luego de hablar unos minutos le prometí enviarle el helicóptero de mi padre a recogerle, para acelerar las cosas, si aceptaba venir a la ciudad a pasar el fin de semana y conocernos. Lograría que él, aunque no le gustasen los hombres, se enamorara de mí y de la mentira de mi vida. &lt;br /&gt; Lekaíno aceptó porque no conocía la ciudad y porque le prometí que podría conocer a Patrice, que era un encanto de muchacho y si yo no le entusiasmaba, podría quedarse con él todo el fin de semana con los gastos pagados en el mejor hotel de la ciudad. Luego de eso me vestí y colgué satisfecho con una gran sonrisa. Lekaíno llegaría a la ciudad poco después que la potencial cita de mi enemigo.&lt;br /&gt; Patrice, por el contrario, citó en el despacho a uno de los chicos que le llamó y que estaba interesado en viajar a Europa a casarse con su novio y así emigrar para conseguir su permiso de trabajo y residencia ¡Iba a destruir una pareja seduciendo a este chico para que perdiese su futuro cuando cayese en caída libre! ¡Soberbio!&lt;br /&gt; Eran las ocho de la tarde. Los últimos rayos violáceos de la tarde entraban por los cristales del despacho. Según pintaban las cosas teníamos algo tejido a pocas horas de haber empezado pero el resto de la noche pintaba negra y tensa.&lt;br /&gt;“Fue una noche larga, interminable, que las dos pasaron arrimadas contra la pared más alta de la caverna”&lt;br /&gt; Exactamente dos horas más tarde, entre llamadas de teléfono, cafés y cigarrillos, Patrice abrió la puerta del buffet y su cita apareció. Era un chico delgado ¡qué importa cómo se llamaba! de aspecto desaliñado con una extraña mirada que entró sin decir nada y se sentó a llorar en la recepción ¡Adorable! Estaba sufriendo porque no podía casarse con su novio y Patrice, su salvador, le aconsejaría sobre los pasos a seguir en España para casarse: Colmenar viejo, le sugirió. Cogió el teléfono y usando un registro de empadronamiento falso le apuntó para casarse allí dentro de dos meses. Tiempo suficiente para que él le preparara permisos de trabajo y residencia acelerados completamente gratis. Mientras hablaba con él le sirvió una copa de champán y le preguntó por su novio. El chico dijo que le pasaría a buscar al buffet más tarde al salir de su trabajo en el Club de Yates ¡Perfecto!&lt;br /&gt; ¡Dar ilusiones a un desconocido! Lo que hago todos los días Patrice lo hacía mejor que yo con una soltura bestial, sin cobrar nada y divirtiéndose ¡Crueldad!&lt;br /&gt; Lekaíno me telefoneó desde la calle. El chofer de mi padre había aterrizado en el helipuerto y le había traído en coche atravesando la ciudad. Me asomé por el ventanal de la oficina hacia la calle ¡Allí estaba él justo en la esquina con un pequeño bolso de mano al hombro!&lt;br /&gt; - Baja - me dijo muy nervioso - nunca había hecho una locura así.&lt;br /&gt; Bajé en el ascensor asegurándome de que Patrice no me perdiera de vista desde lo alto del edificio. Detrás de él se asomaba tímido el rostro de su futura conquista. Sin darme cuenta le había regalado unos minutos preciosos a solas con él mientras yo intentaba convencer a Lekaíno de que todo era verdad para que subiera al buffet sin miedo alguno.&lt;br /&gt; ¡La fiesta recién comenzaba!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Patrice&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por el ventanal del edificio le veo bajar y cruzar la calle Prat en búsqueda del tal Lekaíno. Mi visita se ha impacientado y quiere que le siga dando más información de cómo casarse en el extranjero, pero a mí sólo me preocupa ganar la apuesta con mucha ventaja, porque ya sé que ganaré, a mi amigo Pablo. Le sirvo otra copa de champán y que se espere como ha esperado tantos años para salir de aquí de la mano con su novio y casarse en España. Esperar algo más no le hará daño, se ha apoyado en mí y ahora tendrá que confiar en mi sapiencia. &lt;br /&gt; Pablo camina con mucha seguridad hacia su cita sin saber que he cogido su número de teléfono y lo he publicado por todas partes en Internet. Tendrá que intentar ganarme atendiendo a todas las llamadas que recibirá y en algún momento tendrá que apagarlo. Cuando lo haga, habré ganado la mitad de la prueba. &lt;br /&gt; - Hola Pablo – le digo al móvil mientras le veo a través de los cristales. Pon el altavoz de tu teléfono para que haya transparencia, ya sabes.&lt;br /&gt; - ¿Qué quieres? – me pregunta nervioso mientras habla algo que no alcanzo a escuchar con el chico ese.&lt;br /&gt; - Me has dado ventaja dejándome solo aquí arriba – le recrimino – pero no importa porque sabré devolverte la mano y quedar iguales.&lt;br /&gt; Escucho cómo le pregunta por el libro que lleva en una mano y de qué se trata. Lekaíno le dice que es un libro escrito por él mismo y que espera le ayude con contactos editoriales que le prometió. Me sonrío de mala gana. Lekaíno le da la espalda, se ha distraído mirando un escaparate. Escucho cómo le dice que está hablando conmigo por teléfono y que en un momento estará con él. &lt;br /&gt; - Tengo que cortarte – me dice.&lt;br /&gt; - Haz como que me has cortado y mantén el móvil en la mano – le respondo – quiero escuchar todo lo que habláis.&lt;br /&gt; Pablo acepta. Se acerca a Lekaíno y le dice que le encantará leer su trabajo y que se encargará de recomendarlo a los amigos editores de su padre para sacar una edición y  venderla ¡Pedazo de mentiroso!  &lt;br /&gt; El chico le ha dado un sobre que saca de su bolso de mano; es un sobre grande de papel por lo que alcanzo a ver. Luego le ha hecho un par de preguntas algo extrañas que escucho a través del móvil abierto de Pablo.&lt;br /&gt; - ¿Qué tal el vuelo en helicóptero? – le pregunta.&lt;br /&gt; - ¿Qué helicóptero? – le responde éste – yo vivo a un par de calles de aquí.&lt;br /&gt; - Eres Lekaíno ¿no? – pregunta Pablo extrañado - ¿No has venido desde Iquique?&lt;br /&gt; - ¿De qué me estás hablando? ¿Estás drogado?&lt;br /&gt; Río a carcajadas satisfecho. Pablo le invita a subir según lo acordado pero el chico se niega nervioso. Yo creo que te confundes, le dice, yo no soy así.&lt;br /&gt; - Has estado hablando conmigo hace un rato, vives en Iquique, he mandado al chofer de mi padre a buscarte en Helicóptero a tu ciudad ¿No lo recuerdas? – Le recrimina Pablo - ¡Yo creo que tu eres de esos tipos que chatean con mucha gente a la vez, que se olvida de su propio nick y se confunde con todas las mentiras que suelta en Internet!&lt;br /&gt; Mal paso Pablito, pienso, pero a ver como sales de ésta. Yo creo que hemos dado con un tío más listo y mentiroso que nosotros dos. &lt;br /&gt; El supuesto Lekaíno se acerca amenazante a Pablo y le dice: Yo hablé con alguien por chat que prometió leer mi libro y supongo que eres tu, lo he traído, te lo dejo, lo lees y decides si vale la pena publicarlo o no. Si no te gusta lo tiras y se acabó el cuento.&lt;br /&gt; Pablo corta el teléfono y me asusto, pero luego le veo cruzar la calle con el libro en la mano. El supuesto Lekaíno no ha subido con él, se ha quedado en la calle tan tranquilo. Sólo en este momento pienso en lo que estamos haciendo y en que se nos va la cabeza. Aún no entiendo como hay gente por ahí que confía en nosotros. &lt;br /&gt; Antofagasta no es una gran ciudad, es más bien pequeña en extensión, de noche puede parecer tranquila pero engaña y mucho. Los crímenes más atroces se han perpetrado en ciudades desérticas donde parece que la vida humana no vale nada. En esta ciudad puedes pasear por las calles y advertir que, si eres distinto, todos te miran y lo hacen a los ojos si ven que vas contra la corriente y eso da mucho miedo. A pesar de que lo nuestro es sólo una apuesta tonta por un trabajo no deja de preocuparme que puede andar suelta por el mundo gente más ociosa y dañina que nosotros. &lt;br /&gt; Pablo abre la puerta del despacho intentando que la indignación no se le note en el rostro pero es muy mal actor. Está convencido que siendo directo, explícito y bruto puede engañar a la gente. Le tiene demasiada fe al poder del dinero, dinero que no tiene ni tendrá nunca porque no sabe qué es eso, ni cómo se gana con esfuerzo ni cómo se pierde con estilo. El sólo sabe que el dinero está ahí para comprar a la gente; que puede plantarse frente a alguien y decir: tu canta para mí, tu baila y diviérteme, tu desnúdate, tu ponme una copa, tu quiéreme más, tu quítate de mi camino, tu cómprate algo bonito, tu déjame entrar a tu discoteca exclusiva, tu olvídate de mi. Y en la vida no se puede actuar así, no se puede. Él solo entiende el amor como Esto es tuyo, esto es mío.&lt;br /&gt; ¿Tu, si tuvieras mucho dinero, actuarías así? Estoy seguro que sí. Los pequeñitos y los miserables que se dan un golpe de suerte son los peores. Es su naturaleza.&lt;br /&gt; Pablo, desde luego, no lo tiene por lo que no entiendo cómo puede actuar así tan despectivamente con todo el mundo creyendo que nadie se da cuenta. Aquí en el buffet cada vez que le ven salir por las mañanas es un corrillo de comentarios bienintencionados de su parte a todo el mundo que llega a trabajar, deteniéndose cada cinco metros con cada uno de ellos, saludando con un grandilocuente ¡Buenos días!, ¡qué bien te queda esa chaqueta! ¡Qué lindo peinado te has hecho! ¡Cada día estás más delgada! ¡Es idea mía o estás más musculoso! ¡Feliz cumpleaños! ¡Felicidades por tu hijo! Es un hombre sin pasado ni clase y no tiene interés en tenerlo. Voy a tener que enseñarle haciéndole pasar algo de miedo. &lt;br /&gt; Pablo tiene una mirada derrotista pero fija su atención en mi visita: el chico que quiere casarse con su novio.&lt;br /&gt; - ¡Tu como te llamas! – pregunta encendiéndose un cigarrillo.&lt;br /&gt; El chico se llama Miguel. Un nombre común para un chico común con una vida común pero sin mayor ambición que ser feliz con su chico. Lo miro. Está hojeando unos papeles que están sobre un escritorio y dice su nombre sin prestar mucha atención a Pablo que se va a por una copa con el libro de Lekaíno en la mano.&lt;br /&gt; - ¡Miguel qué! – vuelve a preguntar - ¿No tienes apellido?&lt;br /&gt; - Déjale en paz – digo – le estoy asesorando con los trámites que tiene que hacer para casarse sin problema en Europa.&lt;br /&gt; El móvil de Pablo suena insistentemente. Me mira ofuscado y yo sonrío. Sé que han comenzado a molestarle sin parar desde que ha entrado al edificio con llamadas al móvil y le escucho hablar con desconocidos: gente que le pide una cita, que le pide una pizza, que le pregunta qué lleva puesto, que quieren denunciarle, que quieren explotarle. A todas ellas corta furioso. Es un hombre sin control bajo presión como siempre supe.&lt;br /&gt; Miro la hora, es la una de la madrugada. Nuevamente Pablo recibe otra llamada pero esta vez se detiene a pensar antes de responder. Sé que es el chico del libro que le está pidiendo algo y esto le irrita más pero a pesar de esto tiene tiempo de hacer una estupidez sin límites dándole el teléfono fijo del buffet. Apaga el móvil y lo lanza contra la pared para seguir leyendo el libro ése. Sé que algo está tramando.&lt;br /&gt; Miguel se ha asustado un poco pero luego sigue hojeando unos papeles.&lt;br /&gt; Me acerco a él. En las manos tiene dos grupos de curriculums, a un lado tiene a la gente con foto y en otro los curriculums de gente sin foto y me explica que si fuese jefe de personal no contrataría a nadie que no pusiese una foto nítida en ellos, luego cogería a la gente que le diese la impresión de tener menos problemas porque, aunque suene incoherente, esta gente es la que primero se larga dejando todo tirado. Y finalmente, de este grupo llamaría a entrevista a los que tuviesen alguna incapacidad física y que no tuviese problema en ponerlo en un curriculum.&lt;br /&gt; - Miguel – le digo - ¿tienes trabajo? Si lo tienes quiero que renuncies inmediatamente y comiences aquí el lunes en Recursos Humanos. Estoy seguro que las condiciones económicas te vendrán bien, podrás ahorrar y hacer tu vida con tu chico con un futuro más estable y haciendo las cosas con cautela. &lt;br /&gt; El rostro de Miguel se ilumina maravillosamente, coge el teléfono para llamar a la consultora donde trabaja y deja un mensaje en el contestador renunciando en mis narices sin pensarlo, lo que me hace desestimar mi pequeño triunfo porque en lo fácil no hay reto ¡Me siento tan desdichado en esta ciudad donde no hay sitio para mí!&lt;br /&gt; Después de pensarlo, Miguel sólo trabaja en una consultora minera y por muy mal que quede puede volver una y otra vez a cualquier otra. Le sugiero que me firme un contrato que le vincule aún más y, si nos demanda, será el buffet quien responderá por mí.&lt;br /&gt; La lectura de Pablo se detiene cuando suena el teléfono del buffet. Es Lekaíno que quiere saber cómo va la lectura del libro. Les escucho discutir hasta que cuelgan. El teléfono vuelve a sonar insistentemente pero Pablo ya no lo vuelve a coger. &lt;br /&gt; Pablo, Pablito. Has cometido un error muy grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. MIGUEL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Yo no sé nada. &lt;br /&gt; De esa noche sólo me acuerdo que fui al edificio maldito ese de calle Prat a dejar una pizza que encargaron sobre las diez de la noche. Me abrieron abajo en recepción y el de la entrada me dijo que allí no habían pedido nada. Pensé que el guardia ése quería que se la dejase gratis y aproveché un descuido suyo para colarme al ascensor y subir a la planta que me habían dicho. Una vez arriba toqué el timbre del buffet de abogados y la puerta se abrió sola. Entré pero no había nadie. Estaba todo a oscuras y solo se veían las luces de la noche colándose dentro. &lt;br /&gt; Dejé la puerta entreabierta y tuve la sensación de que me hablaban muy cerca, casi al rostro. Me llevé un susto que se me saltaron las lágrimas y me senté en una silla para recuperarme. Sentí como una brisa que me atravesó y la puerta del buffet se cerró de golpe como si alguien hubiese salido con prisa al ascensor.&lt;br /&gt; Me olvidé de la pizza y de todo. Estuve jadeando asustado un rato y en la oficina aquella escuchaba a alguien respirar, un hombre quizá. Me acerqué al ventanal y estuve mirando a la calle un rato hasta que empañé el cristal de la ventana.&lt;br /&gt; Cuando se me quitó la taquicardia, sentí como si hubiese regresado alguien a la habitación y la puerta volvió a abrirse. Estaba paralizado, no podía moverme del miedo y los teléfonos del buffet comenzaron a sonar todos, absolutamente todos. Cogí uno: al otro lado de la línea había alguien preguntando por una editorial a esas horas. Colgué como un autómata y marqué a la pizzería con una mezcla de felicidad muy rara. Llamé, desde ese mismo teléfono, y renuncié. No quería saber nada más de este trabajo. &lt;br /&gt; Apenas lo colgué saqué fuerzas de flaqueza para salir corriendo de allí hacia el ascensor sintiendo que me llamaban por mi nombre pero no quise volver la vista atrás.&lt;br /&gt; El guardia de seguridad de la entrada me detuvo por colarme y llamó a la policía a la que conté esta misma historia.&lt;br /&gt; Desde ese día evito pasar frente al edificio éste, el más alto de la calle Prat porque allí sé que ha pasado algo raro.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. PABLO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Tenía la mala costumbre de quedar con gente de los chats porque me sentía solo. Cuando me convencí de que no era ese el medio correcto de conocer a nadie me decidí a charlar sin más usando distintos nombres y soltando tonterías a destajo con tal de que se me ocurriesen ideas y pudiera inspirarme para seguir escribiendo, que es lo que más me gusta. En la central de teléfonos de taxis que está por el Estadio Regional, algunos días no suele haber mucho trabajo y así me entretengo escribiendo y escribiendo. Yo creo que no soy muy bueno pero no por eso voy a dejarlo. Quizá algún día salte la liebre como dice mi amigo Isaías. &lt;br /&gt; He enviado algunos trabajos a las editoriales y he conocido a algún editor interesado en publicarme pero no pasa más allá de un simple interés. &lt;br /&gt; Una tarde de viernes, estando en casa, me puse a charlar con un tipo que se llama Pablo, decía que trabajaba en el buffet de su padre que era uno de esos nuevos ricos y me pidió que le imprimiera un trabajo y se lo llevara con el compromiso de leerlo y, si era bueno, editarlo en Santiago. Me habló de su vida a grandes rasgos y como me cayó muy bien le dije que escribiría un cuento imaginándome la vida que yo creía que él tenía. Él aceptó muy agradecido y le comenté que en un par de horas me acercaría con el cuento que escribiese y se lo dejaría dentro de un sobre con mi novela dedicado. Pablo me pidió que lo hiciese con el detalle de que hablara de un amigo suyo también que se llama Patricio o Patrice, algo así y que me inventara algo que a mí me viniese en gana y así lo hice. Estuve escribiendo una historia improvisada y la imprimí. Salí corriendo de casa y quedé en juntarme con él en el Paseo Prat por la tarde, sobre las ocho, no recuerdo bien. Llegué y llamé a su móvil pero nadie respondía. Debí imaginarme que era una jugarreta como las que hace esta gente de los chats y estaba a punto de irme cuando un chico vestido de uniforme de vigilante de seguridad cruzó la calle y me preguntó algo de un vuelo en helicóptero. Me asusté un poco porque hay mucho loco suelto por ahí y éste me arrebató el sobre con el libro de las manos. En el forcejeo el sobre cayó al suelo. Al mirar hacia abajo no había y el chico había desaparecido. Me quedé paralizado unos minutos sin creer lo que me estaba pasando. Luego de un rato eché a caminar sin dirección. Llamé al chico éste pero no logré hablar con él. Cada vez que le llamaba no lograba escuchar nada. Así estuve hasta que me saltó la grabadora del móvil dándome un teléfono fijo al cual llamé muchas veces sin obtener respuesta. Ese “algo” me había robado mi libro. Lo peor es que no sé bien qué sucedió, no tengo una respuesta racional a ello.&lt;br /&gt; Sigo escribiendo, pero ahora lo hago sólo para mí.&lt;br /&gt; Con el tiempo, leyendo las noticias en el periódico, leí que habían detenido a un repartidor de pizza que intentó colarse esa noche al edificio. Sólo decían que después de detenerle había estado preso una noche y que al final lo habían soltado. &lt;br /&gt; Meses después volví a leer una esquela recordatoria con el nombre de dos guardias de seguridad que había muerto por un escape de gas. Eran dos chicos que estudiaban Derecho y que hacían prácticas en uno de los buffets del edificio. Esa era la versión oficial.&lt;br /&gt; Mi versión es la que cuento en esta historia: que esos dos chicos aún habitan esas oficinas y se pelean por saber a cuál de ellos recuerda la gente después de muertos y cuál de los dos puede haber dejado huella en sus seres queridos como para apostarse a cuál de los dos se les extraña más. &lt;br /&gt; Según mi opinión a ninguno se les recuerda. Es por eso que entran en contacto con alguien que cuente su historia y así no olvidarles por los siglos de los siglos. Sólo a eso puedes aspirar si no has dejado huella y has desaparecido de manera violenta. Sólo a eso.&lt;br /&gt; A veces, cuando me aburro en el trabajo, sigo llamando de noche al buffet para escuchar lo que dice el silencio de ese lugar en lo alto de ese edificio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pre - Epílogo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Son las siete de la mañana. Hora en la que Pablo y Patricio deberían salir de su turno de vigilancia en el buffet de abogados de ese edificio. Ya les han reemplazado por otros después del escape de gas. Pero ellos continúan yendo a trabajar de viernes a domingo haciendo lo mismo que hacían en vida: mentir sobre sus vidas imaginando que uno de ellos es el hijo del dueño de todo y el otro que le hace el peso en inteligencia. También se entretienen esos largos fines de semana encerrados en esa oficina estudiando para exámenes que jamás rendirán, enfrentando opiniones, resolviendo casos ya resueltos y buscando nuevas causas que apoyar. Juegan con la gente y compiten sobre a quién recuerdan más sus seres queridos. &lt;br /&gt; Según Pablo es él quien ha ganado porque ha logrado que una persona anónima escriba algo sobre él, que quizá no se ajuste a lo que él realmente era pero es una buena aproximación. Después de todo él mismo siempre decía que era un hombre muy mentiroso así que nos conformaremos con esta mínima descripción. &lt;br /&gt; Patrice no logró superar el logro de su amigo y cada viernes noche trama nuevos retos para probar su poder de convencimiento sobre la gente incitándoles a hacer cosas que no quieren realmente hacer. &lt;br /&gt; Según mi entendimiento ambos han sido olvidados, aunque no puedo evitar sentir curiosidad cada vez que paseo por la calle esa del edificio y mi imaginación despierta al escuchar el siseo de las hélices de un helicóptero volando sobre la ciudad. &lt;br /&gt; Ahora que sé que Pablo ganó su apuesta, entiendo porqué se siente tan culpable y, a pesar de eso, no puede parar de reír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Pablo, Pablito...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me quedé con el libro que escribió Lekaíno en la mano leyéndolo, pero luego cogí el sobre y saqué de su interior las hojas con el cuento que hablaba sobre “mi posible e inventado yo” y se lo alargué a Patrice en señal de triunfo para que lo leyera. Pero él siempre fue orgulloso.&lt;br /&gt; - En unas cuantas horas le he arrancado a un desconocido una muestra de amor sin apenas conocerme – le dije – Con esto podemos decir que he ganado.&lt;br /&gt; Patrice estaba indignado. Esta eternidad a la que estábamos condenados no la llevaba nada bien y el limbo era para él como el infierno, solo en mi compañía.&lt;br /&gt; - ¡Las mentiras te han condenado a vivir como un fantasma, sin pasado ni futuro! ¡Quieres que te recuerde cuánto duele ahora el presente! – me respondió entre gritos.&lt;br /&gt; Le miré perplejo. Decir que estaba fuera de sí sería una redundancia vulgar, pero lo estaba. Dentro de él había tanto odio que parecía que su piel se transparentaba.&lt;br /&gt; - ¡Yo tengo poder sobre la gente! – repetía – ¡he obligado a alguien a renunciar a algo que tenía!&lt;br /&gt; - Era un pobre repartidor de pizza, le has metido un susto y ya está – le dije – lo que hice yo hummm... ¡eso es perfume!&lt;br /&gt; Se abalanzó sobre mí y nos golpeamos contra el duro cristal que nos separaba del abismo hacia la calle. Estuvo un tiempo que fue infinito cogiéndome del cuello y escupiéndome a los labios todo el odio que sentía por mí. Así quería verle, derrotado y fuera de control. Yo había ganado.&lt;br /&gt; ¿No recuerdas el día ése del escape de gas?&lt;br /&gt; Esa era su defensa: apoyarse en la versión oficial que desconozco cómo llegó a creerse. La versión oficial que yo muy bien recuerdo es que nos dimos de golpes hasta quedar inconcientes en el suelo. El escape fue posterior. Al día siguiente nos encontraron así.&lt;br /&gt; Yo jugaba a ser importante mientras estaba entre esas cuatro paredes. Él jugaba a probar que era mejor que yo. Pero una vez que nos quitábamos el traje de guardia de seguridad y nos vestíamos de estudiantes de derecho que trabajan los fines de semana para pagar los estudios, el juego y la rivalidad se acababa.&lt;br /&gt; Salíamos como buenos amigos. Tan amigos como una serpiente y un ave de rapiña.&lt;br /&gt; Miro a través de los cristales. Su mano sigue aprisionándome el cuello y miro hacia las luces de la ciudad. Ser más desgraciado de lo que soy es imposible. Si hubiese podido elegir el modo de irme de aquí desde luego no hubiese elegido éste. Toda la eternidad viendo las vidas de la gente pasar frente a mis ojos a través de una ventana mientras yo soy eterno es el peor castigo: ver los triunfos y las caídas, los segundos de felicidad y las penas que duran cien años en el rostro de la gente que entraba al despacho cada día me volvía loco. ¡Porqué!&lt;br /&gt; Patrice apretaba cada vez más pero no sentía nada. Apretaba como si quisiera con ello detener el tiempo y quedarnos aquí, encerrados para siempre, como la abeja haragana y la culebra de ojos verdes en la cueva del buffet.&lt;br /&gt; Ahora sé porqué no puedo parar de reír por muy culpable que me sienta al haber arrastrado a alguien más a mi prisión del limbo.&lt;br /&gt; ¿Y mañana a qué jugaremos? Algo se nos ocurrirá.&lt;br /&gt; Yo ya demostré que puedo dejar huella en alguien. Él, que puede influenciar a los vivos a hacer cosas que no desean hacer ¿Pero y qué ganamos nosotros? Si tan siquiera nos divirtiésemos como dos amigos.&lt;br /&gt;“Todavía el hombre no inventaba las huellas...”&lt;br /&gt; Al susurrar estas palabras de un poema de Andrés Sabella él se calmó y me abrazó con más fuerza aún. Yo era lo único que tenía y se derrumbaba como un rascacielos de naipes que cae ladrillo a ladrillo a las calles aplastando los sueños de las personas que aún tienen la osadía de luchar por un futuro mejor.&lt;br /&gt; Esa noche morí una vez más junto a él. Apoyamos nuestras manos desnudas en el cristal de los ventanales sin sentir el obligado frío y nos dejamos llevar por la idea de lo que nos perdíamos fuera más allá de los edificios, de los coches y de las almas noctámbulas. ¡El mar! ¡Cuánto añoraba el aroma del mar! &lt;br /&gt; Y entonces sentí cansancio. Por fin una sensación humana que tenía olvidada. &lt;br /&gt; Miré hacia el rostro de Patrice y le dije “Lo siento” entre lágrimas; con todas las lágrimas que había retenido encerrado allí.&lt;br /&gt; Ahora no sé donde estoy. &lt;br /&gt; Sé que él se ha quedado allí porque fue incapaz de decir palabra alguna de perdón y le pudo más el odio. Por esa razón es que yo podía aventurarme más allá del edificio y dar algunos pasos en la calle, porque nunca olvidé que antes de morir tenía sentimientos que van conmigo donde vaya y jamás me abandonarán.&lt;br /&gt; Él, mientras no acepte esto, seguirá encerrado y detenido entre esas cuatro paredes sin nadie que le haga compañía y le ayude a aceptar su condición.&lt;br /&gt; La eternidad sumido en un error. Ciego.&lt;br /&gt; Yo soy libre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-5379693898451508353?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/5379693898451508353/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/helicopteros-en-el-cielo-de-antofagasta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/5379693898451508353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/5379693898451508353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/helicopteros-en-el-cielo-de-antofagasta.html' title='HELICOPTEROS EN EL CIELO DE ANTOFAGASTA'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdARqs9HeZI/AAAAAAAAABc/WWul0Nf6uRo/s72-c/bee4.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-1702715003400672525</id><published>2009-03-29T17:12:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T17:14:13.681-07:00</updated><title type='text'>GRIMALDINA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAOwiCSnII/AAAAAAAAABM/NE2QqGdq4GU/s1600-h/GR.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 256px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAOwiCSnII/AAAAAAAAABM/NE2QqGdq4GU/s400/GR.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318767386857479298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pater noster, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum&lt;br /&gt;Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo, et in terra.&lt;br /&gt;Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,&lt;br /&gt;et dimitte nobis debita nostra como;&lt;br /&gt;sicut et nos dimittimus debitoribus nostris.&lt;br /&gt;Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo.&lt;br /&gt;Quia tuum est regnum, et potéstas, et glória in sæcula.&lt;br /&gt;Amen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pater noster -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si. Grimaldina es mi nombre. Ya sé que es un nombre feo pero explicarle eso a mi madre que es la que ha tenido la culpa de todo siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me puso así por una princesa de no sé donde que se llamaba La Grimaldi y porqué lo único que yo saqué de ella fue el color de pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre es una mujer conejo (y en el fondo una grandísima cabrona) de esas que se pasan toda la vida pariendo críos para cortarles el cordón umbilical y luego dejármelos a mí para que yo los críe. Ella es así. Apenas paría se fajaba entera, se pintaba los labios y se iba a las fiestas del pueblo a buscarse un huaso que nos ayudara con la cosecha, con los caballos y con el montón de críos que había tenido con los años nada más por hacerle caso al puñetero cura de mi pueblo. Ella nunca perdió la esperanza de encontrar un padre para mí y para mis cuatro hermanos mocosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, la esperanza la perdí del principio porque ella es idiota y de esas mujeres que les da igual ocho que ochenta y se enamora de buenas a primeras con tres palabras bonitas le digan. Luego se desengañaba, lloraba como una marrana por haberse quedado sola preñada y vuelta a cuidar de la cosecha, de las gallinas, las vacas y de las uvas para la pisquera (que son en el fondo lo único que nos daba para comer) Gracias a Dios se quedó viuda porque mi padre era un bendito y le aguantaba todas sus tonterías de mujer bruta de campo. Si no fuera por esa camioneta de la mina de Los Pelambres, aun estaría vivito, y al menos mis hermanos serían hermanos de padre y madre y no hermanastros ¿Tu sabes lo que es tener que criar a cuatro niños distintos entre si y que cuando vas por el pueblo todos te señalen como la niña tonta que cuida a los hijos de otros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanto todos los días de la cama a las cinco de la mañana con un zapato que me arroja mi madre a poner ollas y teteras al fuego, ordeñar la vaca para darles de desayunar a los jornales que mi madre ha contratado para la temporada de la uva, levantar a los cuatro monstruitos y dejarlos entretenidos bajo el parrón, levantar a la abuela y meterla en la mecedora para que ella les eche un vistazo mientras me voy a la escuela caminando un par de kilómetros hasta la tarde en que vengo reventada como un sapo a preparar la cena a todos los jornales otra vez, dar de comer a los monstruitos y acostarles, a la abuela, a la mujer conejo, hacer las tareas del colegio, encerrar las gallinas y cerrar el portón y todo esto con una vela en la mano. Cuando caigo a la cama me importa un rábano que mi madre me de tres gritos para rezar antes de dormirme. Con una vida así tendría mucha suerte si Dios me castiga y me fulmina por no haber rezado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así todos los días. Menos los sábados de primavera y verano que mi madre se larga a las fiestas de los pueblos para dejarme sola con la abuela y los críos y regresar de madrugada con algún huaso bruto engañado. Lo peor es que al día siguiente le tengo que poner también a él de desayunar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Yo no sé qué será de mí cuando me empiecen a salir las tetas! ¡A mi madre le da algo fijo! Y es que ya lo veo; le empezaré a gustar a los jornaleros y ya la habremos cagado porque eso a mi madre no le va a gustar y terminará por ponerme en la puta calle como le pasó a la Rudolfina, la niña de la parcela de al lado, que apenas le salieron las tetas la echaron de casa y se fue a trabajar cuidando niños a la gran ciudad. Vamos, lo que hago yo pero de gratis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único bueno de mi vida es mi abuela porque no se mueve ni molesta si no quiere. Yo creo que se hace la tonta. Está muda pero cuando tiene que hablar suelta unas perlas que nadie se imaginaría. Dicen que está tontipléjica, pero yo creo que es mentira. Se acostumbró a que yo hiciera todo por ella y a cambio cuida de mis hermanos pequeños arrojándoles uvas que coje del parrón para que se queden tranquilos. Una vez la sorprendí dando un par de pasitos desde la mesa a su mecedora con una gallina en la mano cogida por el pescuezo. Cuando me vio soltó una risita jocosa, le torció el cogote a la gallina y la arrojó a mis pies. Toma, dijo, ¡tengo ganas de comerme una cazuela!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los domingos se puede decir que son diferentes porque puedo levantarme un poco más tarde, vienen todas mis tías y primos y les tengo que poner de desayunar. A mediodía puedo irme a misa, que es mi única entretención, a escuchar la sarta de tonterías que dice un cura jovencito en la iglesia del pueblo. Prefiero eso a quedarme en casa con los gritos de mis hermanos y primos peleándose por meterse al canal a bañarse en pelotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis tías son todas unas inútiles. Sólo hablan de lo bien que se vive en el pueblo de al lado y de porqué no nos vamos a vivir allí y dejamos la parcela tirada porque así trabajaríamos menos. Si la única que trabaja como una negra en casa soy yo. Si les hiciera caso mi madre estoy segura que ninguna de estas cotorras iba a ayudarnos a nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo esto en la cabeza no hay dios que se concentre en la misa. El cura me tiene fichada porque soy rubiecita y ya me está llegando el desarrollo. Me ha dicho que las niñas buenas van a la confesión en su oficina cuando ya se han ido todos. Yo prefiero ser una niña mala y que me echen a puntapiés del cielo porque una vez le vi confesando a dos niños sin ropa. Con el tiempo, en la escuela, entendí que eso era normal porque en la antigua Grecia los padres mandaban a los niños con unos tutores que les enseñaban cosas y en todos los libros salen sin ropa así que todo bien. Además el cura es jovencito y según las niñas del colegio es mejor que el cura anterior que era un viejo antipático que nada más que vivía para cobrar a la gente por todo: dar misas, bautizar a los niños, casar huasitos con huasitas, dar extremaunciones a los abuelos e inaugurar las fiestas del pueblo. Cuando este cura ladrón murió, la gente se metió en la sacristía y encontró sacos de dinero de toda una vida con el cual construyeron una capilla nueva y trajeron al cura nuevo del pueblo de al lado y vuelta a empezar. Y es que en el pueblo hay poco que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escuela me encanta porque ahí siento que no trabajo para nadie y puedo ser una niña como las demás. Los niños del colegio me miran asustados porque las niñas rubias son algo raras en el pueblo y todos dicen que son las primeras que caen. Yo no sé muy bien a qué se refieren. Un día un niño medio tonto y que anda todo el tiempo sobando a las niñas me dijo que los niños más bonitos eran los que primero perdían la virginidad (él yo creo que no la va a perder nunca). Cuando me dijo eso imaginé que mi madre me había apuntado a alguna lista con el cura jovencito para que perdiera la virginidad de las primeras y así poder echarme de casa para que me pusiera a trabajar y trajera dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué pasará con las niñas morenas y las pelirrojas? Seguro que eso va por orden y se tienen que esperar hasta que el cura les llame: primero los niños y niñas bonitas y al final van llamando a los feucos para perder eso de la virginidad ¡Yo no quiero ser como la virgen porque sufrió mucho en su vida con un hijo que persiguieron como a un delincuente y lo mataron los romanos! ¡Yo no quiero que los romanos vengan a por mí a preguntarme por mis hijos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Y si me tiñera el pelo de negro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto de vivir escuchando estas historias me trae por el camino de la amargura ¡Ojala nunca me salieran las tetas, que debe ser como si te creciera una bomba de tiempo en el pecho! Quiero seguir siendo una niña y que jamás me salga ese matojo de pelos que tienen todas las mujeres entre las piernas como mi madre y así nunca me saliera un niño por allá abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Los hombres también tienen pelos ahí? No estoy segura y ahora estoy más perdida que nunca desde que me dijeron que en el pueblo había un niño que tenía pelo entre las piernas pero que se comportaba como una niñita ¡El mundo de los adultos es tan complicado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese niño tonto y mentiroso del colegio también me dijo que los abuelos, al envejecer, se van encogiendo y les salen orejas grandes como las de los murciélagos para que después de morir se transformen en vampiros y vaguen por el mundo conspirando contra la humanidad hasta el día del fin del mundo que debe ser pronto porque ya estamos a mil novecientos ochenta y seis. Ese cuento si que no me lo creí porque mi abuela puede ser todo lo bruja que se quiera, pero vampira no, porque si apenas puede caminar menos podrá volar. Cuando le pregunté a ella si vendría después de muerta a chuparme la sangre me lanzó una olla a la cabeza diciéndome que ya me gustaría a mí que ella estuviera muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese niño mentiroso un día me va a volver loca de tantas mentiras que me dice, aunque me río mucho con él, especialmente cuando me cuenta cosas que yo aun no sé. Un día, en el recreo, me dijo que al día siguiente sería el fin del mundo y que iba a venir Jesús montado en el cometa Halley y detrás de él iban a venir los romanos persiguiéndolo montados en cometas que se estrellarían en la tierra e íbamos a saltar todos por los aires. Así que debía despedirme de todos mis amigos y profesores. Estuve toda la mañana despidiéndome de todos y hubo más de uno que se creyó el cuento y terminó llorando. El niño mentiroso no paraba de reír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de irme a casa me pasé a la iglesia a ver al cura para preguntarle si esto era cierto. Me miró muy serio y me dijo que el Apocalipsis ése no debía pillarme sin confesar así que me pidió que me quitara la ropa para el tema ese de la virginidad. A mi me dio miedo; como al día siguiente ya vendría Jesús a destruirlo todo, si perdía la virginidad y me quedaba preñada no me daría tiempo de criar un hijo ni nada así que salí corriendo. El por detrás me gritaba que al menos rezara nosecuantos Padre Nuestros pero yo sólo pensaba en que sería mejor que los rezara él y su puta madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Apocalipsis es así. No te da tiempo a nada; ni a preparar la cena a tus hermanos, ni a ayudar a la abuela a acostarse ni a cerrar el portón. Al llegar a casa vi salir a los últimos jornales y me despedí de ellos diciéndoles que no vinieran al día siguiente porque ya no habría campo para segar, ni caballos, ni uvas ni nada y si el fin ese venía temprano lo mismo tampoco habría desayuno porque a mi no me iba a dar tiempo con tanto ajetreo. Además, si todos los seres humanos íbamos a amanecer muertos entonces qué más daba encerrar las bestias esta noche, así que las dejé escapar a todas por el campo para que su último recuerdo animal fuese una comilona de uvas, tomates, duraznos y todo lo que cultivábamos en la parcela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me metí a la casa me acerqué a mamá y le di un gran abrazo pero ella me apartó y me cruzó la cara de un bofetón por haber dejado escapar a los animales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¡Que es el fin del mundo!, le grité. Pero ella nada, como si le hablara a la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Entonces sentí una gran presión en el pecho ¡Las tetas! ¡Se acabó mi tiempo!, pensé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre me vio soltar un par de lágrimas y me zarandeó para que le dijera qué me pasaba. Entonces le conté lo de las tetas, de los vampiros, de la abuela tontipléjica, lo del niño mentiroso, de la lista de espera para perder la virginidad con el cura, lo de los romanos que venían a por Jesús y del Apocalipsis del día siguiente que dejaría a los seres humanos muertitos y a las vacas paseando por los caminos y campos como si esto fuera la lejana India.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¡Qué me estás contando pendeja estúpida!, me gritó lanzándome al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí corriendo de casa, corriendo entre lágrimas pero feliz porque ahora ella tendría que hacer la cena, acostar a los monstruitos y a la abuela y cerrar el portón. Corrí y corrí hasta que paré en medio de un camino a oscuras que llevaba al pueblo de al lado. Miré hacia el cielo y vi el cometa ¡Era bellísimo! Pero yo aun era virgen y aún estaba viva ¿Porqué seguía viva?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me colé en una granja junto al camino y junto a un granero habían unos sacos de fertilizante con una calavera blanca dibujada. Le hice un agujerito a uno de los sacos y comencé a escarbar hasta que saqué un par de bolitas de eso y me las metí a la boca. No sentí nada. Seguí comiendo hasta que comenzó a arderme el estómago, entonces supuse que el cometa se había estrellado ya en la tierra pero me lo había perdido y que, en ese preciso instante, todos los seres humanos estábamos sintiendo el mismo calor en el vientre, prendiéndonos fuego por dentro, y que de un momento a otro íbamos a explotar por los aire y dejaríamos de sufrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Al día siguiente el mundo entero se acabó, pero sólo para mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-1702715003400672525?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/1702715003400672525/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/grimaldina.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/1702715003400672525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/1702715003400672525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/grimaldina.html' title='GRIMALDINA'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAOwiCSnII/AAAAAAAAABM/NE2QqGdq4GU/s72-c/GR.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-776053132190921208</id><published>2009-03-29T16:59:00.001-07:00</published><updated>2009-03-29T17:12:47.501-07:00</updated><title type='text'>ROCK &amp; ROLL IS NOT DEAD !</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAL724RdmI/AAAAAAAAABE/IXG9p-QH_dI/s1600-h/depeche_mode_10_500_375_Anton_Corbijn___Mute_Records.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAL724RdmI/AAAAAAAAABE/IXG9p-QH_dI/s400/depeche_mode_10_500_375_Anton_Corbijn___Mute_Records.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318764282896283234" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Y creeis que es amor, pero es sólo selección natural de las especies.&lt;br /&gt;                                         Quereis ser elegidos a toda costa y por un instinto animal de lo más básico,&lt;br /&gt;vais a terminar como el rosario de la aurora.&lt;br /&gt;Uno pierde el norte y eso es peligroso... Muy peligroso..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi adolescencia fue un soberano asco, como ya habréis adivinado, un asco y me quedo corto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crecí siendo el mismo niño flaquito que de niño y el milagro no se produjo por más que pedí a mi padre, Satanás, que me partiera un rayo, que me contagiara de alguna enfermedad lo más purulenta posible o me volara los sesos algún drogadicto de los muchos que con los años vinieron a vivir a mi barrio. Nada. Ahora entendía lo que era vivir en el mismo infierno. La adolescencia es el peor período en la vida de un hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía catorce años, calzaba un cuarenta y dos, no sabía peinarme bien y menos aun vestir sin que me ignoraran en la calle y me dejaran en paz. En el colegio dos tazas más de lo mismo. Como era tan delgado me metía en dos pares de pantalones para hacer que tenía las piernas más gruesas, lo mismo hacía con las camisas y camisetas y salía a la calle vestido como una cebolla dándome igual si hacía frío o si hacía un calor sahariano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esto seguro os queda claro que estaba transformándome en un jovencito triste como la figura del Ingenioso Hidalgo: Ni me gustaba el futbol, ni me gustaba el mar, no me gustaban las drogas ni me gustaban las chicas y la música la descubrí gracias a las canciones más horteras de toda la Historia jamás escritas como la canción de Fame, Billy Jean, Like a virgin y las de Flashdance y Footloose. O sea, canciones que te sacaban de la cama con una patada en el culo a bailar y bailar. Siendo como yo era, feillo e inseguro estaba claro que jamás me atrevería a sacar a una niña a bailar nada de esto. Y así me fue toda la juventud ¡Todas las puñeteras niñas querían bailar como Madonna y nos veían atractivos vistiendo esos horribles calcetincitos blancos a lo Jackson!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las fiestas iba solo a dejar la cooperación (pasteles y bebidas) y me regresaba corriendo a casa asustado de haber visto a tantas chicas jugando a ser mujercitas con los otros chicos de mi edad y, que estoy seguro que no eran mejores que nadie, sólo que yo era apático. Nada me atraía. Sólo quería leer todo el día, estudiar y estudiar, reventarme el cerebro y, si había suerte, me terminaría de matar el aburrimiento en la soledad de mi cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con semejante panorama no es de extrañar que la primera chica que se acercó a preguntarme algo la dejase hablando sola intimidado por su seguridad en sí misma. Seguridad en sí mismo. Extraña cualidad que yo imaginaba que jamás tendría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso siempre rezaba para que alguien me asaltase y así morir rápidamente sin dolor ó con él, pero morir. Y luego imaginar a todo mi colegio llorando mi asesinato y de este modo cargar sobre todos mi muerte. Pero no. Nunca me pasó nada y tuve que aguantar años y años de burlas por: ser flaco, por vivir en un cerro, sacar buenas notas, no saber jugar fútbol con los chicos, voleyball con las chicas ni básquetbol con los chicos populares (que eran de otra raza más elevada), no saber como acercarme a una chica, no saber hacer abdominales y por no saber nada de nada de la vida. Estoy seguro que todos apostaron a que sería el último tarado de la promoción que se bebería una cerveza, que encendería un cigarrillo y que perdería la virginidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para todos aquellos que apostaron: Ganasteis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me iba corriendo a casa a imaginar mundos lejanos donde sólo entraba mi padre, Satanás, porque fue el primero que vino en mi ayuda, me escuchó y me hizo compañía hablándome al oído de países más allá de la cordillera de la costa, de gentes de distintas nacionalidades matándose entre ellas, hablando distintas lenguas para insultarse y tomando las armas para hacerse con los gobiernos de países pobres. Yo creo que me mostraba, en sueños, lo que era la vida y los deseos de la gente de Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De algo había servido venderle el alma: no tuve riqueza material pero sí tuve libertad para crear. Escribía historias, dibujaba historietas y me perdía entre invenciones que diseñaba mi fértil cabeza enferma de aventuras. Y me iba directo al rincón de mi cuarto a escribir y no salía de allí nada más que para ir al colegio ocultando mi rostro de las primeras espinillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Luis ya no era más que un recuerdo y me dedicaba a intentar diseñar lo que sería mi vida sin él y sin sus consejos. De él sólo sé que murió en circunstancias desconocidas y nunca nadie nos vino a decir de qué ni dónde estaba. Con semejante muestra de insensibilidad de sus allegados (nosotros que éramos su única familia) aprendí a acallar los sentimientos y a no mostrarlos porque eso era signo de debilidad. Su muerte marcó lo que vendría a ser mi pubertad. Debo reconocer que una vez me enteré de su muerte algo dentro de mí dijo ¡basta! ya no eres un crío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ese día soy conciente de que me cuesta mostrar sentimentalismos. Me sequé por dentro siendo ese mi detonante y mi punto de inflexión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces vinieron los días en el Liceo de Hombres. Para muchos fueron días gloriosos pero para mí fueron días de escapar de los delincuentes que quemaban los salones de clases, de esconderse en los baños donde todo lo cubría una espera nube de humo de cigarrillos y marihuana, botellas de alcohol que no pasaban por mis manos, de escaparse del colegio saltando los muros porque si te atrapaban te cubrían de pintura, de huir de una lluvia de piedras durante los recreos porque los más veteranos decidían enfrentarse al colegio de junto en las calles o en el estadio de basket que estaba a dos calles de allí, de empecinarse en no mostrar lo delgado que estaba y de huir cada vez que se hacían alianzas con el Liceo de niñas porque había que acercarse antes de clases y quedar con ellas en la Plaza de los monos e intentar ligar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De sobra está decir que muchos de mis compañeros de clase eran más atractivos que esas chicas. Y decir eso ya da una idea de la belleza de las chicas que estudiaban en ese colegio. O era eso o era la cruel manera de vestirse de los años ochenta. La cosa es que nunca ligué y me tenía que conformar con ir solo a las fiestas del colegio y ver cómo las chicas se alejaban de mí como de la peste bubónica, y ver a los chicos agitando la cabeza al ritmo de una banda llamada Iron Maiden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo que vendría más adelante, me diría que en mi vida la cosas no seguían el orden establecido que debía seguir como cualquier hijo de vecino. No. Algo en mí no funcionaba y el terror que sentía al pensar en ello era sólo comparable al miedo a que me rompiesen las piernas durante un recreo o que me partiese la crisma intentando saltar el maldito potro de las clases de educación física. Creo que una vez lo conseguí, pero nadie aplaudió así que aprendí que cada logro que obtuviese jamás le daría bombo para pasar desapercibido aunque mi naturaleza aullase por salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para llegar a tener un semi buen gusto musical tuve que tragar mucha mierda: Modern Talking, todas las canciones de los Stock, Aitken &amp;amp; Waterman, el Rock latino, caer en lo más bajo (en los ochenta no había Operación triunfo ni nada de esa mierda feliz, pero habían otras, creedme) para dejar que luego Los Ramones, The Clash y Guns n’ Roses me reflotaran y rescatasen. Para esos tiempos ya había caído a mis manos El muro de Jean Paul Sartre y L’etranger de Albert Camus y fue como sentirme en la piel de Mark Chapman, el asesino de Lennon. Después de leer estos dos libros olvidé las lecciones del Principito, me abandoné a la indiferencia y dejó de interesarme absolutamente todo en mí. Sólo agradezco no haber tenido cerca una escopeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, nunca es tarde para el buen gusto, les escuché. Me sedujeron, se acostaban conmigo cada noche y sus letras me hacían el amor desde un pequeño walkman. A ellos les debo el paso a otra concepción de la música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa voz masculina y andrógina a la vez, cálida y húmeda, lujuriosa, sucia y blasfema en mis oídos me hacía sentir completo. Me entregaba a ellos y me invitaban a su cama y me toqueteaban entre todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me he entregado al pecado porque tienes que hacer esta vida soportable. Pero cuando creas que ya tengo suficiente, de tu mar de amor beberé otro río más”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran Depeche mode.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;”Dolor, ¿Me lo devolverás? Me entrego. Una y otra vez me entrego ¿Me lo darás? Me entrego. Lo diré otra vez: Me entrego”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me entregué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que miro atrás sé decir con seguridad cuál fue la razón que me impulsó a seguir otro camino más claro a pesar de la oscuridad que me ofrecía. El camino de la libertad negada para muchos que no quieren ver. Era mi libertad que se revelaba en simples notas musicales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche vino mi padre a mi cuarto, entre risas, a decirme que se aburría de mí y de mi vida y que desde ahora en adelante me empujaría con más fuerza a desvelar secretos que me harían ser el hombre que soy ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuperé la confianza que siempre quise tener, dejó de importarme la selección natural de las especies, seguir los caminos que todos siguen, dejé de agobiarme porque nadie me elegía y recuperé el norte al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacrifiqué todas las cosas que él me pidió, pero a cambio obtuve otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras cosas que ahora tu no tienes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-776053132190921208?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/776053132190921208/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/rock-roll-is-not-dead.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/776053132190921208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/776053132190921208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/rock-roll-is-not-dead.html' title='ROCK &amp; ROLL IS NOT DEAD !'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAL724RdmI/AAAAAAAAABE/IXG9p-QH_dI/s72-c/depeche_mode_10_500_375_Anton_Corbijn___Mute_Records.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-6559650680960349937</id><published>2009-03-29T16:53:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T16:58:37.848-07:00</updated><title type='text'>EL MIEDO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdALHvlknYI/AAAAAAAAAA8/Wa16ZB3z7AM/s1600-h/avion.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdALHvlknYI/AAAAAAAAAA8/Wa16ZB3z7AM/s400/avion.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318763387585600898" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primeros días de Mayo.&lt;br /&gt;Cristián sabe que tendrá que ausentarse un par de horas del trabajo por motivos personales, pero no habrá problema. En el estudio pueden presentar el proyecto de dinámica litoral sin él porque se entregó a tiempo y lo dejó tan bien atado que no hay motivos para que se produzca una pequeña hecatombe en su ausencia. Está tan seguro de sí mismo y de su talento que el mote de Señor Exitoso lo ganó a pulso y con creces. Todo en la vida le ha salido a pedir de boca y jamás se vio en la obligación de dar disculpas, corregir y volver a postular a nada. Todo descansa sobre sus hombros: las decisiones más importante que ha tomado a nivel profesional y humano han sido las más acertadas, las más justas y las más rentables. Merece ese par de horas que se tomará sin consultar a nadie.&lt;br /&gt;Es el Señor Exitoso. Es Cristián.&lt;br /&gt;Flamante. Conduce su BMW serie 3 por las calles de Madrid saltándose las luces rojas, seguro de jamás ser multado y corre como si estuviese solo en el mundo con una mano en el volante y con la otra contestando llamadas al móvil. Va de camino al aeropuerto internacional de Barajas a por Victoria, la madre de su mejor amiga, que estará de visita en la ciudad unas semanas para mostrarle los mejores restaurantes, las mejores exposiciones y los mejores musicales. También se encargará de enseñarle su gigantesco duplex, en pleno paseo de la Castellana, que compró apenas un par de semanas atrás y que aún no logra decorar. Sentir que ella le envidia, aunque sea un par de segundos, valdrá la pena todas las molestias que se ha tomado a modo de pago por hacer de guía turístico.&lt;br /&gt;Le vendrá bien la visita de Victoria por eso que es la mejor decoradora de interiores de Chile y la más cara aunque, como todo genio, es muy despistada. Bien por ella, piensa Cristián, pero ahora te mostraré lo que yo tengo.&lt;br /&gt;Cris lleva tantas mudanzas de ciudad en ciudad que siente que se ha deslavado su estilo propio dejándose llevar por el consejo de extraños en decoración y buen gusto. La visita le vendrá bien. Cristián tiene la intuición de que ese día aprenderá mucho más de lo que espera recibir.&lt;br /&gt;Aparca el coche y se dirige caminando seguro hacia la puerta de llegadas de la T1. Se detiene junto a la entrada y enciende un cigarrillo que fuma con parsimonia. Se mira en los cristales de la terminal y se arregla el cabello rubio y la camisa de Custo que le costó algo más que una habitación en el Ritz. Mira su reloj y hurga en su cartera la hora de llegada del vuelo desde Santiago de Chile. Ha llegado a tiempo y le sobra para tomarse un café. Sólo un detalle no le permite relajarse: Victoria olvidó enviarle por e-mail su número de vuelo porqué la inepta de su secretaria consiguió a última hora la reserva. Cosas de mujeres importantes que se ven obligadas a delegar estas nimiedades a secretarias con más piernas que cerebro. Pero no importa. Cristián sabe que Victoria ha apuntado su móvil personal y, la última vez que hablaron, quedaron en que ella le llamaría para decirle en qué puerta le esperaba.&lt;br /&gt;¡Ya es la hora! Sólo espera que Victoria, en su despiste, recuerde llamarle a su móvil para decirle cómo viene vestida y así poder reconocerla fácilmente. La imagina como una señora de cuarenta y cinco años, guapa, segura, bella y altiva como le hubiese gustado que fuese su madre. Mujeres con pies de plomo.&lt;br /&gt;Se acerca a las pantallas con información de lo vuelos que en ese momento están en tierra. Son las diez de la mañana y han aterrizado tres vuelos procedentes de Chile; los tres sin retraso y los tres con el mensaje de Landed parpadeando. Un ligero picor le invade desde el cuello a la nuca.&lt;br /&gt;Con el móvil en la mano decide llamar a Victoria pero el teléfono aun está apagado. Se tranquiliza. Probablemente ella aún esté en las cintas esperando su equipaje y con el móvil en su cartera, apagado.&lt;br /&gt;¡Por fin! Ve venir hacia él a una mujer bellísima de cabello rubio, gafas oscuras, abrigo largo y una discreta maleta de cuero. Se acerca a ella pero ésta no le reconoce y pasa de largo rauda a coger un taxi. Se ha quedado con la sonrisa de triunfo en los labios ¡Ya tiene ganas de enseñarle su coche, su oficina y su duplex!&lt;br /&gt;Insiste remarcando el teléfono de Victoria pero ella está fuera de su alcance.&lt;br /&gt;¡Otra llamada! Esta vez de la oficina. Son buenas noticias: El proyecto ha sido aprobado por la junta y ahora sólo falta que lo apruebe el cliente ¡Ya puede hacer reformas en su piso propio y darse luego unas vacaciones en Dubai! ¡Qué fácil ha sido todo como siempre! ¿Qué chileno consigue eso en menos de tres años?&lt;br /&gt;Victoria ¡Te vas a morir de envidia pero dejaré que invites la cena en Horcher!&lt;br /&gt;Toda la gente de los tres vuelos de Chile ya han salido y Victoria no aparece por ningún lado. Vuelve a sentirse intranquilo porque no ha habido retrasos ni cambios de ruta por mal tiempo. Es mayo y no es época. Coge el móvil y llama a Chile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Oye! ¿Estás segura que tu madre cogió el vuelo a Madrid ayer? – pregunta con un deje en la voz de superioridad - ¡Ya sé que no te hablas con ella pero podrías preocuparte un poco! ¡Déjalo, ya me las arreglaré!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acerca a la oficina de atención al cliente de la aerolínea y pregunta por todos los vuelos de ese día que llegan a la T1, exclusivamente, pero nada. Han llegado los tres y sólo cabría esperar que Victoria haya cogido el que viene tres horas más tarde debido a una escala apresurada en Buenos Aires, pero duda de ello porque una mujer de su importancia jamás se tomaría las molestias de hacer escalas en aeropuerto alguno ¡Menos aún en Argentina! ¡Sería una vulgaridad!&lt;br /&gt;Cristián tiene en la mano un recorte de papel que la chica de atención al cliente le ha deslizado en el mostrador con dos números de teléfono y se pregunta de qué pueden ser.&lt;br /&gt;Los mira atentamente. Acaba de caer en ello. Cogió el papel de las manos de la chica en un acto reflejo como cuando pasea por la Gran Vía y acepta los papeles con publicidad de restaurantes. Lo mira con atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Información policía: 913010920.&lt;br /&gt;Sala de inadmitidos: 913054213.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su rostro se desfigura de indignación ¡Pero quién se han creído que soy! Regresa al mostrador y pregunta al encargado por esos teléfonos y le aconsejan que llame porque probablemente Victoria esté retenida por algún tema legal.&lt;br /&gt;¿Victoria una delincuente? ¿Victoria sin documentación? ¿O Victoria intentando quedarse en el país por más tiempo del permitido? Las tres hipótesis son ridículas. Ella tiene el dinero suficiente para hacer que cualquier ministro le ceda el paso y le abra las puertas de los palacios de la ciudad.&lt;br /&gt;Improbable ¡Es un error y se van a enterar de quién es él!&lt;br /&gt;Pide la hoja de reclamaciones y le entregan tres o cuatro. El encargado le mira de soslayo y le molesta que éste no le mire con respeto. Escribe a toda prisa que no le han informado de retrasos en el vuelo, que han perdido a una pasajera y que no hay nadie eficiente que le informe con seriedad. El encargado le retira la reclamación, la archiva sin hacerle mucho caso y se acerca a él para decirle en voz baja que se acerque a la Policía unos pasos más allá por si su amiga ha violado algún acuerdo internacional. Cristián le da la espalda dejándole con la palabra en la boca y sale hacia la salida de taxis a fumarse un cigarrillo decidido a esperar esas tres horas por el siguiente vuelo. Llama a Chile y confirma con la secretaria de Victoria que ésta sí cogió el vuelo y que la hora de llegada era la correcta, no así el número de vuelo que lo debe haber tirado por allí. Le cuelga dejándole con la palabra en los labios.&lt;br /&gt;¡Imbécil! ¡Apenas vea a Victoria le aconsejará que despida a su secretaria de inmediato!&lt;br /&gt;Mira nuevamente el papel blanco con los teléfonos y se sorprende llamando al teléfono de la Policía donde le dicen que no hay ninguna Victoria en los tres vuelos que aterrizaron en la T1 (cosa bastante increíble más aun sabiendo que es un nombre que está en boca de todos) Marca el teléfono de la Sala de inadmitidos porque le han aconsejado en Policía hacerlo y pregunta por su amiga por si ha tenido algún problema y está retenida allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Hola! – dice algo aburrido – Quiero preguntar por una mujer llamada Victoria, de nacionalidad chilena y que debió haber llegado en el vuelo de Santiago de Chile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer que le coge la llamada suena bastante desganada y triste. Ella le explica que, en efecto, hay una mujer que responde a ese nombre pero que ahora se encuentra retenida con la policía quien le está interrogando porque al parecer intenta quedarse como ilegal en España. O al menos eso es lo que la tal Victoria le ha contado a aquella extraña que ha cogido el teléfono.&lt;br /&gt;Se hace un largo silencio. Cristián recobra la cabeza y sólo acierta a preguntar en dónde se encuentra esa sala de inadmitidos, pero antes de seguir preguntando la mujer continua hablando como si hablase sola.&lt;br /&gt;Un nuevo silencio incómodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oiga – le llama la mujer – Me llamo Vanesa ¿puede ayudarme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristián la ignora y atropella sus palabras insistiendo en que debe ser un error.&lt;br /&gt;- ¿Puede ayudarme o no? – continúa la mujer - ¡Se lo suplico! Estamos aquí, somos personas de distintas nacionalidades: marroquíes, ecuatorianos, colombianos y nosotras dos que somos chilenas. Yo iba a París a reunirme con mi novio chileno pero me han retenido; dicen que si no tengo billete de regreso no van a dejarme pasar y me embarcarán en el primer vuelo de regreso ¡Lo peor es que mi novio vive desde hace un año ilegal en Francia y he dado sus datos sin darme cuenta y ahora le investigarán! ¡Probablemente le deporten a él también! ¿Puede ayudarme por favor, puede llamar a un abogado?&lt;br /&gt;Cristián se niega. No está ahí para hacer de buen samaritano; si embargo, exige a la mujer que pregunte por Victoria y que averigüe cuando podrá salir de allí.&lt;br /&gt;Vanesa se ríe triste. Están hacinados en esas dependencias, que desconoce donde se encuentran y no sabe cuándo podrán reubicarlos en otro vuelo.&lt;br /&gt;Cristián corta la llamada y se acerca a las oficinas de la policía donde una mujer le informa que probablemente su amiga no salga de allí hasta no terminar la entrevista y que sin lugar a dudas pase la noche para ser deportada.&lt;br /&gt;¡Victoria deportada! ¿Qué le dirá a sus amigos de la oficina? ¡Menuda vergüenza general!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señor – interrumpe la mujer policía – su amiga pasará a disposición de las autoridades y no hay más de qué hablar. Haga el favor de dejar que otros hagan sus consultas y vuelva a casa. No se preocupe usted de nada, ella estará bien, se encargarán de dejarle una manta para que pase la noche y que no pase hambre mientras espera su vuelo de regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- He hablado con una mujer que ha estado con ella y me dice que están hacinados en un cuartucho, sin comida ni nada y que pueden pasar tres o cuatro días antes que logren viajar a sus países de origen ¡Qué es esto! ¡Incluso en la frontera con Ceuta tratan mejor a la gente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Haga el favor de tranquilizarse – le responde la policía – O llamaré a mi superior. Él no es tan transigente como yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué se a creído usted que es? ¡Tengo amigos en televisión y una cámara de video incorporada en el móvil para grabar toda esta conversación!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristián amenaza a la mujer con el móvil en la mano pero ésta le ignora acostumbrada a energúmenos así. Cristián, ignorado como el más vil de los delincuentes, se acerca a un costado del mostrador y hace una llamada a un canal de televisión. Su mejor amigo, redactor jefe de un programa de actualidad, le ha dado carta verde para grabarlo todo y para que luego le envíe todo por mail ¡Esto va a ser la bomba! ¡irregularidades en el aeropuerto como si no hubiesen tenido bastante con los retrasos de los vuelos!&lt;br /&gt;Vuelve a llamar a la sala de inadmitidos pero esta vez lo coge un colombiano que le dice que Vanesa está siendo interrogada ahora. Éste también le pide ayuda ¡Tengo dos hijos en Barranquilla, señor, por favor ayúdeme!&lt;br /&gt;Cristián corta. El mundo le da vueltas ¿Dónde está esa sala de inadmitidos? Nadie ha querido decirle nada, ni cómo se encuentra la madre de su amiga, ni siquiera si está bien, si están respetando sus derechos y si puede hacerle llegar algún mensaje. Imposible. La Policía no está para eso. Es como intentar ayudar a un enfermo terminal sólo que en este caso podrías estar junto a él y confortarle ¡Nada! ¡Inhumano por completo!&lt;br /&gt;Se encara al jefe de policías amenazándole con el móvil en la mano y grabándolo todo a riesgo de que le encierren.&lt;br /&gt;¡Soltarla! grita desesperado ¡Qué les hacéis en esa sala! ¡Esa gente pasa hambre y frío! ¡Dónde les tenéis! ¡Es acaso aquí mismo detrás de este mostrador! ¡Dónde están!&lt;br /&gt;El jefe de policía, en un gesto de infinita paciencia, le toma por el brazo y le arrastra a un rincón ante la mirada de la gente que hace la fila para preguntar por sus seres queridos, esos que jamás llegaron a ver y que detuvieron a pasos de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tranquilícese – le dice – usted es libre de llamar a la televisión, al Gobierno, a quien usted quiera, pero eso no impedirá que nosotros sigamos nuestro protocolo. Váyase a casa y llame a su amiga dentro de una semana a Chile. Le aseguro que llegará allí sana y salva ¡Confíe en la Ley porque estamos para ayudarle! Le doy mi palabra que esa gente no sufre tortura ni cualquier otra cosa que vaya en contra de los derechos humanos. Los potencialmente ilegales son tratados con respeto ¡No le repetiré esto nuevamente! Ahora váyase a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El policía le suelta del brazo y Cristián se aleja impotente. Ha grabado todo y lo envía a la redacción del canal ¡Pronto estará aquí un equipo de periodistas y veremos quien ayuda a quien!&lt;br /&gt;Llama a la sala de inadmitidos nuevamente y logra hablar con Vanesa. Ya ha salido de la entrevista pero Victoria continua adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya no hay mucho que hacer – le aconseja ella – le han abierto expediente para deportarla como a mí, sólo que no sé porque no la dejan salir de esa sala. Quizá algo de drogas. Lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristián sufre un ligero desmayo pero logra asirse de un asiento donde una mujer le cede su asiento y le deja una botella de agua. Se pone en pie, más decidido que nunca y camina hacia el aparcamiento con las llaves de su coche en su puño apretado ¡Va a escribir a todas las redacciones de todos los periódicos de España, a todas las televisiones y a la Embajada de Chile!&lt;br /&gt;Una nueva llamada de la oficina para decirle que el cliente ha rechazado el proyecto porque el presupuesto, que él mismo se encargó de revisar y cuadrar como para que pudiese reformar su piso nuevo, ha sido sometido a nuevas evaluaciones que implican que su criterio está en tela de juicio.&lt;br /&gt;¡Lo que me faltaba! ¡Venirme a hacerme algo así!&lt;br /&gt;Mira su reloj. Han pasado algo más de tres horas entre discusiones, llamadas de teléfonos, rellenando papeles de reclamaciones y enfrentándose a la policía sin tener respuesta. Abre la puerta de su BMW, se sienta en el asiento de cuero y enciende su portátil con wireless. Tiene tres correos nuevos. Los tres de Victoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer mensaje: “Con las prisas he olvidado tu teléfono en Chile y no tengo cómo localizarte”. He llegado a la terminal T4. Aquí te espero. Mi vuelo era con Iberia ¿Lo recuerdas?. Victoria”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo mensaje: “Llevo esperándote tres horas en llegadas de la T4. Me cojo un taxi a un hotel que, a falta de tu amabilidad, me ha reservado mi eficiente secretaria. Si la hubieses dejado hablar cuando llamaste a Chile podría habértelo comentado. Victoria”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercer mensaje: “¡Qué fuerte! Ya estoy en el hotel y ni siquiera has tenido la decencia de llamarme al móvil que tengo encendido desde hace horas y así saber que he llegado bien. Ni sueñes que te aconsejaré con la decoración del cuchitril de piso que debes tener ¡Maleducado! ¡Y que sepas que he llamado a la oficina donde trabajas y les he dicho que tengan cuidado contigo porque no eres una persona de confianza y mucho menos sabes actuar como un profesional. Gracias por tu hospitalidad. Victoria”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristián palidece. Ese día Victoria le ha dado una lección de humildad que está seguro que jamás olvidará. Coge el móvil con prisa, sudando a mares, casi llevado por la desesperación y escucha la voz femenina al otro lado de la línea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola – dice – me llamo Cristián ¿Es usted Vanesa, la chilena?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí – le responden – tengo que pedirle disculpas, pero creo que la Victoria que usted buscaba no está aquí. Hay otra que se llama igual pero es una humilde viejecita que no tiene a nadie y ahora van a deportar a Chile ¿Quiere que se la pase?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí – dice Cristián – déme con ella porque estoy seguro que en estos momentos tan difíciles querrá hablar con alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ese día Cristián, el Señor Exitoso, llama cada noche al teléfono de la sala de inadmitidos del aeropuerto de Barajas, a eso de la medianoche, cuando alguien más lo necesita, sólo para escuchar al otro lado de la línea a alguien que ha tenido menos suerte que él en la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;913054213.&lt;br /&gt;Desde el extranjero anteponer 0034.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-6559650680960349937?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/6559650680960349937/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-miedo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/6559650680960349937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/6559650680960349937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-miedo.html' title='EL MIEDO'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdALHvlknYI/AAAAAAAAAA8/Wa16ZB3z7AM/s72-c/avion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-3760385038283881448</id><published>2009-03-29T16:49:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T16:53:38.200-07:00</updated><title type='text'>CARRIE HA RESUCITADO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAJ9NmBGhI/AAAAAAAAAA0/XrMDwJz6Dy4/s1600-h/large_20080530-sexandthecity-movie.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 267px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAJ9NmBGhI/AAAAAAAAAA0/XrMDwJz6Dy4/s400/large_20080530-sexandthecity-movie.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318762107150342674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“Once upon a time on a small island, not too far away,&lt;br /&gt;                                            There lived four smart, beautiful woman who were all very good friends…”&lt;br /&gt;- Sex and the city -&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;                                                                                &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=31n0X6evwbM" onmousedown="'UntrustedLink.bootstrap($(this)," target="_blank" rel="nofollow"&gt;&lt;span&gt;http://www.youtube.com/wat&lt;/span&gt;&lt;wbr&gt;&lt;span class="word_break"&gt;&lt;/span&gt;ch?v=31n0X6evwbM&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corría por las calles, dos días antes del día de la Independencia, una brisa fresca que levantaba el vestido a las chicas más bellas de la ciudad. Y, aunque a esas horas eran pocas las que corrían rápidamente de vuelta a sus trabajos, las que lo hacían mostraban a los transeúntes las más hermosas piernas citadinas contorneadas por el ir y venir de metro en metro, de taxi en taxi y de parques a cafeterías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la esquina de la calle 42 y la Avenida de las Américas se encuentra Bryant Park donde, a veces en verano, echan películas en una gran pantalla gigante. Aun faltaban unos días para comenzar a sentir ese calor que ahoga a la gente y que hace sudar hasta los dedos de las manos. Eso ya lo sabía Juan Carlos, así que aprovechó que el cielo no auguraba una traicionera tormenta de verano para visitar el parque y subir sus escalinatas con un Pall Mall en los labios y sentarse a descansar rodeado de los oficinistas y sus bocadillos de atún. Se quitó las gafas oscuras y se sentó en el césped ignorado por el resto del mundo que se distraía leyendo el USA Today y toda suerte de libros de bolsillo. Estaba cumpliendo su deseo de recorrer la ciudad más bella del mundo y ansiaba recorrerla completa; pero ahora, tocaba otro cigarrito para preparar el cuerpo y los ojos a las maravillas que le esperaban detrás de cada esquina de la Gran Manzana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Junio de 1997 ¡Sus primeras vacaciones a fuerza de meses trabajando como un loco!&lt;br /&gt;Miró su reloj ¡El tiempo transcurre muy rápido, como en un sueño! No te das cuenta y ya estás con la vista elevada hacia el cielo admirando el edificio de la Chrysler – Craysler – como dirían sus amigos en Madrid, el Metlife y el Flatiron Building donde vive Times Square y continua Broadway hacia el sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Carlos sintió por primera vez hambre, y aunque era la hora del lunch, pensó que sería mejor esperar a la cena para comer en condiciones y por ahora sólo bastaría con un bagel con mantequilla y semillas de sésamo y un buen café con leche espolvoreado de canela. Le habían recomendado probar la bebida Mountain Dew, pero no estaba convencido que le fuese a gustar. Por ahora, después de comer, quería fotos ¡Muchas fotos! En todas partes; en Tiffany’s, en Jimmy Choo y en Manolo Blahnik, subirse a un helicóptero y ver la ciudad desde el aire, alquilar una limosina, como mínimo una hora y como único pasajero, gritar con todas sus fuerzas por la escotilla que era absolutamente feliz mientras la gente le mirase al pasear a toda velocidad por Broadway ¡Quería hacerlo todo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se compró el USA Today y se entretuvo paseando con él bajo el brazo por las calles esquivando alcantarillas humeantes, taxis e indigentes con carritos del supermercado y se sintió como dentro de una película ¡Cuántas ganas de encontrarse con un famoso! Pero hasta ahora sólo se había cruzado con Cindy Luper, montada en bicicleta, o a una chica muy parecida a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se coló en las tiendas de ropa más exclusivas de la ciudad, las de vinos y las fruterías con montañas de manzanas donde tenía la esperanza de encontrar a alguna modelo posando para algún perfume ante las cámaras, pero nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al caer la tarde desistió de su idea de encontrar a alguien famoso y comenzó a disfrutar realmente de la tarde hasta que cayó la tan temida tormenta de verano. Corrió huyendo del agua y de los rayos por las calles invadidas de paraguas abiertos y se mojó de pies a cabeza. Bastaron quince minutos de lluvia feroz, que oscureció el cielo, para dar paso al sol más bello que le secó las ropas con su calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuó caminando maravillado de haber sentido en su piel una tormenta neoyorkina hasta Chelsea, luego de hacerse fotos en las puertas del Madison Square Garden con unos japoneses, y se metió a una tienda de especies de donde salió escapando de la furia de un chino que barría el eneldo que un loco había tirado al suelo. En la calle se cruzó con él, el loco del eneldo, que le sonreía. Era una sonrisa algo rara, mezcla de felicidad y tristeza, pero una sonrisa al fin. Cruzó la calle algo asustado porque le habían dicho que en esta ciudad estaban todos locos y se giró para ver si aun el chico le observaba. Éste ya se había esfumado ¡El mundo estaba lleno de locos que necesitan que éste huela a eneldo para olvidar las penas! ¡Cuántos habían y cuántos faltarían por venir!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió tomarse algo fresco en alguna terraza y se sentó a una mesa muy cerca de una calle donde pululaban algunos cámaras y personas con walkies. Con suerte vería en primera fila algún sitcom que estuviesen filmando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie le advirtió que no podía sentarse en esas mesas y una camarera descuidada le confundió con parte del reparto y le puso un zumo de naranja que no había pedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces la vio. Cerca, muy cerquita. Tanto que no alcanzó a reaccionar al paso de un autobús que le bañó de agua de lluvia de pies a cabeza dejándolo nuevamente mojado como si se hubiese encarado con otra tormenta veraniega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Oh my God! La voz de una chica rubia, gritó.&lt;br /&gt; - Cut!, dijo furioso alguien junto a él con un megáfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La chica se acercó a él y le pidió disculpas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - You’re not supposed to be here - le dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él hizo el ademán de no entenderle muy bien lo que decía y ella le preguntó en qué idioma hablaba para decirle que debía quitarse y retomar la escena que había arruinado. Se acercó a ellos un asistente de facciones latinas con unos vestidos para repetir la toma y ver cuál quedaría definitivamente mejor. Juan Carlos vio, entre todos los vestidos, un coqueto tutú rosa que le quitó de las manos al asistente y se lo ofreció a la actriz, que se le antojaba cara conocida. El rosa era el color favorito del chico y el vestidito le quedaría genial a la rubia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - ¡Éste! ¡Pruébate éste! – dijo en voz alta para asegurarse que ella le entendiese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella asintió. No perdía nada y podría relajarse un rato haciendo alguna toma más que quizá eliminaran luego en edición. El director se acercó a ellos y se mostró molesto con el cambio de vestido, pero accedió con tal de terminar de una vez para que la actriz no terminara resfriándose después de tanto baño de agua ¡Llevaban horas haciendo lo mismo una y otra vez! Se alejó, megáfono en mano hacia el autobús para que regresara a posición cero, mientras la rubia se metía en el tutú rosa rodeada de maquilladores y modistos con cara de pocos amigos. Juan Carlos la cogió de la cintura, le secó el rostro con una toalla y le ayudó con el vestido que se le subía demasiado hasta dejarla como una muñeca de una cajita musical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -¡Beautiful! - dijo él, feliz. Ella se sonrojó.&lt;br /&gt; - My name’s Sarah – dijo ella – I Love this tutu!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La chica se alejó a cruzar la calle y se detuvo en la esquina. El autobús pasó junto a ella y le salpicó completamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Lovely! – gritó el director – Let’s have a break!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ella regresó junto a Juan Carlos y le dio dos besos en las mejillas porque ya había adivinado que era español.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un chico bajito se acercó a ellos y se presentó como Matthew. La rubia se cogió de su brazo y se marcharon dejando a Juan Carlos de pie y mojado en la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Hey! – gritó ella, girándose – Enjoy my city!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Carlos sonrió. Aún le quedaban seis días de visita en la ciudad antes de volver a España donde le contaría a sus amigos lo que hasta ahora había vivido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo entonces echó de menos a sus amigos ¿Qué estarían haciendo en este momento? En Junio hay cuatro horas de diferencia así que suponía que Nines estaría mordiendo una manzana preguntándose: ¿Qué será de nosotros, señora manzana? Ya la llamaría desde el hotel para contarle la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscó un nuevo cigarrillo y lo encendió. Imaginó que lo mejor que pudiera pasarle en ese momento era estar con sus amigos de Madrid viviendo aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero algo faltaba. Quería algo más que sabía que le faltaba a su vida: Anhelaba con toda el alma tener un grupo de amigos reducido y más cercano (cuatro a lo más) con los cuales salir para compartir buenos momentos y, que después de muchos años, permanecieran juntos recordando cada tontería que hubiesen hecho. De ese grupo reducido deseó tener un amigo de esos rebeldes que sólo desean una moto para quemar las calles de Madrid, otro que fuese fanático de los tacones y las pelucas con el cual reírse de todo el mundo, otro más fino y adicto a las tiendas de ropa señoriales y las sevillanas y otro que diera la vida por Eurovisión. Una chica no vendría mal; una que fuese fuerte como un chico y con la cual hablar sin tapujos y otra chica que fuese todo lo contrario: insegura como para hacerle dudar a él de todo y sería eso, la inseguridad de ella, lo que le ayudaría a pensar todo con más calma y sabiduría. Aunque ahora que creía tener en mente a esos amigos ideales, sabía que Nines, con su manera de ser tan Mafáldica, le aportaría esas dudas que hacen que dudemos hasta de nuestra sombra. Con ella, y los nuevos amigos que el tiempo le regalaría, se sabría completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá tenía una concepción algo superficial de la amistad ¿Pero acaso la amistad no es eso? Mostrar el lado superficial de la vida para afrontarla con mejor pie. Sólo de ese modo concebía el reírse sanamente de sí mismo, reírse de lo malo de este mundo y olvidarlo fácilmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Y es que todos los amigos pasan tan rápido por nuestro lado que nos cuesta valorarlos! ¡Todo el mundo crece, se enamora, hace su vida y se va dejándonos! Pero mientras están ¿Porqué no disfrutar de ellos? ¡Disfrutar hasta que nos salten lágrimas de felicidad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y quizá la serie esa que grababan en la calle fuese sobre la amistad? La amistad de un grupo de amigos, con sus penas y defectos pero que salen adelante ¿Y si la serie fuese sólo de chicas? ¡Estaba seguro que algún día la vería y gritaría al ver ese tutú rosa que él estuvo allí, durante la filmación!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Carlos no pudo controlar las ganas de hacer esa llamada telefónica a Madrid y buscó en sus bolsillos todas las monedas que encontró y las metió desordenadamente en una cabina de Verizon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - ¡Merian! ¡Soy yo, Juan Carlos! Adivina a quién he conocido...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-3760385038283881448?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/3760385038283881448/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/carrie-ha-resucitado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/3760385038283881448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/3760385038283881448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/carrie-ha-resucitado.html' title='CARRIE HA RESUCITADO'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAJ9NmBGhI/AAAAAAAAAA0/XrMDwJz6Dy4/s72-c/large_20080530-sexandthecity-movie.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-717310212092901717</id><published>2009-03-29T16:44:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T16:46:47.961-07:00</updated><title type='text'>PRINCESITA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAIXb8tloI/AAAAAAAAAAs/fe7dfTm8Ng8/s1600-h/n793339181_1212610_7545.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAIXb8tloI/AAAAAAAAAAs/fe7dfTm8Ng8/s400/n793339181_1212610_7545.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318760358656972418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“I reign with my left hand,  I rule with my right. I'm lord of all darkness.&lt;br /&gt;                    (Yo reino con la mano izquierda y domino con la derecha. Soy el Señor de toda  oscuridad)&lt;br /&gt;“The march of the Black Queen” (QUEEN)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tengo curiosidad de saber cómo te quedó el suéter que te compré, princesita...” Escribió con un deje de ironía el aloreño por adopción en un papel que luego hizo bola y tiró por la taza del váter. Se fue al salón y se sentó con las manos sobre la mesa y las observó ¡Qué de cosas podrían hacer estas manos y qué de cosas han hecho! Se levantó bruscamente de la silla dejándola caer de golpe en el suelo de cerámicos y se fue a la ventana agarrándose duramente a ella por los fríos barrotes de hierro. Esbozo una sonrisa porque eran casi las seis y ella aún no llegaba a casa desde Málaga. Los minutos pasan lentamente de lunes a viernes de nueve a cinco, pero los sábados de nueve a tres son peores como hoy.&lt;br /&gt;Buscó las llaves de casa y del coche, el carné de conducir y un par de cervezas en lata que tenía enfriando en el congelador. Hizo una llamada al móvil de su mujer pero no ésta no respondió. Creyó enloquecer de celos. Desde que llegó ese tal Greco al curro de su mujer, que no dormía en paz, menos aún desde que se enteró que éste la llamaba Princesita de cariño. Poco importaba que el casanova éste fuera de los que le gustan los hombres ¡Menos aun! Esos son los que se acercan a tu mujer, las manosean con la disculpa de que a ellos no les va ese rollo, se les acercan minándoles a través de su lado femenino y en menos que canta un gallo te la lían como una serpiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Mira que te lo he dicho! – recordaba las palabras de su suegro - Los sarasas son los peores, todo el día toqueteándose el rabo entre ellos; en la playa, en el coche, en las saunas esas y ¡hasta en la calle, que el otro día vi a dos de la mano por la Plaza! ¡Tú te lo puedes cree’! Y en cuanto ven una mujer guapa le quieren quitar los tacones para ponérselos y luego les quitan los vestidos y er’ maquillaje pa’ pintarse a sí mesmos como una puerta ¡Tendrán poca vergüenza! Que cuando ven a la mujer despelotá recuerdan que son tíos y se lo quieren montar con ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que es un compañero de trabajo – insistía su esposa – que le invitamos a la boda ¿No lo recuerdas? Si tiene noviecito y to’, cariño ¡Si yo sólo te quiero a ti!&lt;br /&gt;Pero todo cambió el día que se fueron los cuatro: él, su esposa, Greco y el supuesto ligue de éste al Plaza Mayor en Málaga y le vio plantarle dos besos y un gran achuchón a ella ¡Su mujer! Eso en Ceuta causa ríos de sangre y aquí, en España no lo iba a aguantar. Y aunque ella siempre le recriminaba que no distinguía un peral de una tomatera, él seguía erre que erre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ay, hijo, que tu tendrás menos sensibilidá que la tapa de un retrete, pero yo te quiero na’ má que a ti! ¡No vé que es mariquita! – decía su mujer – A mí me dice princesita porque soy la única mujé en la panadería y me defiende de los gandules del amasao’ que están to’ er día metiéndose conmigo ¡A esos deberías montarles el pollo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Seguro que se ha liao’ con ese muerde almuas’! – dijo en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su perro ladró en el patio y salió a por él para quitarle la cadena y montarlo en el coche de modo que si los encontraba juntos le soltaría el mastín al guaperas ése.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si están juntos, Habibi, te le lanzas al cuello ¡Me oíste, y le dejas la cara echa un Cristo! así aprenderá a no meterse en mi huerto – le dijo al perro ratonero que movía la cola feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrastró de la cadena al animal que pegaba chillidos hacia el coche y lo lanzó ventana adentro.&lt;br /&gt;Cogió por la autovía del Guadalhorce a 140 por hora como un poseso en dirección a Málaga, pero al llegar al vivero donde cogía al Parque Tecnológico de Andalucía el motor del coche comenzó a bajar las revoluciones hasta detenerse completamente en mitad de la autovía. Logró continuar un par de kilómetros más, pero se vio obligado a detenerse detrás de un larga caravana que impedía la circulación. Cómo no había caso de volver a arrancar el coche y, antes que comenzaran a tocarle el claxon, se buscó, entre los ladridos del perro que le venía babeando el rostro, su móvil para llamar a la guardia civil, a tráfico, a los bomberos y hasta la Nasa si era necesario con tal de que nadie le detuviera el día en que sorprendería a su mujer con otro. Luego recordó que tenía el seguro del coche recién contratado. Se caló el chaleco homologado y bajó del coche para llamar al seguro.&lt;br /&gt; - Ren, buenas tardes ¿En qué le puedo ayudar?&lt;br /&gt; - ¡Que me he quedao’ tirao! – dijo a gritos - ¡Qué estoy aqui!&lt;br /&gt; - Dígame la matrícula por favor y le envío la asistencia.&lt;br /&gt; - ¡Usté debería saberla! ¡6622 FUP!&lt;br /&gt; - Dígame una palabra con cada letra, por favor, porque se le escucha muy mal ¿Sevilla, Barcelona, Dinamarca?&lt;br /&gt; - ¡No! – ¡F de fea, U de Uropa, P de puta!&lt;br /&gt; - ¿Perdón?&lt;br /&gt; - ¡Búsquelo por mi nombre! ¡Manolo Ouarzazate!&lt;br /&gt; - ¿Guacharfate? ¿Señor? ¡Métase dentro del coshe que no le oigo con el viento!&lt;br /&gt; - Mire, que voa’ dejá el coshe tirao aquí y vosotros venis’ a por él cuando os salga de los huevos...¡Que llevo prisa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzó a caminar peligrosamente por el borde de la autovía para intentar cruzar al Vivero que tenía en frente con el móvil en la oreja. Los coches parados le pitaban pero él ignoraba el escándalo. Habibi, su perro ratonero, le ladraba desde el coche apoyando las patitas en el cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señor – le decían – quédese junto al coshe que en 45 minutos está la grúa allí y si no hay nadie autorizado no pueden cargar el vehículo ¿Cuántas personas viajaban con usted?&lt;br /&gt;- Yo y mi perro que está autorizao’ y se ha quedao’ dentro del coshe ladrando. Si llega la grua ahí le encontrarei’. Coger el coshe y llevároslo que no vale pa na’ ¡Que yo voy al Parque a pillá a mi mujer que me está poniendo los cuernos con un mariquita!&lt;br /&gt;- Señor, las grúas en Málaga tienen un retraso de algo más de una hora por un accidente en esa zona y hay retenciones hasta la entrada a Campanillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manolo cortó el teléfono. Miró hacia atrás y vio que el perro le seguía a pocos metros meneando la cola. Miró adelante y se cubrió para protegerse del sol del sur y ver qué es lo que pasaba más adelante. Siguió caminando esquivando los coches y las motos con los calorrillos descamisados que montaban en ellas. Uno de ellos le gritó algo que no alcanzó a coger, se quitó un zapato, lo lanzó hacia la moto de los chicos y su perro salió corriendo por su lado a por él. Un par de segundos más tarde el perro traía el zapato a su dueño como si de la zapatilla de cenicienta se tratase. Volvió a calzarse y se preguntó qué podría haber demorado a su mujer para haber tardado tanto del trabajo. Se detuvo jadeando por un momento. Adelante los coches se agolpaban y una ambulancia y un par de coches de policía pasaron cerca de él. Sólo un instante dejó de pensar en que su mujer le ponía los cuernos e intentó recordar si tenía ella algún compromiso ese día como para haberse retrasado, pero no había nada que le viniese a la mente.&lt;br /&gt;Habibi salió disparado otra vez. Ya estaba muy cerca de la rotonda del Parque tecnológico. Comenzó a caminar más lento. A la distancia un coche empotrado contra un camión, pero detrás de éste, lograba vislumbrar un par de coches más como si hubiese sido un accidente en cadena. Temió lo peor pero intentó tranquilizarse recordando que su mujer era muy cuidadosa conduciendo. Su princesa no estaría ahí.&lt;br /&gt; ¡Princesita!&lt;br /&gt;El sol calentaba aún más su cabeza sin darle tregua. Los coches emanaban un extraño vapor mezcla de combustión y calor humano encerrado en ellos. Se puso sus gafas oscuras para ver mejor en ese infierno andaluz y miró directamente hacia el accidente múltiple. Unos cuantos metros más adelante Habibi salía bajo el camión chocado con algo en el hocico corriendo a toda velocidad hacia su amo.&lt;br /&gt;Manolo dejó de caminar. El perro se aproximaba feliz meneando la cola, con su recompensa en el hocico. Manolo retrocedió dos pasos como para desandar el camino pero el perro corría más rápido aún. El pecho de Manolo se agitaba cada vez más hasta casi quedarse sin aliento y tropezó golpeándose la cabeza sobre el asfalto.&lt;br /&gt; Habibi saltó sobre Manolo dejando caer su cargamento sobre el amo que no paraba de llorar.&lt;br /&gt; El perro, en su infinita fidelidad, le traía su más preciado tesoro: El zapato de su princesita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-717310212092901717?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/717310212092901717/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/princesita.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/717310212092901717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/717310212092901717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/princesita.html' title='PRINCESITA'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAIXb8tloI/AAAAAAAAAAs/fe7dfTm8Ng8/s72-c/n793339181_1212610_7545.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-5383731008608580148</id><published>2009-03-29T16:38:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T16:43:41.474-07:00</updated><title type='text'>MONICA PIENSA EN QUE EL CHOCLO SE DESGRANA</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;"Banane gelecekse dünyanın sonu - Bitecekse bitsin artık hayat yolu&lt;br /&gt;Korkum yok içim rahat huzurla dolu. Aşkı yaşadım senle bir ömür boyu.&lt;br /&gt;Yüzümdeki çizgilerin bile adı sen. Aldığım her nefesin sebebi sen.&lt;br /&gt;Dünyaya birdaha gelsem sevgilim, arar bulurum yine seni severim..&lt;br /&gt;Cenneti değişmem saçının telin. Ömrümün yettiği kadar seni severim… "&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No me importa que se acabe el mundo. No me importa si la vida se acaba.&lt;br /&gt;No tengo miedo, mi corazón está en paz. Viví el amor contigo toda mi vida.&lt;br /&gt;Eres cada arruga de mi rostro. La razón de mi respiración.&lt;br /&gt;Si volviera al mundo, te buscaría hasta encontrarte para amarte otra vez&lt;br /&gt;No cambiaría ni un cabello tuyo por el Paraíso. Te amaría hasta que mi vida acabase”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt; Cennet (Paraíso) - Ferhat Göcer&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://weblogs.clarin.com/cocinate/archives/choclo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 300px; height: 225px;" src="http://weblogs.clarin.com/cocinate/archives/choclo.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mónica tiene un billete de avión a Estambul en la mano y en la otra una mazorca de maíz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira con atención el billete, las letras pequeñas y los códigos de barras, la letra pequeña otra vez, el número de vuelo, las fechas y la hora de despegue. Mira a través de la ventana a las gallinas que picotean en el jardín y piensa que ya está harta de arreglar una y otra vez los rosales, los claveles y la pequeña reja que debería evitar que ellas entraran a estropearlo todo. Ahora ya le da igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gira la cabeza. En la otra mano en alto tiene una mazorca de choclo y se detiene un instante pensando en cómo cocinarlo. Frente a ella una gran olla de aluminio de esas antiguas llena de agua hirviendo que a veces le salpica las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es sábado. Como muchos sábados ya está de vuelta del trabajo dando clases de Resistencia de materiales en la Universidad de Antofagasta a todos esos críos maleducados que se entretienen sacando los resultados de los exámenes fuera de su oficina para copiarlos ¡Son como niños! Pero las chicas son peores con eso de que entre mujeres tiene que haber ese puntito de apoyo fraternal femenino pero que sólo usan para acercarse a ella y hablar de manera interesada con la esperanza de aprobar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Mónica no se equivocaba jamás. Todo tenía su sitio y aprobaba su asignatura el que arrimaba el hombro, no el que gastaba minutos valiosos intentando convencerla con palabras, y no hechos, que era buen estudiante y un futuro buen profesional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Porqué les costaba tanto separar las cosas? La vida es saber mantener las distancias al milímetro. Todo en su sitio, todo equilibrio delicado. Ninguna situación al límite que fallase alguna vez por corte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Críos. A veces creía que había sido ella quien les había terminado de criar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agua caliente le salpica otra vez las manos. Fija la vista en la mazorca ¿Cómo cocinarla? Podría echarla al cazo directamente a lo bestia ¡Estoy harta de cocinar! También podría quitarle las hojas una a una y cortarla en trozos y preparar una buena cazuela, pero no le daría tiempo a matar y pelar a una de las gallinas que ahora le estropean el jardín. Otra opción es hacer humitas, y aunque es trabajoso, tendría una buena excusa para evitar el fajo de exámenes sin corregir por unas horas de esos vagos de la facultad de Ingeniería. Pero para las humitas ¿tendría que desgranar el choclo? ¿diente a diente? ¿Poco a poco como los días de esta vida? ¿O con un buen cuchillo cercenar los granos como si fuesen láminas? ¡Cómo una vida que se acaba de golpe! ¡Da igual! De todos modos los dientes del choclo irán a parar al molinillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Dios, no tengo albahaca! Las gallinas las picotearon todas la semana pasada ¡Dios, ya no me queda paciencia! Toda la agotaron esos niños jugando a ser ingenieros ¿Qué será de ellos cuando estén trabajando en una empresa? ¿Llegarán semi borrachos a las reuniones de trabajo como hizo hoy Greco, ese niño flaquito que siempre se sienta al fondo? ¡Qué le pasa a ese chico! ¡Nadie bebe por beber, nadie sucumbe a ninguna pena así sin más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo a Greco no le va tan mal, piensa Mónica. Es sólo que quizás carga una pena como la que siente ella al intentar decidir entre un choclo y un billete de avión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mónica deja la mazorca y el billete sobre la mesa de la cocina y se quita el delantal. Se acerca a la radio pequeña del mueble y la enciende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En su clase de geografía, la maestra habla de Turquía...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambia la radio de un dial a otro sin encontrar una voz que le haga compañía. Retrocede, avanza, se cansa. El dial vuelve a la primera emisora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Decisiones, cada día, alguien pierde, alguien gana, Ave María. Decisiones, todo cuesta, salgan y hagan sus apuestas Ciudadanía...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mónica mira por la ventana. A lo lejos los cerros de tierra y arena se le vienen encima. Más allá: el mar. Mucho más allá Juan López. Se abalanza sobre el billete de avión y coge el teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Hola! – dice casi sin respiración - ¡Quiero confirmar un vuelo! – Pero cuelga dejando a la operadora de la agencia de viajes con la palabra en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El choclo le espera, las gallinas escarban en la tierra del jardín, los exámenes finales aún por corregir, la olla hierve, Rubén Blades canta en la radio, mucha gente depende de ella, el cielo se nubla, los hombros le pesan y no sabe cómo desgranar un choclo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apaga la radio, busca un CD de músicas del mundo, se pone una copa de vino blanco y se enciende un cigarrillo, un cigarrillo exquisito. Exquisito como la primera canción del disco, aunque no entiende una sola palabra de turco ¿Dónde está la seducción? ¿Es acaso culpa de esta tierra seca como el Pueblo blanco de Serrat?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mónica coge el cuchillo por el mango mientras da una última calada al cigarrillo y lo arroja al jardín cuidando de no darle a alguna gallina distraída y, que sin buscarlo, tenga ahora que ponerse con una cazuela de ave ¡Con la de trabajo que tiene eso! Pelar patatas, una cebolla, salir a por cilantro y pelar el puñetero choclo a final de cuentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mónica da un nuevo sorbo a la copa de vino y se siente bien al fin. Coge el mando y busca la segunda canción del disco para escucharla una y otra vez pulsando repeat. Ensaya unos pasos de salsa, su cuerpo no se resiste al ritmo. Ya no hay resistencia ni dudas ni fallos por corte. No hay ninguna clase de esfuerzo en ninguno de los ejes coordenados ¡Círculo de Mohr, ya no te necesito! ¡Está bailando con una copa en la mano y con un cigarrillo en la otra!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la mesa de la cocina el choclo y el billete de avión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“I’d like to live in America...Si naciste pa’ martillo del cielo te caen los clavos...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La canción acaba. La olla está negra y casi no queda agua hirviendo. Suelta la copa en la mesa. Quita el CD del equipo de música y lo mete a su bolso, junto a su paquete de tabaco. Se cuelga el bolso al hombro ¡Está preparada! Echa un vistazo a la cocina y al salón con la mesa a rebozar de papeles y exámenes. Abre el mueble de la pared y saca un paquete de 1 kilo de trigo que arroja integro a las gallinas del patio; así, con plástico y sin desenvolver ¡Cuando se lo coman todo que acaben con el jardín! Cierra las cortinas que dan al patio, quita el gas, descuelga el teléfono fijo, apaga el móvil, se quita el reloj y lo arroja al basurero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acerca a la mesa de la cocina con el bolso colgando de su hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mónica tiene un billete de avión a Estambul en la mano y en la otra una mazorca de maíz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-5383731008608580148?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/5383731008608580148/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/monica-piensa-en-que-el-choclo-se.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/5383731008608580148'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/5383731008608580148'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/monica-piensa-en-que-el-choclo-se.html' title='MONICA PIENSA EN QUE EL CHOCLO SE DESGRANA'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-5518099519505477679</id><published>2009-03-29T16:35:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T16:38:09.217-07:00</updated><title type='text'>EL ENELDO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAGVAyNrCI/AAAAAAAAAAk/yWqSppqCXmA/s1600-h/eneldo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAGVAyNrCI/AAAAAAAAAAk/yWqSppqCXmA/s400/eneldo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318758117982186530" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;"Sobre todo, uno se plantea la pregunta: ¿Qué he venido a hacer aquí?"&lt;br /&gt;                                                                       Tristes trópicos – Claude Lévi-Strauss&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Greco, a veces, era un chico admirador de las palabras de Smerdiakov (el hijo bastardo de Los hermanos Karamázov), consumidor de té helado y de Balzac, usuario del metro a Queens, fanático de los Rolling Stones, porque sin ellos no respiraba y todo el día venga a cantar el estribillo de Anybody seen my baby? como si fuera un gato herido de amor.&lt;br /&gt;Le gustaba pasear por la ciudad e imaginar una vida junto a su amigo Mr exitoso al que solía llamar cuando le entraba la nostalgia de su país.&lt;br /&gt;- Hola – le saludaban violentamente al teléfono desde el otro lado del mundo - ¿Aún trabajai’ en el 7-Eleven?&lt;br /&gt;-  Si. Estoy bien – respondía – Te he extrañado... ¿Porqué no te vienes a New York? ¡Podríamos estar juntos!&lt;br /&gt;- ¡Estás tonto! ¿A hacer qué? ¿Quieres que vaya a repartir pizza allí? ¡Yo tengo mi vida en Chile y si todo va bien me voy a Barcelona a especializarme el próximo año!&lt;br /&gt;- ¿Y nosotros qué?&lt;br /&gt;- ¡Nosotros nada, huevón!&lt;br /&gt;Greco colgaba el teléfono triste. Salía a caminar por las calles, se compraba un café de Starbucks y se liaba un cigarrillo paseando por Bryant Park. A veces lloraba, especialmente cuando Cristián le recordaba que había rehecho su vida con otro.&lt;br /&gt;En poco tiempo su acento se había hecho irreconocible. Se había adaptado bien, pero tenía el corazón en Concepción, el corazón prendado del chico de calle Barros Arana que hacía cabriolas con su bicicleta por las tardes y por las mañanas tomaba las decisiones más importantes en el Puerto de Talcahuano.&lt;br /&gt;Greco tenía puntos débiles como todo el mundo, pero hoy especialmente sentía todos esos puntos que se hincaban como clavos en la piel. Y aunque caminara mucho y cruzara el puente de Brooklyn una y otra vez, no podía dejar atrás el aroma del eneldo que le había perseguido hasta allí: el fin del mundo, New York.&lt;br /&gt;Esa tarde, después de caminar sintiéndose ridículo por amar a alguien que no le amaba, decidió irse a Central Park, escapar de algún modo de las luces de la ciudad, observar la felicidad de la gente, los mapaches, los perros de las parejitas, las ardillas y los niños. Se entretenía arrojándole migas a las ardillas como si fueran palomas y pensaba ¡Qué va a ser de mí! ¡Qué loco estoy! ¡Soy un fracasado en la vida, no tengo nada, amo a un hombre que me hace sentir inferior y no se qué hago aquí! En ese momento lo más malo que podía ocurrirle es que Mr Exitoso se viniese a NYC ¡Si apenas llevaba 4 meses viviendo allí y estaba convencido de que había cometido el error más grande de su vida al no haberle dicho a quién quería cuanto le amaba y que el irse a NY obedecía a un deseo de que alguien le siguiese. Pero nadie le siguió y, peor aun, la ciudad estaba comiéndole.&lt;br /&gt; ¡Estúpido!&lt;br /&gt;Greco se sentó en una banqueta, se secó las lágrimas y sonrió ¡Debería haberse comprado la camiseta de Radiohead para él! La camiseta negra de la calle 42 que ponía NY Fucking city tampoco estaba mal o aquella otra de God it’s busy...&lt;br /&gt;A la distancia entre los árboles una chica se acercaba a los paseantes del parque y les susurraba algo a los oídos. Todos escapaban de ella como de la lepra. Ella entonces se acercó a él.&lt;br /&gt; - Social Security...– le susurró, mirándole indiferente – ochenta dólares y te doy la resident alien now.&lt;br /&gt;A Greco le sonó a venta de hachís. Luego se dio cuenta que por esos ochenta dólares podía conseguir la tarjeta de seguridad social y la de residencia que le hacía falta para dejar de ser ilegal y así conseguir un trabajo con más beneficios.&lt;br /&gt;Ella se sentó a su lado. Se arregló el vestido blanco escotado estampado de flores caribeñas bajo los muslos y le ofreció un cigarrillo. Fumaba Newport Light como todos los boricuas.&lt;br /&gt; - Don’t be afraid – le dijo ella – wanna smoke?&lt;br /&gt; Greco se reclinó hacia ella lo suficiente para que se diera cuenta de la triste expresión de su rostro.&lt;br /&gt; - Me llamo Athena – dijo la chica – te he estado viendo desde hace un rato y la verdad que te he seguido. Are u junkie?&lt;br /&gt;Athena se levantó el vestido hasta la altura de su muslo izquierdo y sacó de él un pequeño paquete que llevaba adherido a la pierna y lo arrojó a las manos de Greco.&lt;br /&gt;- Son los e-mails de mis hijos que están en República Dominicana y no me preguntes porqué. Yo también me pongo triste pero hay que sobrevivir ¡Este país no es para señoritos!&lt;br /&gt; Greco no hablaba. No tenía costumbre de hacerlo con nadie porque estaba paranoico. Un rasgo por lo demás normal para él.&lt;br /&gt; - ¿A qué te dedicas? – preguntó la latina.&lt;br /&gt;- Tengo dos trabajos: uno de madrugada y otro después hasta las cuatro de la tarde. Luego los fines trabajo de camarero en un restorán portugués en Ossining.&lt;br /&gt;Athena se levantó del banco perpleja. Arrojó la colilla del Newport al suelo y lo machacó con el tacón sin dar crédito a lo que escuchaba.&lt;br /&gt; - ¡Tienes que vivir, mi pana! ¡Esa no es vida! ¡Tienes que vivir!&lt;br /&gt;Athena se alejó mascullando palabras malsonantes. Greco se levantó de su asiento y sobre él cayeron como un rayo las sabias palabras de la chica&lt;br /&gt; ¡Tienes que vivir!&lt;br /&gt;Miró hacia el cielo. Estaba despejado completamente y comenzaba a hacer calor en la ciudad. Abrió completamente las fosas nasales y buscó los aromas que le recordaban algo en aquel parque. Caminó hacia la calle 42 oliendo a la gente, los coches, la comida rápida y los cafés de Starbucks que invadían la ciudad y nada hizo que se le pusiera la carne de gallina ¡Era libre! ¡Tenía el camino despejado de pasados! ¡Podía comenzar otra vez! Pero antes necesitaba oler aquello que le recordaba a él y saber que ya no le provocaría lágrimas y echó a correr como un poseso por las calles.&lt;br /&gt;¡Manzanas, alcantarillas nauseabundas, Jean Paul Gaultier, ropa de GAP, pasta italiana, curry de la India, coca cola, Tommy Hilfiger, café con canela, donuts, Sade y Lenny Kravitz! ¡Nada le recordaba a él! Hasta que llegó a una tienda de especias en Chelsea y pidió casi a gritos un frasco de eneldo. Lo pagó, abrió la botella y metió la nariz en ella cerrando los ojos hasta que una pequeña lágrima recorrió su rostro hasta llegar al mentón. Su boca dibujó una triste sonrisa y estuvo así, con los ojos cerrados y la gente alrededor por unos minutos para luego ignorarle.&lt;br /&gt; ¡El olor del eneldo!&lt;br /&gt;Y Greco se fue. Alzó el vuelo de aquella ciudad de cemento eterno y viajó 4 meses atrás a un pequeño portal de la calle Barros Arana de Concepción donde el timbre no funcionaba y debías abrir la puerta dando un golpe, subir las escaleras corriendo y entrar en el piso casi de juguete donde le esperaba Cristián, el chico que amaba antes de haberse transformado en el señor exitoso, escuchando Bittersweet Symphony junto a su alfombra mágica, sus dos sillas plegables, sus folios con dibujos, su colección de discos exquisitos, su paquete de tabaco, su vino favorito y un pescado aderezado con eneldo preparado para los dos.&lt;br /&gt; - Hola guapetón – decía siempre Cristián para recibirle.&lt;br /&gt; - He comprado humitas en la calle – decía Greco y se sentía el chico más feliz de todo el planeta.&lt;br /&gt;Se preguntó a sí mismo ¿Sabes lo que es amar a una persona? ¡Amar el olor de su ropa después de cocinar con eneldo, su aroma cuando duerme y cuando se despierta en tus brazos, la fragancia de su piel después de ducharse con ese jabón para bebés y no parar de ver una y otra vez las tres fotos que os hicisteis haciendo el payaso!&lt;br /&gt;Greco abrió los ojos. Hizo el viaje atrás para despedirse de aquel tiempo. Había recorrido cada segundo de felicidad con Cristián y se había perdonado a sí mismo todos los tontos errores y los miedos que sintió incluso aquellos días cuando le visitó meses después en Temuco. Días de tormenta donde Cristián ya comenzaba a despuntar en alguien cruel e indiferente.&lt;br /&gt; El frasco de eneldo escapó de sus manos cayendo al suelo rompiéndose en pedazos e inundando la tienda con su fragancia.&lt;br /&gt; Cristián ahora es Mr Exitoso.&lt;br /&gt; Greco ya no le amaba.&lt;br /&gt; Greco ya le olvidó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-5518099519505477679?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/5518099519505477679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-eneldo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/5518099519505477679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/5518099519505477679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-eneldo.html' title='EL ENELDO'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAGVAyNrCI/AAAAAAAAAAk/yWqSppqCXmA/s72-c/eneldo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-1078591885243009300</id><published>2009-03-29T16:31:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T16:35:24.406-07:00</updated><title type='text'>CONVERSACIONES CON MI PADRE SATANÁS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAFn7Uw5nI/AAAAAAAAAAc/UFwbXPPx4PM/s1600-h/342522253_60b7a72359.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 258px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAFn7Uw5nI/AAAAAAAAAAc/UFwbXPPx4PM/s400/342522253_60b7a72359.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318757343422375538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“Si no se podía tener libertad,&lt;br /&gt;quedaba la posibilidad de tener venganza”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa de la araña – Paul Bowles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Recuerdas que de pequeño te mojabas en la cama?&lt;br /&gt;Era una costumbre asquerosa que no podías controlar. Por más que yo pusiese cuidado en no asustarte mucho siempre terminabas meándote encima.&lt;br /&gt;Era tu madre la que más sufría cuando eso te pasaba. Porque si lo descubría tu padre, no pasaba nada. Sólo te amenazaba con un par de correazos y ya está. Pero tu madre se levantaba en medio de la noche, te gritaba de lo harta que estaba de ti y cambiaba las sábanas, aunque algunas veces sólo se limitaba a poner una toalla donde te habías mojado y te mandaba a dormir sobre ella en la cama. Muchas mañanas, la toalla volvía a aparecer humeando y hediendo a orina. Y es que no lo podías evitar. Tenías El sueño demasiado profundo. Sueño al que te inducía yo porque todo era mi culpa.&lt;br /&gt;Estoy seguro que todo empezó la noche aquella que insististe en llamarme y creíste que no había venido. Pero estaba junto a ti, pero no te dabas cuenta. Te veías muy gracioso intentando demostrar que eran cuentos de viejas. Aún me río cuando lo recuerdo.&lt;br /&gt;Estoy seguro que no olvidarás la noche en que te despertaron los golpes de tu madre. Ella te golpeó tanto que saliste disparado por la puerta hacia el patio de tu casa, esa casa que por patio tenía un cerro completo. Estabas desnudo de la cintura para abajo y, aunque hacía frío, no quisiste volver a tu dormitorio a por un pantalón porque allí estaba tu madre arrancando las sábanas y el colchón para lanzarlos al pasillo entre gritos. A tu padre le bastaba con dar dos voces y darse la vuelta para seguir durmiendo. A tu madre no. Quería que fueras un niño normal, de esos que se despiertan secos y se van al colegio felices. Tu no. Tu eras distinto. Te levantabas nadando en orina, te mal duchabas y te ibas al colegio maldiciendo tu vida.&lt;br /&gt;Tu me llamabas la atención. Cuando dormías e iba a verte, no mostrabas el miedo que mostraban los demás niños. Eras un enanito que no terminaba de convencerse que estaba frente a ti ¿Recuerdas ese sueño donde ibas a casa de tus tíos y yo estaba de invitado a su mesa? Yo si lo recuerdo. Entraste y saludaste a todos muy cortésmente, haciendo honor a tu apellido, y preguntaste a cada uno su nombre. Y yo me presente al final de todos. Vestía mi traje negro favorito y mi sombrero de ala ancha que me hacía más elegante.&lt;br /&gt;- Soy Satanás – te dije.&lt;br /&gt;- Encantado de conocerte – me respondiste. Y todos rieron a carcajadas. Luego despertaste con el culo húmedo.&lt;br /&gt;A veces te visitaba. Te obligaba a charlar conmigo cuando estabas cataléptico. Como esa vez que estoy seguro que no estabas dormido, sino más despierto que nunca. Se te quedaron los músculos tensos y la boca entreabierta en un rictus de horror porque me acerqué al viejo tocadiscos que estaba junto a tu cama e intenté sintonizar una emisora AM, pero nada. En tu maldita ciudad no había modo de coger una buena estación de radio a esas horas; también eran otros tiempos y en el cerro aquel donde plantasteis vuestro hogar no había modo de escuchar nada decente. Sólo radios peruanas. Nada de música clásica. Y te pusiste a llorar como un niño que eras porque no podías gesticular palabra y yo insistía en escuchar algo en ese tocadiscos viejo y arcaico y cada vez me iba llenando de más ira y mi rostro se desfiguraba de indignación. Si te hubieras quedado quietecito podría haberte enseñado a volar, pero tuve que posponer la lección para cuando aprendieras a mirarme a los ojos sin miedo.&lt;br /&gt;Meses después ya te acostumbraste a mi presencia y fue más fácil hablarte. Habías cumplido ocho años. Ya te era tan habitual que los seres humanos te parecían aburridos y apáticos. Y aprendiste a quererme sólo a mí.&lt;br /&gt;Siento el daño que te hice la noche que te conté que dejaría de visitarte para charlar pero es que estabas creciendo de prisa y se perdía la magia como se pierde la inocencia al pasar a la pubertad.&lt;br /&gt; Te extraño mucho. Lo sabes.&lt;br /&gt;Como recuerdo de nuestras charlas y sueños te dejé cosas en tu vida que pudiesen recordarte a mí: tu amor por los gatos de todas las razas, tu devoción a la música y a escribir.&lt;br /&gt;Siendo ya un adulto, cuando te fuiste a New York, quise dejarte un recuerdo de mi presencia en un escaparate de Christopher St. Recuerdo tu asombro y la sonrisa que se dibujó en tus labios al ver esa camiseta con ese mensaje en el pecho: God is busy May I help you?&lt;br /&gt;Sin duda fui yo quien estuvo junto a ti para enjugar tus lágrimas y no Dios, que siempre estuvo tan ocupado escuchando las plegarías de la gente para acabar con las guerras, con el hambre y la pobreza. Porque el origen de todos los males de esta tierra se acabarán cuando se sequen las lágrimas de los niños como tu: niños que se orinan en la cama, que están desnudos en mitad de la noche y que tiemblan de miedo a una golpiza de manos de la propia madre.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me tengo que ir. Me ha surgido algo, así, de improviso. Prometo volver en forma de inspiración y te premiaré con unos minutos robados a tus seres queridos y te plantaré a escribir lleno de júbilo lo que yo te cuente.&lt;br /&gt; Me despido de ti, por ahora, amado hijo y no te preocupes; iré por tu madre como tantas veces rezaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Te quiero. No sabes cuanto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-1078591885243009300?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/1078591885243009300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/conversaciones-con-mi-padre-satanas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/1078591885243009300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/1078591885243009300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/conversaciones-con-mi-padre-satanas.html' title='CONVERSACIONES CON MI PADRE SATANÁS'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAFn7Uw5nI/AAAAAAAAAAc/UFwbXPPx4PM/s72-c/342522253_60b7a72359.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-6113225748575349524</id><published>2009-03-29T16:25:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T16:30:37.894-07:00</updated><title type='text'>ESE NIÑO FLAQUITO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAER9pXSYI/AAAAAAAAAAU/ZBLWO4dARMA/s1600-h/El-ni%C3%B1o-enfermo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 283px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAER9pXSYI/AAAAAAAAAAU/ZBLWO4dARMA/s400/El-ni%C3%B1o-enfermo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318755866576898434" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;De pequeño nunca me escapé del colegio. Todo lo contrario. Quería vivir allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscaba una y mil excusas para quedarme hasta tarde y cuando ya era de noche me iba a casa de un compañero que vivía al frente porque no quería ir a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis padres eran los más buenos del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primer recuerdo de niño, algunos no me creerán, son ver la pantalla gigantesca del cine de mi ciudad cuando iba con mi madre a ver alguna película. Yo iba dentro de su vientre. Recuerdo a Julio Iglesias cantándole a una chica con un fondo de flores rojas y recuerdo a esa otra chica de pelo castaño liso sentada de noche en las escalinatas de un edificio. Mi madre siempre me decía que no podía ser cierto, que ella tenía ocho meses de embarazo cuando vio esas películas. La verdad que le habían encantado, supongo, porque me transmitió lo que veía a través de sus ojos por el cordón umbilical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siguiente recuerdo es estar abrazado a mis padres, en una casa muy pobre y con una gran ventana de madera que daba a algún sitio. Un misterio de imagen porque la habitación estaba en penumbras pero sabía que era de día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un niño debe tener muchos recuerdos pero se desfiguran con facilidad. Hay quien es eiditista pero jamás deja de serlo al crecer. Y es fácil mezclar realidad y ficción, sueños con fantasías, la vida real con la que te gustaría tener. Y eso sentía en la cuna. Me dormía en una cuna que mi madre cubría con una colchita celeste que también cubría las barras para no escaparme. Me gustaba jugar con esa colcha que me cubría como si fuera una tienda de campaña. Soñar que afuera explotaban los planetas y yo volaba en mi nave sin rumbo ni dirección. Todo habría sido lo más normal del mundo dentro de lo que se llama imaginación infantil si no me hubiesen dado constantes ataques de catalepsia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años aprendí lo que era eso. Intentaba quedarme dormido y una pesadez en la cabeza me empujaba hacia abajo, sentía un zumbido en los oídos y me sabía despierto, sin embargo no podía moverme ¡Me quedaba petrificado! Si controlaba la respiración podía verme desde el cielo acostado en mi cama durmiendo plácidamente. Una noche desperté acostado sobre dos sillas dispuestas como una cama en la habitación que usábamos como salón. Antes que viniera algún ser demoníaco a devolverme a mi cama intentaba despertar, cosa que hacía de un sobresalto. Tuve catalepsias hasta hace poco siendo adulto. No son nada agradables, pero para un niño eran aterradoras. Aterradoras no por el miedo que pudiera darte quedarte muerto de un momento a otro, eran aterradoras porque sabía que era ese el poder que yo tanto anhelaba para volar a otros mundos y no sabía controlarlo a voluntad. Lo tenía en mis manos y no sabía usarlo. Un día, siendo adulto, dejé de tenerlo y me resigné a la vida que tenía. Tendría que buscarme otros medios para viajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si. Era un niño raro, pero el problema lo tenía yo, que con siete años, estaba sediento de vivir alguna aventurilla de las que buscan los críos: cazar caracoles, contar los pasos hasta el jardín más cercano, mirar por las rejas de las casas, imaginar que era un robot gigante que recorre países cruzando cordilleras (muritos) y océanos (charcos de agua) con mi mejor amigo, un niño flaquito que dibujaba superhéroes, le ponía nombres de países a los jardines y coleccionaba álbumes de láminas. Antofagasta, mi ciudad en Chile, estaba poblada de muy pocos jardines así que jugaba a bautizar cada jardincito con nombres de países con alguna soberanía. Chile, por ejemplo, era el jardín con flores rojas como los copihues que estaba al final de mi calle, EEUU era el jardín del internado de niñas que era inmenso (una gran cárcel de mini mujeres) , Brasil era el jardín de la confitería donde cada día comprábamos chuches y el desierto del Sahara, las arenas que cruzaban las líneas del tren. Allí no había flores, sólo una animita abandonada de algún niño que cruzó confiado en que le ganaría la carrera a la gran máquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi ciudad siempre fue un gran desierto. Contaba por pocas la vegetación de cada esquina; un arbolito pobre, un arbusto semi-seco, los dedos que siempre vencían la resistencia y lograban crecer y alguna que otra flor aislada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo bueno es que siendo niño jamás te aburres. Por más que vivas en el desierto más árido, para ti es un vergel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas tardes, en vez de irme a casa, me iba a los jardines de calle Orella subiendo por el Sokol y buscaba caracoles que coleccionaba para hacerles sacar las antenas. Luego cambié a lo de bautizar los arbustos con nombres de países y luego me contagié con la fiebre de hacer caricaturas, cómics y dibujar todo lo que se me pusiera por delante: desde cortezas y hojas de árboles hasta superhéroes rocambolescos (mi preferido era la mujer fantasma, una mujer de cara violeta que había muerto ahogada y que volvía de la muerte para hacer justicia), pero la verdad es que todos eran pseudo copias de los ya existentes. Con ocho años, ya hacía cómics pero con los héroes que todos conocíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de eso, a los seis, recuerdo que jugaba a construir catedrales que no eran más que casuchas de latón que llenaba por dentro con velas encendidas. Me gané una grande cuando casi enciendo el muro del patio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los nueve años me dio por tener un equipo de química y los menjurjes que preparaba se los daba de beber al gato para transformarlo en un super bicho, pero casi lo enveneno. Luego pasé la mala experiencia con un triciclo de plástico con el que hacía un circuito que iba de la puerta que daba a la calle hasta el fondo del patio junto al baño común que compartíamos con dos casas vecinas, una de ellas era la casa de Don Luis. En la otra vivía una mujer sola con Igor, su hijo pequeño, al que dejaba solo y encerrado todo el día para irse a trabajar y salir adelante. Lo del triciclo se acabó cuando me dio por lanzarme calle abajo, entre los coches, hasta la línea del tren. Me gané una buena retahíla otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecería que era un niño travieso o quizá algo pillo pero no. Era un niño aburrido en un oasis. Suena raro, pero vivía en el paraíso y sin embargo quería escapar, saber qué mundos había más allá del cierre del vecino. Explorar. Y eso aterrorizaba a mis padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a tener conciencia de que existían los demás niños a partir de los nueve años. No es que no supiera que afuera de casa había más gente, era que sólo les veía como personajes de una gran película que era mi vida y no me encariñaba ni trababa amistad con ninguno porque sabía que tendrían papeles secundarios. Y no quería agobiar a mis padres con aquello de ¿porqué se han mudado los vecinos? De ese modo aprendí a ignorar a la gente, como si fuese autista, aprendí a caminar solo. Incluso jugaba con la típica banda de críos en un pasaje a correr como en las Olimpiadas, pero yo siempre seguía corriendo más allá de la meta porque para mí era el único ser de la tierra que corría y corría por las calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era como un niño subnormal superdotado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el colegio siempre tuve la sensación que iba a perder el tiempo. Todo lo asimilaba muy rápido e iba a toda prisa devorando libros de textos, sumas, restas, multiplicaciones, cosas así. Todo parecía muy fácil. No tenía necesidad de esforzarme. Y sin embargo, las cosas humanas y terrenales ¡los sentimientos! ... esos me costaban más. No entendía lo que era sentir algo por alguien, solo me dejaba llevar. No recuerdo haber sentido miedo, dolor, pena, nada de eso. Solo quería aprender. No tenía tiempo para sentimientos que los demás podían expresar por mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me dedicaba a divagar. Pensar y pensar en otros mundos lejanos más allá de las ventanas frías del colegio, mas allá de la cancha de fútbol de cemento, subiendo las escaleras que daban a la parte trasera del salón de actos, huyendo de los niños que sólo querían jugar al voley-ball, atravesando las cortinas del escenario y ¡zas! El público aplaudiendo cada lunes por la mañana después de alguna representación teatral donde hubiese estado yo, siendo otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soñaba y soñaba con que era el personaje principal de las más fantásticas aventuras que los libros me transmitían. Soñaba con ser Matías Matatías, Aladino, un astronauta que aterrizara en la luna, un explorador que viajaba al futuro o al pasado, un ser microscópico que recorría el cuerpo humano, un gigante que cruzaba de un salto el océano atlántico, un hombre que sobrevivía en este planeta respirando un elemento más denso que el oxígeno... Hasta que me despertaba una voz diciendo ¡Eh usted!, el flaquito del fondo, ¿Quién era Don Bernardo O’higgins?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miraba a mi alrededor, la escuela, mis compañeros de clase, mis profesores, mi familia, el vecindario, las calles llenas de tierra, los tanques de latón donde juntábamos agua para beber y donde nadaban pequeños gusanitos, las callecitas que llevaban a casas y casas de una planta donde se agolpaban los niños aburridos, miraba el mar desde mi casa en los cerros colgándome del cierre para ver más allá el gran cerro de Juan López. Me bastaba con irme a Juan López, para mí eso equivalía a mudarme de planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quién era Don Bernardo O’higgins? – insistía la voz.&lt;br /&gt;- ¡Un día me voy a ir de aquí!&lt;br /&gt;- ¡Vale, muy bien, pero ahora dígame quién era O’higgins y porqué vestía así!&lt;br /&gt;- ¡Vestía así porque iba a una fiesta de disfraces!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que me levanté de mi sitio, cogí de la mano a la niña más guapa del curso, Johanna López, y la arrastré hacia la puerta. Ella llevaba una manzana roja en la mano y me dijo que la podíamos comer si nos daba hambre (se pensaría que nos íbamos de viaje a un lugar muy lejano y nos valdría para el camino porque de otro modo no se entiende)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me detuvieron casi al llegar a la puerta y regresé cabizbajo porque no era la hora del recreo. Dejé a mi doncella en su sitio, me gané una anotación negativa y volví a mi asiento a seguir escuchando la historia del Bernardo éste.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-6113225748575349524?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/6113225748575349524/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/de-pequeno-nunca-me-escape-del-colegio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/6113225748575349524'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/6113225748575349524'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/de-pequeno-nunca-me-escape-del-colegio.html' title='ESE NIÑO FLAQUITO'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdAER9pXSYI/AAAAAAAAAAU/ZBLWO4dARMA/s72-c/El-ni%C3%B1o-enfermo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-4686711084849435296</id><published>2009-03-29T16:21:00.001-07:00</published><updated>2009-03-29T16:24:51.644-07:00</updated><title type='text'>EL BRUJO POLACO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdADNZ5JT3I/AAAAAAAAAAM/fM3Mj4EmnPk/s1600-h/brujo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 280px; height: 340px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdADNZ5JT3I/AAAAAAAAAAM/fM3Mj4EmnPk/s400/brujo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318754688748310386" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por muy larga que sea la noche, el amanecer llegará.&lt;br /&gt;- Refrán africano -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siendo niño, una noche de esas que me daban las catalepsias - digo esto porque no se cómo llamar a este fenómeno mezcla entre rigidez de la musculatura, falta de oxígeno y la sensación de que tu cuerpo levita como en el desdoblamiento – tuve la idea de dejarme llevar donde ésta quisiera. Fuera lo que fuera me estaba arrancando de este universo y me había ganado la batalla. Dejé que el pitido aquel inundara mis oídos y la cabeza se me pegó a la almohada como si una gran mano negra me la apisonara. Me sentí hundir en la cama y luego absorbido por un gran agujero en la tierra. Y desperté de la pesadilla como en la noche boca arriba de Julio Cortázar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba dentro de una casa de madera en medio de un bosque de noche. Era un adulto de unos treinta o cuarenta años, vestía de negro completamente, tenía el cabello del mismo color largo, muy largo como también las uñas de mis manos. Unas manos muy grandes. Observaba mi cuerpo desconocido como si fuera un enano vestido con ropas de gigante; tenía una gran musculatura como un cazador que caza para comer, y me dolía el rostro no se porqué. Calzaba unas botas de piel y sin embargo tenía frío. Creo que nevaba. Me acerqué a la pared de madera y a través de los resquicios pude ver hacia fuera todo rodeado de árboles negros muy altos y en el cielo había luna llena. Me acerqué al fuego de una especie de chimenea en el centro de la estancia y me senté al borde de la cama que se parecía mucho a la que tenía Don Luis. A mi alrededor me rodeaban gatos de todos los colores y tamaños que no paraban de maullar insistentemente de hambre. Mi boca emitió palabras en un idioma que desconocía. Palabras cansadas, como dichas una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gdzie muszę się przesiadać? (¿Dónde tengo que hacer el transbordo?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me incorporé asustado de la cama por unos ruidos y murmullos que venían del bosque. Los gatos comenzaron a dar saltos por toda la habitación y el fuego se apagó de improviso por una gran bocanada de aire frío que entró de la puerta que se abrió violentamente. Afuera estaban ellos que venían a por mi. Traían en las manos teas encendidas y estaban decididos a matarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sentía lleno de odio contra esa marabunta de gente. No conocía a quienes venían ni qué les había hecho, pero sospechaba que algo muy malo. Eché atrás ¡La casa estaba ardiendo en llamas! Los gatos comenzaron a maullar tristemente, algunos se lanzaban contra la puerta pero los hombres oscuros se encargaban de atravesarles con picas para que no escaparan, otros se golpeaban contra las paredes intentando escapar y otros se escondían bajo la cama. Miré hacia la puerta, había un par de hombres que venían sobre mí pero se detuvieron estupefactos al ver que un par de gatos me mordían las piernas y los dedos de las manos. Caí al suelo y los gatos se me echaron encima mordiéndome el rostro. Pronto estaba completamente ensangrentado. Levanté la mirada. El hombre aquel blandía una pica que levantaba en el aire para matarme como a los gatos que intentaron escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jak wyjdziesz przez te drzwi padniesz trupem! – le dije (¡Cuando salgas por esa puerta caerás muerto!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desperté llorando con un fuerte dolor de pecho.&lt;br /&gt;Desde ese día y hasta que cumplí veintitantos tuve pesadillas relacionadas con desastres naturales. A veces viendo caer aviones gigantescos en el medio de la ciudad a oscuras, otras con un gran terremoto que abría la tierra a mis pies y otras con una gran ola que cubría los edificios de la costanera de Antofagasta con sus aguas grises tapando hasta la cima de la cordillera de la costa y las gentes intentado escapar del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo llamar a este lapsus? Un día te acuestas a dormir y te vas, lejos, a ocupar el cuerpo de otra persona que vivió en un tiempo inmemorable, hablas otra lengua y sólo piensas que eres un ser maligno al que vienen a matar. Vuelves a despertar preguntándote si estás realmente vivo y si vas a volver la siguiente noche al mismo sitio a que tus captores terminen de asesinarte. Por miedo aprendí a controlar la respiración cada vez que me sentía cataléptico hasta relajarme y escapar de esto. Pero las pesadillas son recurrentes. Son como si mi alter ego, a través de ella, me recordara que debo regresar a salvarle o, quizá, recordarme que yo no soy lo que pienso y que debo asumir que soy como él: un ser malvado, creador del mal y que mientras no lo acepte seguiré vagando por una vida errática sin obtener jamás felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca fui supersticioso, ni siquiera de niño, y cada vez que escuchaba historias de miedo no temía a nada. Era cómo si conociera toda clase de maleficios y no hubiese misterio en ellos. Siempre fui de pensar científico y para probar que no creía en nada metafísico, religioso o fuera del raciocinio me propuse vender, literalmente, a vender el alma al demonio de la manera más simple. Si existía Lucifer le invocaría insistentemente atrayéndole con el olor de mi alma con los ojos muy cerrados. Y así lo hice. Invoqué e invoqué sin usar artilugios ridículos de gatos negros en una olla de agua hirviendo, conjuros ni rezos de atrás para adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recé repitiendo: Te vendo mi alma, te vendo mi alma a cambio de nada y si tu me quieres dar riqueza y una vida desencajada pues será tu demoníaca voluntad.&lt;br /&gt;Pero nada. Nadie vino a la cita. Desde ese día no creo en el mal. Ni en el bien ni en el mal como lo pinta la tradición religiosa. Estoy solo en el universo y el control lo tengo yo.&lt;br /&gt;La noche siguiente de haber conjurado al Averno comenzaron las pesadillas con cataclismos con más intensidad. Había provocado al brujo polaco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-4686711084849435296?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/4686711084849435296/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-brujo-polaco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/4686711084849435296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/4686711084849435296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/el-brujo-polaco.html' title='EL BRUJO POLACO'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_IR65tPHqkRM/SdADNZ5JT3I/AAAAAAAAAAM/fM3Mj4EmnPk/s72-c/brujo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8264073266136752418.post-6156433172109701143</id><published>2009-03-29T16:18:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T16:20:37.725-07:00</updated><title type='text'>DON LUIS</title><content type='html'>Tuve un amigo. Un viejecillo que era muy alto, casi de dos metros que era vecino nuestro y vivía solo porque su hermano había muerto años atrás. Tenía el pelo blanco, usaba una gorra verde y a veces se ponía unas gafas oscuras. Su casa era un cuarto que daba a la calle a través de una ventana donde se asomaba cada tarde a charlar con los que pasaran por frente a nuestra casa. Junto a su ventana, por la calle, había una banqueta donde solía sentarse a fumar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siempre me hablaba de su hermano, que de niño había sobrevivido a un gran terremoto (desconozco en que ciudad, pero da igual porque en Chile tiembla siempre y en todas partes) y los dos habían terminado viviendo juntos hasta envejecer. No recuerdo ninguna historia que me hubiese contado de ellos y de cómo llegaron a Antofagasta. Es una lástima, será un misterio. Al decir esto me siento muy mal, es como decir que alguien no dejó rastro en la tierra, pero al menos lo dejó en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teníamos un almacén de abarrotes y comestibles que atendía mi madre y cuando alguien entraba a comprar yo debía gritar ¡Buscan! para que ella saliera de casa a vender, dejando de lado la cocina, la limpieza o lo que estuviera haciendo. Recuerdo que le molestaba a rabiar que vinieran las marujas a cotillear y a pensar qué cocinarían ese día porque le hacían perder media mañana para comprar nada más que un pimiento y una Bilz o una Pap (bebidas refrescantes de fantasía)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Luis también nos compraba pero era poquito. Sólo le gustaba comer porotos con riendas (una especie de cocido con judías pintas y espaguetis) Nunca le vi comer otra cosa distinta. Y para beber, sólo bebía té en bolsitas marca Ceilán. Los cigarrillos los fumaba Nevada, esos que decían que te dejaban estéril, pero a él le daba igual porque tenía más de setenta años.&lt;br /&gt;No recuerdo que me hubiese llevado alguna vez a ningún parque (era lo más parecido a un abuelo que tenía allí) Pero, sin embargo, me contaba historias que nada tenían que ver con su verdadera vida. Supongo que su vida había sido muy aburrida. Inconscientemente me juré a mí mismo tener una vida muy divertida, provocarla si era necesario, pero divertida a la fuerza: viajar mucho, por todas las tierras que él quizá nunca conoció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuarto de Don Luis, que era todo su hogar, tenía el suelo de tierra apisonada. Tenía una cama con una colcha de lana de llama, bajo ella una bacinica que no usaba nunca y el camastro de bronce de esos antiguos. Las paredes estaban empapeladas con hojas de periódicos, recortes de revistas y trozos de noticias. Cuando miraba a la pared leía las noticias de Chile y el mundo, los avances tecnológicos, los carteles de las películas, los artículos y editoriales contra la Dictadura militar y opiniones de personas que apoyaban causas tan lejanas que parecían de otro planeta. Lo leía todo, pero nada me importaba demasiado. Sólo leía y añoraba estar ahí, en esos recortes de periódico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La foto que más me gustaba (en colores) era la de el nuevo Superman, Christopher Reeve. Salía caminando con la capa al aire por una acera con la mirada penetrante y el andar seguro de quien tiene poder para cambiar su existencia. Después de eso no soñaba con ser un superhéroe, sólo soñaba con tener ese poder de cambiar las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También recuerdo que el abuelo me decía que cuando fuera a la escuela aprendería muchas cosas pero olvidaría otras. Me transformaría en un adulto y que jamás dejaría de estudiar y estudiar. Eso me deprimía ¿Cuándo habría tiempo de viajar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que Don Luis era del sur que a mí se me hacía otra dimensión. De sólo imaginar una ciudad donde hubiese vegetación me volvía loco de emoción, imaginar un sitio donde lloviera, donde nevara o hubiera algo que te dijera que la tierra estaba viva. Mi ciudad era tan estática, tan dormida como decía la canción de Mejillones, que me parecía que todo el planeta era igual y que por lo tanto la gente debía ser del mismo modo: estática, sin sentimientos, sin arranques, sin emoción. Sin nada que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces descubría al viejo de espaldas orinando en la esquina del patio. No le gustaba mear en un baño y el común le daba fobia. Era como los caballos, pero no acertaba a inventarme más nada para darle una personalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierta vez se molestó con mis padres porque a la hora del almuerzo vino a golpear la puerta para que saliera. Pero no me dejaron mientras no terminara de comer y, además, pasaba demasiado tiempo con él. El viejo se dio la media vuelta y se fue indignado. Mascullaba algunas palabras que no recuerdo pero apostaría a que maldecía algo como que los hijos no pertenecen a los padres; sólo los crían hasta que son adultos y luego se van.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que fue él quien me incentivó a aprender las tablas de multiplicar sentadito sobre los sacos de patatas del almacén para que así el bichito de estudiar me hiciera ser alguien en la vida y con los años largarme de casa dejando a mis padres solos. Más solos que la una por no haberme dejado salir con él mientras almorzaba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8264073266136752418-6156433172109701143?l=cuentosparasobrevivir.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/feeds/6156433172109701143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/don-luis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/6156433172109701143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8264073266136752418/posts/default/6156433172109701143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosparasobrevivir.blogspot.com/2009/03/don-luis.html' title='DON LUIS'/><author><name>fofero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07170232533964378963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
